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¿Y ahora qué? Revivimos el drama de la selectividad con jóvenes españoles

Selectividad a pie de pista: lloros, presión y esperanza.

por Ana Iris Simón
07 Junio 2018, 4:00am

Todas las imágenes por la autora 

"Espero que sea mucho más libre, no tener a los profesores tan encima. También he oído que puedes ir a clase cuando quieras. Que debes ir todos los días pero no pasa nada si faltas, vaya. Creo que esa libertad también me va a ayudar a madurar", me dice Iván cuando le pregunto que cómo se imagina la universidad. Acaba de salir de su segundo examen de selectividad, el de Historia de España, y está esperando para entrar al siguiente en el césped de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid. De fondo se escucha "yo tengo a mi madre y a mis dos abuelas poniéndome velas desde ayer".

Diana aguarda sentada en las escaleras, repasando apuntes para comprobar sus respuestas. "Mierda tía. He puesto Ley de Sucesión en vez de Ley Sálica", le dice a su amiga. Quiere estudiar Turismo "aunque cada vez que lo digo alguien me salta con que no voy a tener trabajo", me comenta. A pocos metros otra chica se limpia las lágrimas. "Es que se han pasado con Historia. Todos pensábamos que iba a caer la Transición", me explica.


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Como Diana e Iván, 33.000 estudiantes empezaron el pasado 5 de junio las pruebas de la EBAU (Evaluación de Bachillerato para el Acceso a la Universidad). La mayoría de ellos ha nacido en el año 2.000 y la mayoría de ellos reflexiona sobre las posibles salidas laborales de la carrera que quieren hacer cuando les pregunto por ella.

"El haber crecido con la crisis ha influido bastante en nuestra mentalidad", opina Iván. "Hemos crecido viendo como en casa nos decían que había que ahorrar, que no había dinero para gastar en tonterías y que había que esforzarse. Creo que eso nos ha hecho interiorizar algunas cosas, valorar lo que tenemos, saber lo que cuesta conseguirlo o ser críticos con quienes nos roban y encima nos recortan los derechos".

Una estudiante con el examen de Historia de España

"Te dicen que es uno de los momentos más importantes de tu vida, que determinará lo que serás en el futuro, y hasta que no te ven demasiado agobiado no te cuentan que no es para tanto", apunta María, que quiere estudiar psicología.

"Por eso precisamente creo que tenemos que estudiar lo que queramos y no lo que nos impongan, lo que nos diga que tiene más salidas. La situación es una mierda, no hay trabajo, así que al menos intentemos hacer lo que nos gusta en la universidad", añade Alejandro, que está a su lado.

El repaso previo al examen de inglés

Nervios, presión y lamentos, pero también ilusión ("cuando haga mi último examen me voy a dedicar a disfrutar todo lo que no he disfrutado en los 15 años que llevo estudiando", me dice Elisa). Todo eso es selectividad. Pero, ¿qué viene después? Le preguntamos a cinco estudiantes entre examen y examen.

Alejandro tiene claro lo que quiere estudiar: magisterio

Alejandro (18 años), quiere estudiar Magisterio

VICE: Cuando acabe selectividad, ¿qué?
Alejandro: Pues cuando acabe selectividad en principio voy a empezar a hacer lo que verdaderamente me gusta, que es tratar con niños. Aunque de momento solo sea estudiando la carrera que quiero, Magisterio. Me hace mucha ilusión pensar que dentro de cuatro o cinco años puedo estar en un colegio currando con chavales, que es lo que quiero hacer desde pequeño.

¿Y qué te dice la gente sobre tu elección?
Pues mira, cuando le dije a mi madre que quería estudiar magisterio o pedagogía me respondió algo así como "¿Dónde vas con eso, si no vale para nada? Hazte una ingeniería mejor". Le dije que sí que servía para algo: para trabajar con niños, que es lo que yo quiero. Me respondió que 50 años "anclado" en un colegio eran muchos. Pero a mí me apetece estar con chavales, creo que cada generación es diferente, cada generación es un mundo. Mi abuela también me preguntó que por qué no hacía algo más técnico.

¿Por qué crees que pasa esto? ¿Por qué algunas carreras están infravaloradas?
Pues no sé, quizá porque dan menos dinero. Nos han inculcado desde pequeños que para ser exitosos en la vida nuestro trabajo nos tiene que hacer ganar mucho dinero en lugar de aportarnos otras satisfacciones.

Patricia (17 años), quiere estudiar Medicina

VICE: Patricia, dentro de tres meses estarás en la universidad. ¿Cómo te sientes?
Patricia: La verdad es que muy insegura. Lo he ido pensando durante todo este curso pero realmente cuando llegue el momento de afrontarlo no sé cómo voy a reaccionar. Estoy relajada porque espero poder quedarme en Madrid, en casa, con mi familia, pero la verdad es que no me veo como una universitaria. Aparte de que soy menor de edad, no me siento identificada con el entorno de la uni y me da mucho respeto.

"No me veo como una universitaria. Aparte de que soy menor de edad, no me siento identificada con el entorno de la uni y me da mucho respeto" – Patricia

Pero también tendrás esperanzas, no todo va a a ser malo.
Sí, claro. También me hace mucha ilusión poder estudiar lo que realmente me gusta, no como en el instituto que tenía asignaturas que no me interesaban. Creo que la experiencia de centrarme en lo que realmente me interesa va a ser muy bonita, aunque bueno, aún tengo miedo de que no me llegue la nota. No quiero estudiar otra cosa que no sea medicina.

¿Te planteas estudiar en una universidad que no sea pública?
No. Mis padres no se pueden permitir pagarme una universidad privada. Es triste porque al final todo se resume a un tema económico. Quien no llegue a la nota pero tenga el dinero para pagarse una uni privada podrá estudiar lo que quiera mientras que quien no lo tiene o se esfuerza mucho o no podrá hacer lo que quiere. Eso te hace tener otra perspectiva del sistema educativo. También me gustaría que se valoraran otras aptitudes en la universidad pública. Aptitudes que pueden ser más psicológicas, más personales, como los valores o inquietudes que puedas tener en la vida. Al final, ¿por qué tiene que llevarse una plaza una persona con mucha capacidad para memorizar y no otra que tenga tener una nota un poco más baja pero que sea más empática o tenga más valores?

Diana quiere estudiar Turismo el año que viene

Diana (18 años), quiere estudiar Turismo

VICE: ¿Qué hay, Diana? ¿Qué va a cambiar en tu vida a partir del jueves, cuando acabes selectividad?
Diana: La verdad que no lo sé. Estoy un poco confundida pero bueno, supongo que me relajaré, me iré a Mallorca de viaje de fin de curso y me olvidaré de todo hasta el día 15 que me dicen las notas. De la universidad me ilusiona conocer a nuevas personas, alejarme un poco de todo lo relacionado con el instituto, con segundo de bachillerato que es un curso en el que te presionan un montón para luego nada. Porque selectividad no es para tanto... La verdad que espero ser un poco más feliz de lo que he sido durante este curso. La felicidad en segundo no existe (ríe).

¿Cómo te ves de aquí a 10 años?
No me veo. No me gusta pensar mucho en el futuro y además si lo pienso luego va a salir todo al revés y no.

Y, ¿qué consejo le darías a los chavales que están terminando primero de bachillerato y en septiembre empiezan segundo?
Que estudien todos los días. Que no se dejen nada por estudiar porque lo que menos te esperes te va a caer en todos los exámenes y que sepan organizarse muy bien para tener vida social también. Porque si no, adiós, si no sí que es un infierno. Y por último, les recomendaría que disfruten como puedan de este verano. El siguiente no será igual.

Iván (18 años), quiere estudiar Ingeniería Agrónoma

VICE: ¿Qué hay Iván? Con los exámenes que ya has hecho, ¿qué tal te ves?
Iván: Pues la verdad que bien. La nota para entrar a mi carrera es muy asequible, basta con aprobar. Y si no hago habrá que buscar una alternativa, como un grado superior. No sería lo que más me apetecería pero bueno, en el instituto me han dicho que están bien si quieres trabajar.

"La verdad que espero ser un poco más feliz de lo que he sido durante este curso. La felicidad en segundo (de Bachillerato) no existe" – Diana

¿Cómo te sientes ahora que tu etapa en el instituto se acaba?
Pues liberado. Segundo de bachillerato es un curso en el que te estresan constantemente porque solo sirve para selectividad. No vale para otra cosa, está completamente orientado a eso. Y no es culpa de los profesores, es el sistema. Nos hacen que aprendamos cosas para después de vomitarlas y olvidarlas. De la Generación del 27 que me la acaban de preguntar en Lengua Castellana me acordaré de los autores y quizá ni siquiera de eso dentro de unos meses... al final nadie se acordará de todo lo que hemos estudiado.

Si tuvieras delante a Isabel Celaá, la nueva Ministra de Educación, ¿qué le pedirías que cambiara respecto a selectividad?
Que no todo se base en la memoria. No veo bien que nos hagan que nos fumemos, por así decirlo, una cantidad de información exagerada que no nos hará falta ni en la carrera ni en la vida, mientras que se deja a un lado la reflexión o la creatividad. El sistema se centra en que memoricemos, en que estudiemos. Lo demás da igual.

Jaime en la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense

Jaime (18 años), no sabe lo que quiere estudiar

VICE: Jaime, ¿después de selectividad qué?
Jaime: La universidad, supongo. Depende de las notas. La verdad que no tengo ni idea de lo que quiero estudiar. Querría entrar en Ingeniería Mecánica y necesitaría un 11 y pico, pero veremos a ver qué pasa.

¿Sientes que estás dando un paso vital además de académico?
Si. A partir de ahora cambiarán mis responsabilidades y mi libertad. Supongo que socialmente también cambiará algo. Llevo desde los 3 años en mi instituto, así que dejarlo atrás también supondrá un cambio bastante grande. Pero bueno, lo afronto con ganas e ilusión.

¿Cómo ha sido cuando te han repartido el primer examen?
Pues muchos nervios la verdad. Es difícil porque no conoces la clase, estás en un entorno muy diferente al que estás acostumbrado, te dicen que es un examen muy importante que va a determinar tu futuro... Pero en cuanto haces ese primer examen ya te acomodas y te relajas. Creo que es peor el agobio de segundo de bachillerato, la presión de estudiar todo el rato.