“Encontré a mi familia biológica”: ¿Cuál es el momento más feliz de tu vida?
Fotografías por Paulina Munive.
pregunta del dia

“Encontré a mi familia biológica”: ¿Cuál es el momento más feliz de tu vida?

El significado de un perro para un niño, una cercanía nueva con tu familia o el dar a luz, supera los límites de la palabrería.

Artículo publicado por VICE México.

La memoria es ingrata y selectiva. No es difícil recordar con absoluta certeza las palabras o acciones que más te han lastimado, brincando de tu cabeza de regreso a tu cuerpo para decirte, de alguna manera, que más aprende uno metiendo la mano al fuego que escuchando como quema. Los momentos alegres, en cambio, toman al sujeto como un torbellino emocional que solamente se resume en un inefable sentimiento fugaz que expía y clarifica, irracionalmente, que por esto es que vale la pena vivir la vida.

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Fui a un parque en la CDMX, sin tener la menor idea de qué significa un momento feliz para una persona. Cómo un instante se puede paralizar en el tiempo para que de golpe alguien con exactitud me pudiera decir de qué material se construye la felicidad y descubrí que seguido nace también de la tristeza, la incertidumbre y el temor. Tal vez, reafirmando que la memoria es selectiva porque los momentos de alegría fugaz se construyen a través de una vida de pesares y dolor, y por eso mismo valen la pena. Mi momento más feliz fue cuando decidí que quería escribir como modo de vida, como necesidad, en el punto más profundo de una depresión y es bonito recordar que, para muchos, del dolor más profundo nace la alegría.

Bam, 19 años, iluminador y músico

Me marcó muchísimo cuando trabajé con mi artista favorito: Tino el Pingüino. Sigo su música desde que tengo 12 años, más o menos, de hecho lo conocí en la graduación de mi escuela cuando tocó en un bar aquí en la Condesa. Yo llevo ya un par de años trabajando con iluminación y música y un día, ya algo borracho, decidí ir a donde ensayan para ver si me los encontraba y salía algo. Fui, me encontré a Manolo, su manager, le conté lo que hago para ver qué salía y me pasó su mail.

Emocionadísimo le escribí como 5 veces pero nunca me contestó, ninguno. Lo bueno es que, como super fan que soy, sabía que el inicio de su gira por México iba a ser en La Bipolar de San Ángel por lo que llegué súper temprano, donde me volví a encontrar a Manolo y así me pidió que ayudara con las luces. Para esto yo ya estaba bastante tomado, muy borracho, pero sabía que no podía decir que no. Les gustó lo que hice y la siguiente semana me invitaron a ir con ellos a Cuernavaca y a otros lados, como Pachuca, y dos semanas después a seguir en la gira.

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Fue un momento increíble que reafirmó mi interés o decisión de hacer esto con mi vida.

Ian, 11 años, estudiante

Cuando conocí a mi perrita, Chata. La verdad, antes tuvimos otro perrito, Chester, pero estábamos muy pequeños y se nos murió, no pudimos conocerlo mucho. Cuando nos dieron a Chata pues nos pusimos muy felices porque ya teníamos a alguien con quien jugar, además de entre nosotros.

Camila, 7 años, estudiante

Yo también me emocioné mucho cuando conocí a Chata. Sí quería tener otro perrito porque no me acuerdo mucho de Chester, y en cuanto la vi nos pusimos a jugar. Somos muy felices todos.

Brian, 38 años, negocios de tecnología

El momento más feliz, al menos recientemente, fue cuando después de años de búsqueda encontré a mi familia biológica.

Fui adoptado en Bogotá cuando era un bebé y me llevaron del orfanato en Colombia directamente a Boston, EUA, cuando tenía dos años. Ahí crecí y ahora estoy en México por cuestiones de negocios. Conforme fui creciendo en Boston, cada vez me interesaba más sobre mis raíces, mi familia y mi cultura así que apenas hace 3 años regresé a Bogotá para tratar de encontrar a mi familia biológica.

Usando los papeles de adopción, hace 4 meses, al fin logré encontrarlos, viven en una granja a dos horas de Bogotá. Dos meses antes de conocerlos en persona hablé con ellos por teléfono y videollamadas, pero ya cuando hablé cara a cara, fue que pude aprender por qué había sido puesto en adopción, mi familia y las circunstancias que vivían en esa época. Descubrí que mi madre se embarazó de mí cuando era indigente, vivía debajo de un puente, y que mi padre era indigente también, por lo que decidió darme en adopción a través del orfanato llamado FANA en vez de que yo viviera la misma historia.

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Marisol, 27 años, escritora

Yo creo que no puedes separar las cosas buenas de la vida de las malas. Al contrario, yo pienso que las malas al final son las que te hacen, en realidad, entender que eres mucho más fuerte de lo que crees o que justo estás vivo.

Puedes estar al borde del precipicio y en ese preciso momento darte cuenta de que tienes muchas cosas qué perder. Un día que choqué horrible aquí en la ciudad, se volteó el coche espantoso, y miré a mi hermano, los dos llenos de sangre, vidrios en el pelo, los pétalos de un girasol que tenía volando por todos lados y le dije “no mames, estamos vivos”. Fue un gran momento, porque justo pensaba que no sabía para qué, por qué o cómo me iba a servir esto, pero ahí estábamos los dos y decidimos vivir.

América, 97 años, jubilada

Yo le diré que las cosas más alegres de mi vida han sido el nacimiento de mis hijos. La verdad yo creo que eso le pasa a todas las madres: el momento en el que te entregan a tu bebé es como si se detuviera el tiempo ¡Ah qué lindo! Tuve cuatro hijos y de ellos nada más me quedan dos, porque el mayor ya lo perdí de adulto.

Me quedan mi muchachita y mi hijo varón, están casados ya, los dos, aunque la verdad en este momento ya no recuerdo cuantos años tienen ahorita. De verdad el ser madre, aunque es una responsabilidad gigantesca, no se compara con nada. Tener a tu bebé ¡Ay no qué cosa! No te lo puedes creer, ¡es mío! Recuerdo que decía. Si tuve mucho temor, pero también tuve la suerte de tener un hombre extraordinario a mi lado, mi esposo que ya falleció, fue mi primer novio y el único de mi vida. Nos quisimos mucho, mucho, mucho, de esos amores tan grandes que con eso se queda uno por siempre.

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Paulina, 26 años, fotógrafa

El mejor momento de mi vida fue cuando me dijeron que no tenía cáncer. Yo desde muy pequeña he tenido que ir al hospital recurrentemente a análisis de sangre y demás porque sufrí de anemia cuando era niña. Después de la anemia también tuve anorexia, otras enfermedades y a partir de eso mi sistema inmunológico se dañó. Total que pasó mucho tiempo antes de que volviera a hacerme análisis y mi mamá me dijo que lo hiciera de nuevo para seguir con la regularidad de los exámenes.

Me hice un estudio del hígado y me dijo el doctor inmediatamente que eso era cáncer, recuerdo sus palabras: “¿sabes qué? No le digas a tu mamá porque quiero descartar que no sea, pero probablemente sí.” Yo acepté, salí super traumada de ahí, pero mi mamá se dio cuenta que algo no estaba bien, aunque le dije que no pasaba nada. Ella encaró al doctor que terminó por decirle la verdad.

A partir de ese momento tomé la decisión de seguir viviendo mi vida y tratar con lo que fuera que sea esta cuestión, aunque también, las cosas cambiaron mucho en mi panorama familiar. Mi familia no era nada unida y a partir de esta noticia, los dos, mi papá y mi mamá, cambiaron completamente su manera de ser conmigo y entre ellos. Pasaron dos semanas, fuimos con otro doctor y a otros laboratorios. Resultó que efectivamente este doctor había hecho un mal diagnóstico. Fue un momento que cambió mi vida por completo porque, pues, sí me hizo darme cuenta de muchas cosas que antes daba por sentado, de que soy joven y todo eso, pero también la belleza de las pequeñas cosas que suceden cuando no estamos prestando atención.

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Edgar, 23 años, ingeniero

La muerte de mis abuelitos. No es algo feliz ni positivo, pero sí fue un momento que cambió para bien a toda mi familia. Recuerdo con mucha alegría la última navidad que pasamos juntos, fue hace dos años o tres, estaba toda mi familia junta. Es un momento muy memorable porque después de que fallecieron como que la familia se separó, pero a partir de eso mis hermanos y yo decidimos volver a juntarlos a todos como en señal de respeto hacia ellos.

La tristeza que pasamos por sus pérdidas, en conjunto con la nueva iniciativa por mantenernos acompañados, nos unió de nuevo. Fue impactante, pero al ver que ya habían problemas entre primos y tíos que estaban causando que nos dejáramos de ver, esta iniciativa de unión, que antes siempre partía de ellos, generó un nuevo ambiente en mi familia. A los pocos meses los invité a mi casa y ya siempre nos vemos todas las navidades, generando nuevos recuerdos y emociones.


El momento más feliz de tu vida será cuando sigas a Sergio en Instagram.

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