Waypoint

El momento en el que te das cuenta de que es tiempo de cambiar de juego

También conocido como "la maldición del colmillo del anjanath".

Siento que mi época jugando Monster Hunter: World está por terminar. El reloj dentro del juego dice que he pasado más de 60 horas jugando, mucho más de lo que me hubiera imaginado con algo que al principio había catalogado como "no es lo mío". Me pasó todo lo contrario, este juego me convirtió en un acólito de Monster Hunter, en alguien que anota en una hoja de calculo las debilidades del enemigo mientras juega.

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Durante los Oscar, mi esposa se enfermó del estómago, y tuve que ver la ceremonia de los premios yo solo. (Queríamos que ganara Get Out para mejor película). Puse un monitor de computadora al lado de mi sillón, conecté mi PlayStation 4 y dividí mi atención entre los dos. Cuando peleas contra el mismo monstruo por decimoquinta vez con la esperanza de obtener la combinación correcta de premios, puedes hacer dos cosas a la vez.


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Seguro ya luché contra un anjanath de alto rango, el equivalente de un tiranosaurio rex, como una docena de veces, y todo para buscar un solo elemento: el colmillo de anjanath. Quería actualizar mi martillo mejorado con fuego, nada más porque sí. Sólo quería uno mejor, ¿ok? En términos generales, es posible que tengas que pelear contra un monstruo específico unas cuantas veces antes de reunir todo lo necesario, pero en este caso, recogí dos enormes colmillos en el transcurso de mi tiempo con el anjanath.

¡Dos! Necesitaba, como… ¿siete? Perdí la cuenta porque me sentía muy frustrado.

Desde entonces, me han dicho que es más probable que el premio aparezca si escarbas, en lugar de capturar. (La captura es, en la mayoría de los casos, la mejor manera de obtener más botín). También me han dicho que es posible sacar a un colmillo de su boca golpeándoles la cabeza una y otra vez.

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Estoy seguro de que todo esto es cierto, pero como en el caso de cualquier juego basado en la rutina y la repetición, su atractivo es tan poderoso como su deseo de volver a la rutina. Si no estás interesado en mejores equipos, Monster Hunter no tiene mucho que ofrecer. El juego asegura que cuenta una historia, pero apenas se refleja. Las peleas de "guerra territorial" entre diferentes bestias solían ser emocionantes, pero ahora, se interponen en mi camino para terminar una pelea, o ya sé cómo va a acabar. Se acabó el show.


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Una de las razones por las que sigo jugando es porque quiero que ese sentimiento regrese, y quiero evitar el problema al que se enfrentó Cameron Kunzelman (escritor de Waypoint) con Baldur’s Gate:

"No anticipé que la concentración que le estaba poniendo a la Baldur's Gate y sus secuelas eventualmente me harían disfrutar menos. Pensar sobre el diseño de combate sólo me ayudó a entender los lugares en los que se destruye. Prestar mucha atención a las tramas, las subtramas y los grandes arcos de la franquicia me dieron la capacidad de echar un vistazo rápido a los lugares en los que se mueve a tientas, se maneja mal o parece rendirse ante la frustración. Mientras más profundo era mi conocimiento de los juegos, menos disfrutaba, y al final me enojé muchísimo por el diseño del juego y por mis propias reacciones a ese diseño".

Sin embargo, el juego me cautivó y emocionó durante mucho tiempo, mucho más de lo que hubiera imaginado. Estoy esperando con ansias las criaturas, armas y armaduras que Capcom agregue en los próximos meses, y cada vez que anuncien una secuela, seré capaz de jugarlo sin miedo a nada.

Está bien que mi época jugando World está por terminar. Pero lo más importante es que me convirtió en un fan.

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