Necesitamos más toques para menores de edad

OPINIÓN | "Con eventos en 'franjas familiares' se podría crear una nueva cultura de entretenimiento, más sincera con el artista y con los promotores de los eventos".
20.6.17

La música en vivo en Bogotá sucede, en su gran mayoría, de noche. Todos los fines de semana, entre las 7pm y las 3am, se congregan fielmente los seguidores de la música, en los sitios claves de la ciudad. Desde el punk, hasta el jazz y la música electrónica, los shows en vivo en Bogotá están innegablemente atados a la cultura del entretenimiento nocturno. Estos eventos tienen entonces dos factores claves los cuales llevan las reglas del juego: son para mayores de edad y suceden a horas donde el transporte público no es funcional. Esto implica que el público asistente tenga más de 18 años y que viva cerca al sitio del evento (o que tenga el poder adquisitivo suficiente para pagar un taxi de 10.000 pesos o más).

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¿Qué pasa si empezamos a gestionar eventos para todo público y en otros horarios?

Se crearía nuevos públicos para los artistas. La audiencia por debajo de la mayoría de edad es una de las más curiosas en cuanto búsqueda de nueva música y la más susceptible a nuevos sonidos. Lamentablemente en Bogotá no hay suficientes espacios dirigidos a este tipo de público, reprimiendo la relación que podría tener un artista con un futuro público. De los pocos casos que he visto de artistas haciendo shows para menores de edad han sido todos exitosos: Moebiuz en Lumiere con unas 200 boletas vendidas, N. Hardem en RPM Records que, si bien el hecho de que fuera gratuito tuvo que ver, una gran mayoría de los asistentes eran menores de edad y llenaron el lugar dos veces (unas 100 personas), y el lanzamiento de la revista Suculenta en la Roma Records donde el mayor de los asistentes tenía apenas unos 17 años. Esto además generaría un mayor compromiso con la cultura emergente cuando el día de mañana este público tenga la libertad de asistir a más eventos.

Generar una nueva cultura de entretenimiento. Los eventos nocturnos siempre implican consumo de alcohol y cultura de fiesta, dejando muchas veces de lado el acto principal de los artistas en tarima. Con eventos en "franjas familiares" se podría crear una nueva cultura de entretenimiento, más sincera con el artista y con los promotores de los eventos.

Utilización de nuevos espacios. Así como hay muchos lugares que en Bogotá que sólo funcionan en horarios nocturnos, hay una buena cantidad de lugares que funcionan en horas del día. Es el caso de muchos teatros pequeños en la ciudad como La Libélula Dorada y Umbral Teatro, que cesan actividades a las 10pm. Hace dos semanas asistí al festival Nada Tiene Sentido en Umbral Teatro, evento que iba desde las 2pm hasta las 11pm y la respuesta del público fue fenomenal: casa llena durante todo el día, unas 200 personas asistieron para ver a 10 bandas emergentes locales. Asistentes que, probablemente, llegaron y se fueron del lugar en transporte público.

Podríamos además suponer que habiendo dichos espacios, se podría generar una escena emergente con bandas más jóvenes, hacer festivales solo de agrupaciones y artistas por debajo de los 18 años y así crear compromiso con la cultura desde temprana edad.

A mi modo de ver, son muchas las oportunidades y los beneficios que traerían este tipo de eventos. Crear cultura desde cero, desde temprano, cómoda para cualquier bolsillo y horario. Un hueco que hace falta por explorar en la ciudad.