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Las prótesis controladas por el cerebro están listas para la vida real

Un paciente ha estado usando por más de un año la prótesis de un brazo que es controlado por electrodos implantados en sus nervios.
10.10.14
Imagen: Ortiz-Catalan et al., Sci. Trans. Med., 2014

Por primera vez un paciente fue implantado con un "controlador mental" para su prótesis robótica. Un camionero sueco, al que le amputaron el brazo hace 10 años, es el primero en recibir el brazo implantado quirúrgicamente para que pueda ser controlado por su sistema nervioso y músculos.

Esto significa que puede mover su brazo de forma natural gracias a que su sistema nervioso y músculos envían señales a la prótesis. Es como mover tu propio brazo, no necesitas pensarlo mucho.

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Un estudio publicado en la revista Science Translational Medicine describe el procedimiento llevado a cabo en enero del 2013.

Si bien la idea de una prótesis controlada por el cerebro  ya está entre nosotros desde hace un tiempo y ya hemos visto miembros artificiales controlados por el sistema nervioso, lo impresionante de esta prótesis es lo profundas que están implantadas las interfaces neuromusculares.

El aparato es "osteointegrado", lo que significa que se adjunta directamente al esqueleto. No es necesario que el usuario lo utilice todo el tiempo ya que un implante de titanio está integrado con el hueso y el brazo se adjunta a este. La ventaja es que elimina una pieza utilizada convencionalmente en las prótesis, lo que suprime la incomodidad y permite mayor libertad en los movimientos.

Investigadores liderados por Max Ortiz Catalan de la Universidad tecnológica Chalmers en Suiza, reportaron que en el curso de un año el implante ofreció mejor control que los "controladores de superficie" convencionales que se ponen sobre la piel.

El paciente utilizando su brazo artificial. Imagen: Ortiz-Catalan et al., Sci. Trans. Med., 2014

El paciente ha estado utilizando el brazo en su vida diaria desde entonces, "ninguna complicación se ha observado a un año del implante, y todos los componentes continuarán implantados indefinidamente" escribieron.

Existen muchas ventajas en usar el sistema de control implantando versus los electrodos de superficie. Los últimos funcionan casi de la misma manera, pero son propensos a problemas como el responder mal a las señales y también pueden ser afectados por factores medioambientales, como los cambios de temperatura.

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La falta de comodidad es molesta en los sistemas antiguos, pero el paciente con el nuevo brazo reportó muchos beneficios. A nivel práctico, por ejemplo, le dijo a los investigadores que el control refinado del agarre le permite tomar objetos pequeños y también algunos objetos frágiles, como huevos.

Si bien el estudio sólo incluye a un paciente, lo que se traduce en que lo investigadores no pueden hacer demasiadas afirmaciones audaces sobre las capacidades de su invención, la prótesis sugiere un potencial para estas versiones, que se fijan al cuerpo muy bien y son más fáciles de controlar que antes.

Hasta ahora hemos visto que el paciente tiene una habilidad estable de percibir tacto en diferentes lugares de la mano ausente.

Si eso no es suficiente, está la perspectiva comunicacional que ocurre a través del brazo, desde la prótesis hasta el sistema nervioso y luego al cerebro. De acuerdo a los autores "al incorporar el implante osteointegrado, las señales pasan por el mecanismo y es posible la comunicación entre las interfaces del miembro artificial y el implante neuromuscular".

Esto permite no sólo un control más preciso, también le da al usuario una reacción sensitiva. El usuario puede "sentir" con una de estas prótesis.

Esto es simplemente increíble.

En un declaración Ortiz Catalan dice que esta comunicación entre una prótesis y el cuerpo es "el enlace que faltaba". Los resultados de la retroalimentación son sólo preliminares pero parecen ir en buena dirección.

"Hasta ahora hemos visto que el paciente tiene una habilidad estable de percibir tacto en diferentes lugares de la mano ausente" dice. "La sensación intuitiva y el control son cruciales para interactuar con el ambiente, por ejemplo la posibilidad de tomar un objeto de forma segura a pesar de distintas perturbaciones o inseguridades".

No es lo mismo que tener un miembro humano verdadero, pero suena como un importante paso. Y cuando la prótesis de un brazo pueda de verdad competir con su equivalente biológico, no faltará mucho para que lo supere.