La mejor fiesta de mi vida: Pao Calderón

La mejor noche de Pao Calderón incluyó colarse al backstage de Depeche Mode para fumarse un porro con Dave Gahan.
11.5.16
Ilustración: Sara Pachón.

*Presentamos nuestra nueva serie 'La mejor fiesta de mi vida', en donde artistas reconocidos de la escena colombiana cuentan sus historias más locas, las más increíbles, todos los excesos narrados en primera persona por los protagonistas en cuestión.

Esta es la mejor fiesta de la vida de Pao Calderón:

Era el concierto de Depeche Mode en Bogotá. Nos juntamos un parche de amigos y la comenzamos en mi casa. Hubo mucho desorden desde las cuatro de la tarde, así que cuando llegamos al concierto, ya estábamos bastante puestos y obviamente enloquecidos por ver tremenda banda. Cuando uno se junta con amigos y están todos en la misma onda, todo se potencializa y es más divertido, más exagerado. Hay más descontrol, más euforia.

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Depeche Mode todavía no comenzaba y a mí me entró la idea de que tenía que conocer a Dave Gahan, así fuera solo decirle "hola" o verlo de cerca. Le dije a mis amigos que ya venía y me dirigí hacia la tarima por el lado derecho, caminando con determinación y la mirada muy fija en el guarda de seguridad. Recogí un pedazo de cartón blanco del piso y lo rasgué, armando una "manilla" que me envolví en la muñeca sin quitarle la mirada al guarda. Levanté mi brazo para mostrar mi "manilla" y el guarda solo se hizo a un lado, dándome acceso total al tan anhelado backstage.

Una vez adentro, me dije a mi misma, "tienes que verte segura, como si de verdad pertenecieras aquí". Así que subí a la tarima, caminé por detrás de la batería (le di incluso un golpecito a un timbal), y seguí caminando hasta bajar por el lado contrario del escenario. Caminé por detrás de la tarima bordeando una carpa blanca que suponía que eran los camerinos. Encontré la entrada a la carpa y ahí, ahí estaba Depeche Mode. Tras hacer una búsqueda rápida por el camerino, vi a Dave Gahan sentado en un sofá. Me senté junto a él y le dije "hello", saqué un porro de mi chaqueta y se lo mostré. Él sacó un encendedor y lo prendió. Sin decir nada más, fumamos. Finalmente, Dave me dijo que parecía de la edad de su hija y yo sonreí. En ese momento, un tipo de logística me preguntó si tenía permiso para estar ahí. Yo tan solo miré a Dave, le sonreí y salí antes de ser perseguida por los de seguridad.

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Salí de la tarima por el costado opuesto al que había entrado, y mientras caminaba me quité la manilla y la boté al piso. En medio de tanto ruido escuché que alguien gritaba "¡Recójalo!". Me volteé sin creer lo que había escuchado. Levanté una ceja, hice un gesto con la boca y con la mano, una seña como preguntando, "¿qué putas?". Y ahí comenzó el coro. Más personas se unieron al grito: "¡RE-CÓ-JA-LO!", y después un "buuuu" de unas 40 o 50 personas. Yo no podía creer que en pleno concierto, tapizado de basura, me la estuvieran montando por un papel. Me devolví, lo recogí y lo levanté como si fuera una bandera mientras le gritaba a la gente: "¿Contentos?". Luego escuché, "¡Esa es Pao C!" y unas risitas detrás. Me tardé una milésima de segundo en dar media vuelta y perderme entre la gente mientras me decía a mí misma, "oops".

Encontré a mis amigos. Llegué triunfadora contándoles de mi porro con Dave Gahan y ellos celebraron conmigo. Para ese entonces los niveles de alcohol en la sangre eran bastante elevados y estábamos un poco "ebrios". Cuando comenzó a tocar Depeche Mode, todos (y me refiero a todo el público) se lanzaron a la tarima. Obvio nosotros hicimos lo mismo. No lo podíamos creer, nos mirábamos sin asimilar que estábamos viendo en vivo a la banda más icónica de todas, a nuestros ídolos musicales. Recuerdo haberme perdido un poco en la música, bailando con todos y a la vez con ninguno, cerrando los ojos de vez en cuando porque como soy bajita lo único que veía era espaldas y cabezas. No veía a Dave Gahan, no veía a Martin Gore, literalmente no veía nada.

Entonces un amigo, con tono heroico, se ofreció a cargarme. Puso una rodilla en el piso mientras se daba palmaditas en el hombro. No me pareció una muy buena idea pero igual, más que todo por darle el gusto, me monté en sus hombros. Creo que se levantó demasiado rápido y nos caímos al piso. Obvio nos entró un ataque de risa incontrolable y a mis amigos también, nos miraban como si pensaran, "pobresitos, ya los perdimos". Creo que hasta nos tomaron fotos.

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Después de haber hecho el ridículo con nuestra actitud de jóvenes irreverentes rompe todo, se acabó el concierto y rematamos en Cinema y pues, la verdad, no recuerdo nada más de esa noche.

Al día siguiente desperté y me dolía hasta el culo. Recibí una llamada de una amiga que me preguntaba si le pegué a un minusválido en el concierto de Depeche Mode. Quedé re perdida. Ella después me explicó que en el costado izquierdo del escenario estaba la zona de discapacitados. Esa era la zona en donde había pasado el incidente del papel y bueno, el rumor anduvo por ahí un par de semanas y yo con mucha calma tuve que explicar lo que había pasado, porque mucha gente me seguía preguntando si había cascado, insultado o empujado a alguna persona discapacitada.

Busqué un vinilo de Depeche Mode, puse el ticket del concierto sobre él y tomé una foto para guardarla de recuerdo mientras pensaba. "¡wow, qué noche!".

***

A Pao Calderón le gusta enfiestarse. Síguela por acá.