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Literatura y música electrónica: mezclando dos sentimientos

Hicimos una lista con algunos textos que tienes que leer en algún momento de tu vida con los tracks electrónicos perfectos para acompañar dichas lecturas ligeras.
25.11.15

Este es mi lugar feliz: estoy echada en un sofá, tomando té verde de limón mientras cambio las páginas del libro que le estoy leyendo en voz alta a mi gato. Está acostado sobre mis piernas, aparentemente poniendo atención. Este es mi segundo lugar feliz: estoy en un escritorio de frente a una ventana, tomando café negro, muy negro, y caliente, muy caliente, mientras tecleo fuerte y a toda velocidad porque las ideas fluyen y el texto está ansioso por nacer. El elemento común de estos escenarios: música. Ya sea leyendo o escribiendo no falta la música de fondo.

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Y es que todo esto es una experiencia, ¿no? Los buenos textos comunican sentimientos, lo mismo hace la buena música. Y cuando las palabras adecuadas se encuentran con los sonidos adecuados, parce… en ese escenario, cualquier lugar puede ser mi lugar feliz. Por ello, hicimos una lista donde mezclamos sentimientos, donde sugerimos lecturas ligeras acompañadas de un buen track que evoca un sentimiento similar a lo que se siente cuando se leen textos como Rayuela o El club de la pelea.

La melancolía de El Principito de Antoine de Saint-Exupéry

El Principito lo es todo. Ese pequeñín que vive en el asteroide es todo un filósofo, un ser de pensamiento profundo y oscuro que nos ha acompañado por generaciones. En este texto abunda la melancolía. Esa tristeza de amar tanto que no se sabe cómo, de extrañar un hogar al que probablemente no volverás, de crear lazos para luego destruirlos, de negarte a ver lo que está delante de tus ojos. Esa melancolía, un dolor que no duele, una memoria feliz que se siente triste porque precisamente eso es, una memoria y nada más. Hombre, ¡qué bonita es la melancolía! Un dolor que te hace sentir vivo.

Dr. Seuss y su optimismo (¡Cuán lejos llegarás!)

¿No les pasa que a ratos no tienen idea de qué hacer? Pues cuando eso pasa, yo recurro a Dr. Seuss. Y no para que me diga qué tengo que hacer sino para que me motive. El man es un lindo, sus historias son un viaje que siempre te ponen contento. ¡Cuán lejos llegarás! es la versión literaria del "nadaremos, nadaremos, en el marelmarelmar" de Dory. Parce, sí, la vida es muy complicada, qué difícil es ser tú, pero dale, sigue caminando, sigue moviéndote que a algún sitio llegas. "¿Y tendrás éxito? ¡Sí! ¡Lo tendrás sin duda! (98 y tres cuartos por ciento garantizado)".

La confusión en El club de la pelea, de Chuck Palahniuk

Uno de esos libros que uno termina de leer y aún así no le queda claro qué carajos pasó. ¿Por qué el narrador no tiene nombre? No puede ser el mismo Tyler, ¿o sí? Y qué onda con Marla, y el Project Mayhem, tremendo lavado de cerebro, ¿si son el mismo? No, cero. Y luego están las preguntas sobre los temas menos superficiales. ¿De verdad Dios nos odia? ¿de verdad existe ese man? ¿tengo daddy issues y miedo al abandono? ¿Cómo alguien no se da cuenta de que sufre de trastorno de doble personalidad? ¿Será que yo ya toqué fondo? ¿Yo sí iría a un sitio a cogerme a puños con un completo desconocido? Estúpido y sensual Palahniuk con su historia confusa y narrativa impecable.

El amor en el capítulo 93 de Rayuela, Julio Cortazar

Creo que este año tuve el mayor enamoramiento de mis cortos 20 años. Fui a tomarme unas cervezas con un tipo que conocí porque fue a comprarme libros mientras trabajé en la feria, y no habiéndonos terminado la primera jarra me coge de la mano, me mira a los ojos y me recita apartes del capítulo 93 de esta obra de Cortázar. Algo sobre lo inverosímil que es elegir a quién amas cuando el amor es como un rayo que te parte los huesos y te deja estancado, el placer de querer lo que no es de uno, lo que está del otro lado y te invita a saltar. Ah, tremenda primera cita. Probablemente los detalles fueron distintos, ha pasado el tiempo y las memorias se difuminan un poco pero el recuerdo de la sensación está intacto. Creo que fue el conjunto de experiencias, cómo nos conocimos, el ambiente de ese día, incluso hasta los dos años que llevo soltera pueden haber influido… pero también puede ser que ese tal rayo existe, y que nos gusta coquetear con lo prohibido. Y aunque las cosas no se dieron, qué bonito que fue mientras duró.

La ansiedad en El Corazón Delator de Edgar Allan Poe

Comienza con el narrador alegando cordura. Luego con un ojo. El ojo de buitre del viejo que tanto saca de quicio al narrador. Le sigue un asesinato, el escondite del cuerpo y la visita de la policía en busca de alguna evidencia de un crimen. A toda esta narración la atraviesa la ansiedad. La ansiedad de ser observado a cada minuto por el ojo del viejo, una mirada enjuiciadora, por moverse muy rápido, por actuar sin antes pensar. Y luego está esa culpa, ese fuerte latir de corazón que te acompaña como tu propio soundtrack personal y te jode cada momento de la vida hasta que la embarras. Y luego vuelve a comenzar este círculo vicioso: sientes que te observan, sientes que te juzgan, sientes que la cagas. Y siempre hay alguién ahí contigo, alguien no ve ni siente lo mismo que tú y te hace sentir cada vez más loco.

Este es mi lugar feliz: estoy echada en un sofá, tomando té verde de limón mientras cambio las páginas del libro que le estoy leyendo en voz alta a mi gato. Está acostado sobre mis piernas, aparentemente poniendo atención. Este es mi segundo lugar feliz: estoy en un escritorio de frente a una ventana, tomando café negro, muy negro, y caliente, muy caliente, mientras tecleo fuerte y a toda velocidad porque las ideas fluyen y el texto está ansioso por nacer. El elemento común de estos escenarios: música. Ya sea leyendo o escribiendo no falta la música de fondo.

Y es que todo esto es una experiencia, ¿no? Los buenos textos comunican sentimientos, lo mismo hace la buena música. Y cuando las palabras adecuadas se encuentran con los sonidos adecuados, parce... en ese escenario, cualquier lugar puede ser mi lugar feliz. Por ello, hicimos una lista donde mezclamos sentimientos, donde sugerimos lecturas ligeras acompañadas de un buen track que evoca un sentimiento similar a lo que se siente cuando se leen textos como Rayuela o El club de la pelea.

La melancolía de El Principito de Antoine de Saint-Exupéry

El Principito lo es todo. Ese pequeñín que vive en el asteroide es todo un filósofo, un ser de pensamiento profundo y oscuro que nos ha acompañado por generaciones. En este texto abunda la melancolía. Esa tristeza de amar tanto que no se sabe cómo, de extrañar un hogar al que probablemente no volverás, de crear lazos para luego destruirlos, de negarte a ver lo que está delante de tus ojos. Esa melancolía, un dolor que no duele, una memoria feliz que se siente triste porque precisamente eso es, una memoria y nada más. Hombre, ¡qué bonita es la melancolía! Un dolor que te hace sentir vivo.

Dr. Seuss y su optimismo (¡Cuán lejos llegarás!)

¿No les pasa que a ratos no tienen idea de qué hacer? Pues cuando eso pasa, yo recurro a Dr. Seuss. Y no para que me diga qué tengo que hacer sino para que me motive. El man es un lindo, sus historias son un viaje que siempre te ponen contento. ¡Cuán lejos llegarás! es la versión literaria del "nadaremos, nadaremos, en el marelmarelmar" de Dory. Parce, sí, la vida es muy complicada, qué difícil es ser tú, pero dale, sigue caminando, sigue moviéndote que a algún sitio llegas. "¿Y tendrás éxito? ¡Sí! ¡Lo tendrás sin duda! (98 y tres cuartos por ciento garantizado)".

La confusión en El club de la pelea, de Chuck Palahniuk

Uno de esos libros que uno termina de leer y aún así no le queda claro qué carajos pasó. ¿Por qué el narrador no tiene nombre? No puede ser el mismo Tyler, ¿o sí? Y qué onda con Marla, y el Project Mayhem, tremendo lavado de cerebro, ¿si son el mismo? No, cero. Y luego están las preguntas sobre los temas menos superficiales. ¿De verdad Dios nos odia? ¿de verdad existe ese man? ¿tengo daddy issues y miedo al abandono? ¿Cómo alguien no se da cuenta de que sufre de trastorno de doble personalidad? ¿Será que yo ya toqué fondo? ¿Yo sí iría a un sitio a cogerme a puños con un completo desconocido? Estúpido y sensual Palahniuk con su historia confusa y narrativa impecable.

El amor en el capítulo 93 de Rayuela, Julio Cortazar

Creo que este año tuve el mayor enamoramiento de mis cortos 20 años. Fui a tomarme unas cervezas con un tipo que conocí porque fue a comprarme libros mientras trabajé en la feria, y no habiéndonos terminado la primera jarra me coge de la mano, me mira a los ojos y me recita apartes del capítulo 93 de esta obra de Cortázar. Algo sobre lo inverosímil que es elegir a quién amas cuando el amor es como un rayo que te parte los huesos y te deja estancado, el placer de querer lo que no es de uno, lo que está del otro lado y te invita a saltar. Ah, tremenda primera cita. Probablemente los detalles fueron distintos, ha pasado el tiempo y las memorias se difuminan un poco pero el recuerdo de la sensación está intacto. Creo que fue el conjunto de experiencias, cómo nos conocimos, el ambiente de ese día, incluso hasta los dos años que llevo soltera pueden haber influido... pero también puede ser que ese tal rayo existe, y que nos gusta coquetear con lo prohibido. Y aunque las cosas no se dieron, qué bonito que fue mientras duró.

La ansiedad en El Corazón Delator de Edgar Allan Poe

Comienza con el narrador alegando cordura. Luego con un ojo. El ojo de buitre del viejo que tanto saca de quicio al narrador. Le sigue un asesinato, el escondite del cuerpo y la visita de la policía en busca de alguna evidencia de un crimen. A toda esta narración la atraviesa la ansiedad. La ansiedad de ser observado a cada minuto por el ojo del viejo, una mirada enjuiciadora, por moverse muy rápido, por actuar sin antes pensar. Y luego está esa culpa, ese fuerte latir de corazón que te acompaña como tu propio soundtrack personal y te jode cada momento de la vida hasta que la embarras. Y luego vuelve a comenzar este círculo vicioso: sientes que te observan, sientes que te juzgan, sientes que la cagas. Y siempre hay alguién ahí contigo, alguien no ve ni siente lo mismo que tú y te hace sentir cada vez más loco.

El deseo en El Perfume de Patrick Süskind

Puede que los circuitos en mi cerebro funcionen de manera extraña, pero leo el libro de Süskind ambientado en la apestosa Francia del siglo XVIII en la que un asesino en serie acecha señoritas para absorber su aroma y crear la esencia perfecta. Se me hace un libro demasiado sensual. Hombre, sí que son provocadores esos asesinatos que solo buscan el olor perfecto. Grenouille las desea más que a nada, pues las necesita para cumplir la que cree es la meta de su vida. Y eso es lo que se plasma, un deseo enfermizo, irracional que nos impulsa a actuar, ese deseo que se gesta detrás del ombligo y se va esparciendo por el cuerpo. Yo creo que las bombas de dopamina que siente el tipo cuando las mata son solo comparables con un orgasmo. Deseo, placer, satisfacción. Creo que este es el asesino al que más barra le he hecho.

***

Vanessa también anda de romántica por Twitter, la pueden seguir aquí.

El deseo en El Perfume de Patrick Süskind

Puede que los circuitos en mi cerebro funcionen de manera extraña, pero leo el libro de Süskind ambientado en la apestosa Francia del siglo XVIII en la que un asesino en serie acecha señoritas para absorber su aroma y crear la esencia perfecta. Se me hace un libro demasiado sensual. Hombre, sí que son provocadores esos asesinatos que solo buscan el olor perfecto. Grenouille las desea más que a nada, pues las necesita para cumplir la que cree es la meta de su vida. Y eso es lo que se plasma, un deseo enfermizo, irracional que nos impulsa a actuar, ese deseo que se gesta detrás del ombligo y se va esparciendo por el cuerpo. Yo creo que las bombas de dopamina que siente el tipo cuando las mata son solo comparables con un orgasmo. Deseo, placer, satisfacción. Creo que este es el asesino al que más barra le he hecho.

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Vanessa también anda de romántica por Twitter, la pueden seguir aquí.