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alcohol

Si eres una basura cuando estás ebrio, eres una basura sobrio

Un nuevo estudio dice que tu personalidad no cambia mucho cuando estás ebrio; al menos no tanto como piensas.

por Gillie Houston
18 Mayo 2017, 2:30pm

Foto via Flickr-gebruiker Daniel Hoherd

Según un nuevo estudio que sugiere que el alcohol no tiene un impacto tan drástico en la personalidad de los consumidores, cualquiera que use el exceso de vodkas o los shots de whisky como excusa para explicar su mal comportamiento de la noche anterior, ahora va a tener que hacer algunas aclaraciones.

En un informe publicado en el diario Clinical Psychological Science, los investigadores en el Instituto Missouri de Salud Mental en la Universidad de Missouri, St. Louis descubrió que si bien a menudo los alcohólicos reportan cambios drásticos en sus personalidades luego de consumir alcohol, su comportamiento general es consistente para los espectadores.

El equipo de investigación, dirigido por la psicóloga Rachel Winograd, encuestó a 156 participantes. En la encuesta se plantearon preguntas sobre su nivel de consumo alcohólico y qué tanto percibían diferencia entre sus personalidades "sobrias" y "ebrias" típicas. Los participantes regresaron al laboratorio en grupos de tres o cuatro y les pidieron beber e interactuar como un grupo de amigos. Mientras a unos se les ofreció Sprite simple, los demás tomaron Sprite con vodka, calibrado de acuerdo al peso y altura específicos de cada participante para alcanzar un nivel de alcohol en sangre de .09.

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Después de un periodo de 15 minutos, se grabó a ambos grupos realizando varias actividades y acertijos diseñados para provocar diferentes reacciones. A un tercer grupo, se le pidió mirar dichas grabaciones. Después del periodo de prueba, todos los participantes y el grupo de espectadores tuvieron que evaluar los cambios de comportamiento y personalidad posteriores al consumo de alcohol.

"Los participantes experimentaron cambios internos que les parecían reales a ellos, pero resultaron imperceptibles para los espectadores", dice Winograd, lo cual explica por qué si bien puedes sentirte happy, triste o enojado por el alcohol, ese rasgo puede ser más interno que externo.

Si bien los sujetos de prueba reportaron sistemáticamente haber experimentado niveles más altos de extroversión, estabilidad emocional y apertura, así como niveles más bajos de conciencia; los espectadores no notaron inflexiones de personalidad que fuesen tan drásticas. Si bien los espectadores calificaron siempre a los participantes con mayor extroversión (particularmente en cuanto a asertividad, niveles de actividad y sociabilidad), otros rasgos de personalidad permanecieron relativamente inalterados desde una perspectiva ajena.

Foto vía Flickr usuario Daniel Hoherd.

"Quedamos sorprendidos al encontrar una diferencia tan marcada entre la percepción de los bebedores y la de los espectadores sobre el efecto del alcohol en sus personalidades", dijo Winograd en un comunicado de prensa. La investigadora señala que si bien "los participantes reportaron haber experimentado diferencias en todos los rasgos del Modelo de Cinco Factores de personalidad… la extroversión fue el rasgo percibido con mayor diferencia entre los participantes con alcohol y sobrios".

Sin embargo, Winograd no cree que esta diferencia signifique que las autoevaluaciones de los participantes ebrios sean erróneas, sino que considera que es una diferencia de percepción. "Los participantes experimentaron cambios internos que les parecían reales a ellos, pero resultaron imperceptibles para los espectadores", dice Winograd, lo cual explica por qué si bien puedes sentirte happy, triste o enojado por el alcohol, ese rasgo puede ser más interno que externo.

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Winograd también señala que ella y sus colegas "quisieran ver estos resultados replicados afuera del laboratorio; en bares, fiestas y hogares donde la gente suele beber", para obtener un sentido más orgánico del efecto del alcohol en la personalidad de la gente y encontrar la forma de "incluir esta información para realizar intervenciones y ayudar a reducir cualquier efecto negativo del alcohol en la vida de las personas".

Entonces, la próxima vez que culpes a la última ronda de cervezas de tu comportamiento tipo Jekyll y Hyde, recuerda que tu personalidad ebria quizá sea más parecida a tu yo sobrio, más de lo que te gustaría aceptar.