Diez preguntas que siempre has querido hacer a un portero de discoteca
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Diez preguntas que siempre has querido hacer a un portero de discoteca

¿Se te puede sobornar? ¿Disfrutas echando a la gente? ¿Cómo debería vestir para entrar?
10.4.17

Sí, no, sí, sí, sí, no. Si vas a salir de fiesta, tarde o temprano te encontrarás con alguien como Peddy. Tiene 32 años y es portero de discoteca. Ha estado custodiando puertas desde 2006, asegurándose de que todas las personas problemáticas y los boxeadores amateur se queden fuera de los clubs de Berlín. Le puedes encontrar en Kater Holzig, Ritter Butzke, Cookies o Anirta Berber, a veces durante 13 horas seguidas. "Es importante estirar regularmente", dice, para no quedarse cojo. En su tiempo libre practica MMA.

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Peddy es una mole de 1,97 metros de puro músculo con una chaqueta bomber, jersey negro y gorra. Es de ascendencia persa. Cuando hablas con él, te mira profundamente a los ojos y se concentra. Le alegra poder hablar sobre su profesión; piensa que mucha gente subestima a los porteros, y eso le molesta.

Desde 2010 dirige su propia empresa de seguridad, A-Security. Aparte de estar en las puertas, escolta entregas de dinero, hace de detective privado, de conserje y de vigilante. Su meta es cumplir los deseos del cliente con disciplina militar. Era el hombre perfecto para responder nuestras diez preguntas.

VICE: ¿Se te puede sobornar?
Peddy: La gente intenta de todo: algunos con billetes de 100 €, a veces con comida, las mujeres muestran sus encantos… Darme tu número no sirve de nada, estoy en una relación feliz. Nadie me ha enseñado los pechos todavía. No entiendo por qué las mujeres están tan obsesionadas por pasar unas horas en un club. De verdad que no soporto la gente así. Y lo más importante es que el que intenta sobornarme no entra.

¿Qué aspecto debo tener para entrar?
Depende de la fiesta que sea. Lo más importante es vestir ajustándose al estilo del club. No entrarás en un club de techno vestido de traje. En cualquier caso, hay motivos peores que la ropa para no entrar: si estás borracho, si estás liándola con el dinero y la tarjeta de crédito delante de nosotros o si intentas decirnos que lo sabes todo. Lo que siempre funciona es un educado "Buenas noches". No sé si te servirá para entrar, pero el portero se la juega para permitir que la gente lo pase bien, así que saludarles es una cuestión de respeto.

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¿Por qué los zapatos son tan importantes para poder entrar?
Nunca le diría eso a un cliente, porque en realidad sí que he visto a alguien a quien no dejaron entrar por llevar calzado inapropiado. Se fue al coche y volvió con otros zapatos. No me río de los clientes. Si no dejo entrar a alguien, le explicaré el porqué, y normalmente no tiene que ver con los zapatos.

¿Te gusta registrar a la gente?
¡Oh, no! Si tengo que registrar a una mujer, a veces encuentro cosas que no quiero ver. En los bolsos de las mujeres hay tiritas y tampones. No me importa mientras no estén usados. Una vez encontré un consolador. Encuentras drogas, por supuesto. Lo que no se permite en ningún caso son armas. El espray de pimienta bueno, pero nos lo quedamos y lo pueden recoger a la salida. Si alguien tiene un cuchillo, un táser o algo así, no pasan. Los hombres a veces se meten cosas en los calzoncillos, pero no puedo estar revisando las pelotas de cada tío que pasa.

¿Qué tipo de gente es el peor?
Las mujeres borrachas. Cuando tengo que echar a alguien por molestar al resto de clientes, lo puedo sujetar por los brazos. No puedes tocar a las mujeres borrachas. Tampoco puedes tener una larga discusión sobre por qué debe marcharse. Pero tan pronto como las intentas sacar del local gritan "¡Estás tocando a una mujer!

¿Te ríes de la gente que entra?
Sí, claro. Por ejemplo, si alguien intenta colar una botella, pero sobresale de su bolsa, entonces le diré "Llevas una botella", y ellos seguirán diciendo, "No es verdad". O miraré su identificación y pondrá que mide 1,80 metros cuando la persona ante mí mide 1,60. Hace poco, un chico y una chica estaban discutiendo y el chico golpeó a la chica. Nos metimos. El tío que fue a pegar al chico de repente tenía a la chica en su espalda arañándole la cara. Cuando lo solucionaron, descubrimos que eran pareja y empezaron a liarse delante de nosotros.

¿Alguna vez te han agredido?
A todos los porteros nos han agredido alguna vez. Pero no es como en televisión; no le retorcemos el brazo en la espalda y esperamos a que se calmen. Con frecuencia pasa que la gente tiene botellas y va por ti porque están cabreados o borrachos. Entonces tenemos que cubrir la puerta o cerrarla. Siempre espero que tropiecen o se vayan de la puerta antes de que me alcancen; si un cliente me ataca, tengo que intentar quitarle la botella de la mano. Si la cosa va a peor, también tenemos espray pimienta. Aunque como regla, intentamos cubrirnos nosotros. No quiero ninguna calificación negativa en mi contra, porque perdería rápidamente mi empleo.

¿En qué momento te has asustado más?
Cuando un tío en un club en medio de Berlín me puso de repente una pistola en los morros. No le dejé entrar porque no encajaba en el evento que había. Antes de eso dijo, "Ahora vuelvo". Y lo hizo, con una pistola. El problema es que no puedes ir simplemente a por la pistola para quitársela porque hay gente alrededor. Por suerte conseguimos arreglarlo bastante rápido; nos llevamos al tío a un lado y le dijimos que todo iba a acabar bien, porque había una cámara de seguridad encima y seguro que la policía no tardaría mucho en descubrir quién era. También le dijimos que no podía entrar en el club con una pistola. Simplemente se fue. Pero sí, mi mayor miedo es no volver a casa.

¿Tienes trucos para intimidar a la gente?
Nuestro trabajo es seleccionar quién entra. La intimidación no tiene nada que ver. Puedes influir en el comportamiento de la gente: usar frases cortas hace que la gente te respete más. No tengo tiempo para discusiones de trabajo. No vas a entrar, y quedarte por aquí hablando toda la noche no va a cambiar lo borracho que vas.

¿Qué haces cuando tienes que ir al baño?
Si somos dos, no hay problema; pero si estoy solo, entonces tenemos un sistema de sustitución. Nuestra palabra clave para "tengo que mear" es "17". Lo puedo decir por la radio y entonces alguien del bar viene a suplirme tres minutos. Nadie quiere un portero de mala hostia y con la vejiga llena.