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bebidas con trampa

La gente que va más al gimnasio es también la más borracha

Hacer deporte e ir al gimnasio debería ser un hábito saludable, pero un estudio ha descubierto que la gente se lo carga yendo directa a la barra de bar justo después de sudar la gota gorda.

por Wyatt Marshall
15 Septiembre 2016, 8:02am

Foto: Twitter

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Después de sudar la gota gorda en el gimnasio, te mereces una buena recompensa. Algunos se premian dándose un atracón de grasas que les devuelve las calorías perdidas —y probablemente algunas de más—, mientras que otros prefieren recompensarse con una visita al bar de la esquina. Un nuevo estudio concluye que a mucha gente le encanta embutirse litros de alcohol entre pecho y espalda después de haber dado todo en el gimnasio.

El estudio, que ha sido publicado en la revista Health Psychology, asegura que cuando más ejercicio hace alguien más bebe después. Tras una intensa sesión de gimnasio, mucha gente experimenta un subidón de energía, un sentimiento de satisfacción que muchos parecen estar canalizando a base de birras y copas.

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Sucede que la euforia posterior a las intensas sesiones de ejercicio puede disparar la necesidad de extender el buen rollito, algo que el cerebro calibra amparado en las rutinas conocidas de tu organismo. El estudio sugiere que aquellos que disfrutan de una buena copa, acostumbran a recompensarse con unas cuantas más.

Imagen vía Noodles and Beef, Flickr

Una investigación posterior realizada con ratones de laboratorio publicada en la revista Frontiers in Psychiatry concluye que tanto el ejercicio como el alcohol incrementan la actividad de las partes del cerebro relacionadas con la recompensa. Los 150 sujetos que han participado en el estudio publicado por Health Psyschology son mitad hombres y mitad mujeres.

Estos rellenaron una serie de cuestionarios sobre tu estilo de vida y se instalaron una aplicación en sus teléfonos en la que fueron registrando sus costumbres alcohólicas y alimenticias durante distintos periodos de 21 días repartidos a lo largo de todo un año. Los analistas no tardaron en descubrir el paradójico patrón de conducta de los sujetos: bebían más después de haber hecho ejercicio físico.

Antes, algunos investigadores estaban convencidos de que la gente que hace ejercicio no bebe en los días que se ejercita. Otros, sin embargo, ya habían advertido de la existencia del patrón de comportamiento que combina el ejercicio y la ingestión de bebidas alcohólicas en el mismo día.

Existe un patrón que indica que las personas que más se ejercitan acostumbran a beber más. Foto de Quentin Dr vía Unsplash

Uno pensaría que nadie quiere arruinar una buena sesión de trabajo físico arrojándole inmediatamente después 600 calorías de alcohol al organismo. De hecho, muchos habían sugerido que la actividad física podría ser una forma de contener las ganas de beber, que un estilo de vida saludable y deportivo es una manera inmejorable de cortar por lo sano la debilidad por la cervecita y la botella de vino.

Sin embargo, el estudio demuestra que aquellos que así pensaban no podían estar más equivocados. "A diferencia de lo que se creía, es decir, de que la actividad física puede ser un buen sustitutivo de la ingesta de alcohol, lo cierto es que la gente que más actividad física hace consume más alcohol que aquellos compañeros que practican ejercicio físico de manera más moderada", afirman los autores del estudio.

Es hora de preguntarte, ¿qué haces cuando sales del gimnasio? "Este estudio ha suministrado la primera evidencia conocida de la existencia de un perfil de persona que alterna la actividad física y el consumo de alcohol durante las mismas jornadas de su vida adulta", comenta el doctor David E. Conroy.

Puede que algunas cervezas, como la Miller 65 o la Budweiser Select 55, extremadamente populares en Estados Unidos, ya hubiesen advertido esta tendencia. Es decir, que supieran que después de quemar calorías a destajo vas a desear más que nunca ponerte hasta arriba de cerveza. La prueba de ello es que varios anuncios de las cervezas mencionadas muestran a grupos de colegas sirviéndose el glorioso líquido de apetitosas botellas heladas a la salida de una sesión de ejercicio físico.

La publicación Medical Daily ha advertido que, a menudo, las celebraciones de deportes por equipos terminan con un par de rondas en el bar, de manera que la recompensa social —salir con tus compañeros de actividad física— puede convertirse en parte de un patrón de comportamiento que relaciona la actividad física con la ingesta de alcohol.

Así que si eres de los que se deja la piel para quemar esas calorías abyectas que te impiden mirarte al espejo, si eres de los que luego se premian con la ingesta de grasas saturadas y litros de cerveza, deberías saber que el resultado de tu ecuación es deficitario.

Es muy probable que ignores el número de calorías que estás quemando en el gimnasio y las que absorbes luego en el bar. En realidad, a lo mejor deberías ir a tomarte otra ronda y olvidar que alguna vez conociste los inquietantes resultados de tu patrón de barras —de bar y de gimnasio, claro.

Este artículo se publicó originalmente en Munchies.

Puedes seguir al autor en Twitter: @Wyattbmarshall

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