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cómo usar a la prensa en tu beneficio

La psicología inversa de Conor McGregor

Conor McGregor ha pasado de una dialéctica ultra-agresiva e incluso burlona a una actitud mucho más calmada y respetuosa: ¿le ayudará eso a derrotar a José Aldo en el UFC 194?

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¿Podría ser que, tras años de conocer al Conor McGregor más salvaje, tengamos que adaptarnos ahora a un nuevo carácter más noble y humilde? ¿Se estará difuminando su proverbial bravuconería, revelando un núcleo más humano?

Ahora que la UFC ha programado una vuelta al hogar de McGregor, la ciudad irlandesa de Dublín, el campeón interino de peso pluma copa de nuevo las portadas de los medios (¿ha dejado de hacerlo en algún momento, en realidad?) hablando de una pelea en la que ni siquiera participa.

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La McGregor-manía y la afición por el MMA es tan grande en Europa en estos momentos que Conor ni siquiera necesita competir para agotar las entradas del enorme O2 Arena: es suficiente su voz para que un combate entre dos antiguos oponentes —Joseph Duffy y Dustin Poirier— pase al primer plano mediático y miles de personas quieran ser testigos de su pelea.

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Aunque no se haya hecho realidad el deseo de McGregor de que encabezara la cartelera su compañero de equipo, el luchador de peso mosca Paddy Holohan, el campeón interino ha empezado una campaña verbal para ayudar a popularizar su deporte de una forma mucho más relajada. Ya no vemos a Conor regañando a su oponente como lo solía hacer con José Aldo antes de su pelea en el UFC 194; en lugar de eso, McGregor parece querer meterse en la mente del brasileño de un nuevo modo… parecido, de algún modo, a la psicología inversa.

En marzo, cuando McGregor y Aldo viajaron por el mundo para dar ruedas de prensa en Río de Janeiro, Nueva York, Toronto, Dublín y Londres con el objetivo de promocionar su primera pelea en el UFC 189, el irlandés habló mucho. Muchísimo. Conor aprovechó la oportunidad para intentar meterse en la cabeza de Aldo haciendo payasadas, hablando un portugués macarrónico y tirando de su proverbial histrionismo.

La punta del iceberg asomó en Dublín, donde McGregor robó el cinturón de Aldo de la mesa, levantándolo por el arte frente a sus compatriotas. La posterior gira mundial y una lesión en las costillas obligaron a Aldo a retirarse de la pelea.

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En retrospectiva, McGregor fue demasiado lejos en la víspera de la pelea. Al menos es lo que él asegura cuando dice que asustó tanto a Aldo que le quitó las ganas al campeón y que Aldo siempre buscó una oportunidad para retirarse de la pelea. Sin embargo, en esta ocasión McGregor quiere que Aldo llegue a la Arena del MGM Grand Garden el 12 de diciembre.

Comenzando con su aparición en The Ultimate Fighter, además de algunas obligaciones con la prensa en Los Ángeles y Las Vegas, McGregor ha sido franco sobre su deseo de unificar los cinturones en una pelea contra Aldo. Conor ha rebajado sus insultos verbales, con la esperanza de no asustar a Aldo antes de su segunda oportunidad de pelear. Pero no nos equivoquemos; esta versión de McGregor más ligera y suave aún no acepta que la lesión fue lo que obligó a Aldo a retirarse de su encuentro original del 11 de julio.

El lunes, en The MMA Hour, McGregor habló sobre la lesión de rodilla que le impidió a luchar —e incluso estar de pie o caminar— antes del UFC 189. McGregor disertó sobre los detalles de la rodilla, comparando su legitimidad con la lesión de costilla de Aldo para darle un impulso a su propia leyenda. Pero a partir de ahí, McGregor se abstuvo de usar las groserías o fanfarronerías por las que es conocido.

Aquí tenemos un ejemplo del McGregor clásico, desafiante, puño en alto. ¿Nos lo han cambiado acaso? Imagen vía USA Today.

En lugar de eso, este nuevo McGregor está adoptando un acercamiento más suave, alabando y hablándole con suavidad a Aldo… hasta que éste suba a la báscula, al menos.

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De forma claramente intencionada, los juegos mentales de McGregor han alcanzado nuevos niveles de sofisticación. Ya no necesita volumen ni vocabulario para asustar oponentes; no necesita hacer notar su altura contra oponentes más bajitos, mirándoles profundamente a los ojos. Ahora, Conor está intentando obtener lo que quiere con su enfoque al estilo "miel sobre vinagre".

Pero, ¿funcionará?

El ejemplo más contundente del probable éxito de esta nueva actitud de McGregor se dio hace unas tres semanas, cuando Aldo dejó la rueda de prensa 'Go Big' de forma prematura para tomar un avión de regreso a Brasil. En un evento internacional que mueve millones de dólares como la UFC, donde los detalles se planifican al milímetro, es improbable que no hubiera otra opción para Aldo que marcharse prácticamente a media rueda de prensa. Lo que demuestra esta decisión, en realidad, son las escasas ganas de Aldo de estar cerca de McGregor y tolerar sus payasadas. ¿Cómo llegará el brasileño a Las Vegas en diciembre?

José Aldo, por su lado, va bastante a su bola: ¿le afectarán los juegos mentales de McGregor? Imagen vía USA Today.

Que nadie dude de que el UFC hasu mejor esfuerzo para implementar un plan de contingencia: Frankie Edgar estará en espera, programado para pelear contra Chad Mendes una noche antes. No obstante, McGregor no piensa detenerse y da un paso más, aligerando su tono con respecto al campeón, declarando que no quiere asustar a Aldo por segunda ocasión.

Este cortejo es lo opuesto a la manera en que McGregor se comportó durante la gira mundial, pero es igual de intencionado: él espera poder unificar los cinturones de una vez, y considera que volverse más 'suave' al menos en el plano dialéctico puede serle útil. Cuando faltan dos meses para el UFC 194, es probable que Conor se vaya volviendo más 'seductor' a medida que se acerque la pelea.

¿Le servirán los juegos mentales a McGregor para conseguir lo que quiere? De momento no le han ido (nada) mal…