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jugadores de baloncesto de verdad

De cómo el equipo más lamentable de la NBA puede ser un espectáculo apasionante

Los Philadelphia 76ers encarnan un fenómeno curioso: como equipo son absolutamente lamentables, pero a la vez ofrecen un tipo de entretenimiento único... y fascinante.
21.12.15
Photo by Bill Streicher-USA TODAY Sports

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Los Philadelphia 76ers son un equipo de baloncesto de la NBA. Sí, acabo de decir una obviedad, pero es bueno recordarlo. Como equipo profesional que son, los 76ers juegan 82 partidos de fase regular en la liga norteamericana y sus encuentros se retransmiten por televisión: vosotros mismos podéis verlos si os sentís atraídos. Incluso tienen camisetas propias y todo. ¡Es fantástico!

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Lo único que es una pena es que son, de largo, el peor equipo de la liga… y uno de los peores que se recuerdan en el campeonato.

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Los Sixers son horrorosos como equipo, pero tienen algo especial: son entretenidos. Cuando ellos juegan, pasan un montón de cosas raras en la pista. Hace años que su directiva asegura estar en un "proceso", lo cual básicamente significa que compran barato y venden caro; en lo que al equipo se refiere, esto se ha traducido en una plantilla llena de jugadores con perfiles muy difíciles de identificar.

Esencialmente, en los Sixers hay jugadores que son muy, muy buenos en ciertas cosas (como, por ejemplo, robar el balón) pero muy, muy malos en otras (como, por ejemplo, botar la pelota en línea recta). Son un poco como cyborgs mal diseñados. En cualquier partido de Philadelphia, estos jugadores mutantes de precio reducido intentan comportarse como una unidad… y fracasan estrepitosamente una y otra vez.

Si consideramos a los Sixers como un material de "investigación pura", el campo de análisis es inmenso. El equipo de Filadelfia es un laboratorio andante en el que los científicos luchan con preguntas teóricas del máximo nivel… como, por ejemplo, "¿Qué es una pelota de baloncesto?".

Repasemos, uno por uno, los… er, "proyectos" que esta franquicia está poniendo en marcha.

No es un fan de los 76ers, en realidad: es solo un tipo que se apena por ellos y que cree ser gracioso. Foto de Bill Streicher, USA Today.

Isaiah Canaan

Isaiah Canaan es un base bajito y rápido y que siempre lanza. Su cualidad principal es seguir tirando cuando apenas mete un 28% de tiros de dos. Canaan, sin embargo, es un tío duro en defensa que cree que algún día será bueno: está en los Sixers para mantener un buen ritmo en la pista, una velocidad de juego que beneficie a las jóvenes piernas que le rodean.

Si estáis buscando una razón para amar a Isaiah Canaan, tened en cuenta que es de la conocidísima localidad de Biloxi, en el estado de Mississippi, y que formó parte de la escuadra Murray State Racers que obtuvo un récord de 30-1 en la temporada 2011-12. Estoy seguro de que todos atesoramos ese recuerdo. Muy buenos tiempos en Murray State.

T.J. McConnell

McConnell sería el prototipo de base mandón, "enérgico"en la pista, y seguramente le elogiarían por todos lados porque tiene buen ojo para los pases y exhibe un poco de arrogancia… al menos, si no fuera porque juega en los Sixers. Su movimiento característico como jugador de la NBA es estar solo frente a la línea de tres, recibir, y seguidamente moverse porque no es un buen tirador. Moverse tanto, de hecho, que siempre termina pasándose la canasta y volviendo al medio de la pista para volver a empezar.

Su superpoder principal vendría a ser tener minutos porque, a diferencia de Canaan, siempre intenta darle el balón a los grandullones.

Kendall Marshall

Kendall Marshall, aunque sólo tiene 24 años, es mayúsculo: juega para todos los equipos de la NBA menos para los Sixers. O en realidad también para los Sixers. Bueno, no queda claro en realidad. El caso es que dice que hace cosas molonas por Twitter… y si lo dice en Twitter, será verdad, ¿no?

Ahora en serio, Marshall ha jugado 86 minutos esta temporada. No nos daba tiempo ni de ver su dorsal que ya le volvían a sentar en el banquillo.

Tony Wroten

Tony Wroten acaba de regresar de una lesión del ligamento cruzado anterior, lo cual son buenas noticias para los 76ers: como jugador, Wroten es como si Isaiah Canaan y T.J. McConnell tuvieran un bebé y después ese bebé creciera seis pulgadas más que sus papás y además fuera bastante bueno para el baloncesto.

No estamos muy seguros, pero nos parece que este jugador —el de blanco, ¿eh?— es de los Philadelphia 76ers. Foto de Bill Streicher, USA TODAY Sports.

Nik Stauskas

Nik Stauskas es un escolta o alero teóricamente especializado en tirar de tres cuyo porcentaje actualmente está alrededor del 28%: no vendría siendo una efectividad ideal, que dijéramos.

Si tuviéramos que resumir su juego, la metáfora sería la siguiente: Nik es el típico jugador de la NBA al que ves salir a la pista, metiéndose las camisetas dentro de los pantalones con confianza mientras se aseguran de a quién deben marcar, y no puedes evitar pensar algo como "amigo, eres un divertido fraude que juega disfrazado con el uniforme de basquetbol de tu papi".

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Stauskas, de hecho, es uno de los mejores en la liga en esto.

JaKarr Sampson

Sampson, como la mayoría de los Sixers, destaca por ser bastante joven y dedicarse a jugar al baloncesto. Esto es lo más generoso y objetivo que podemos decir de él.

Hollis Thompson

Los Sixers tienen la bonita costumbre de alinear a un montón de tiradores de tres a pesar de que ninguno tenga un porcentaje realmente bueno desde la línea de triple. Es como si los dirigiera un hombre con ideas a la Steve Jobs. Su 'scout' dice, "No deberíamos estar haciendo tiros de tres"; el tipo que se cree Steve Jobs y lo ve todo posible, en cambio, se pregunta, "¿Pero qué pasaría si lo hiciéramos igualmente?".

Resulta que la respuesta a esta pregunta es "Tendríamos a once jugadores intercambiables que pueden jugar a la defensiva, abrir la cancha, aferrarnos a un número no vergonzoso de rebotes… y fallar triples una y otra vez".

Hollis Thompson, como podíais imaginar, entra dentro de la categoría de "fallar muchas veces". No es que su porcentaje sea bajo (un 37%, lo cual no está mal), pero en ningún momento da la sensación de meter de verdad.

Robert Covington

Robert Covington está emergiendo como una fuerza que parece tener un huequecito en la NBA. Covington es bueno en bastantes cosas: su único defecto fatal es el manejo del balón. Es un hombre adulto muy atlético, pero tiene la tonta manía de botar muy alto, lo cual termina provocando muchas pérdidas absurdas.

El bueno de Robert representa bastante bien la esencia misma de estos Sixers; sí, tiene piernas, y brazos, y cabeza, y todo más o menos en su sitio… pero cada uno va por su lado.

Jerami Grant

Grant me recuerda a Al-Farouq Aminu cuando era más joven, porque es un alienígena del Planeta Baloncesto. Si no estáis familiarizados con la mitología de dicho Planeta, os explicaré que se trata de un lugar del que vienen unos especímenes perfectamente diseñados para el baloncesto… pero donde no existe nada parecido a una pelota, razón por la cual estos seres no saben muy bien qué haceral llegar a la Tierra. Entre pertenecientes a esta especie destacan Stromile Swift, JaVale McGee, Tyrus Thomas, Joe Alexander y Kwame Brown, por ejemplo.

Grant también resulta ser un alero bajito con brazos largos, bueno en defensa, que sirve para rebotear, poner tapones, machacar… y, por supuesto y como manda la tradición en estos Sixers, no tirar a canasta en ningún momento.

El físico no les falta: son grandotes, ágiles y fuertotes. Pero lo que es coordinarse… ya es otro rollo. Foto de Bill Streicher, USA Today.

Carl Landry

Carl Landry es el jugador más viejo del equipo, con 8 años de ventaja sobre el segundo… aunque solo tiene 32. Imaginad cómo debe ser ir a trabajar todos los días y que todos tus compañeros tengan entre 19 y 24 años; os puedo asegurar que Landry se pasa mucho tiempo quejándose de lo sucia que le dejan la cocina.

Landry es uno de los pocos jugadores de nivel realmenteNBA de la plantilla de los Sixers. Es muy probable, pues, que sea traspasado al final de esta temporada.

Richaun Holmes y Christian Wood

Si creéis que me voy a poner a hablar de estos dos tipos estáis completamente locos. Que sí, que respeto máximo y tal, pero no pienso decir nada de ellos. Son jóvenes y ambos prometen algo en alguna faceta del juego: especialmente, los dos… eh… bueno, son altos y corren.

Wood juega una media de nueve minutos por partido y su ratio de eficiencia (PER) es el más alto de los Sixers, lo cual asumo que debe ser una anomalía estadística. Si es realmente el mejor, que nadie se preocupe: ya perderá minutos progresivamente.

Nerlens Noel

Creo firmemente que Nerlens Noel sería el mejor jugador de la NBA si la liga instituyera una nueva regla según la cual a ningún jugador se le permitiera manipular la trayectoria del balón de ninguna manera excepto mediante una serie de elaborados movimientos de kárate. Probablemente Noel sea el mejor voleibolista en el mundo a día de hoy también.

Jahlil Okafor

Jahlil Okafor es un pívot que parece un novato sacado de la plantilla de los Memphis Tams de 1974. Okafor da la sensación de haberse metido en una máquina del tiempo; es por eso que hace tantas cosas propias de la alocada NBA de los años 70, como conducir a demasiada velocidad y meterse en líos en los bares.

En realidad, me siento mal por Okafor. Ganó el campeonato con su universidad hace menos de un año y ahora tiene que sufrir la triste vida del eterno perdedor. Para más inri, ni siquiera puede salir de fiesta y comportarse como un idiota de 19 años. Es muy probable que fuera más feliz en Duke. La ventaja que tiene en la NBA es que le pagan como si fuera 2015 y no 1974, y quieras que no esto es una motivación notable.

Joel Embiid

Embiid es el punto final de los ataques de los Sixers. No quiero decir que le busquen a él en cada situación, sino que si le llega la pelota… bueno, se acabó lo que se daba.

Sí, no es una broma demasiado alegre, pero estoy contento de poder terminar por fin con este artículo. Como os decía al principio, si queréis… er, 'disfrutar' del juego de los Sixers, los podréis encontrar por la tele y en los League Pass y tal. Vosotros veréis; supongo que todos tenemos un día malo en el que queremos escuchar canciones tristes… o ver equipos desastrosos.