Es imposible que este rib-eye a la parrilla te salga mal

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Es imposible que este rib-eye a la parrilla te salga mal

Con este rib-eye quizás hagas sonreír más a tus amigos futboleros que el mismísimo Messi.
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Foto de Brayden Olson.

Vas a ser anfitrión de una comida al aire libre veraniega y ya te aburrió la arrachera. Las hamburguesas son demasiado obvias y los hot dogs son estúpidamente simples. ¿Pollo?

La opción ganadora es la carne, sobre todo si puedes conseguir un rib-eye marmoleado con bastante grasa, estamos seguros que se llevaría el día.

Un rib-eye asado como si fueras experto no requiere de accesorios lujosos o mucho sazón. Sólo necesitas sal de mar y tal vez algunas cebollitas cambray, también llamados cebollines. (Si haces un guacamole ya estás del otro lado). El nivel experto tampoco requiere mucha experiencia en la parrilla. Esta es la estrategia básica: calienta las brasas hasta estar rojas, coloca el lado con la grasa boca abajo sobre la parrilla y espera unos cinco minutos.

No la muevas. No la voltees. Ni siquiera mires la carne.

Una vez que hayan pasado esos cinco minutos, voltea el rib-eye y repite la maniobra de "no moverla" durante otros cinco minutos, a menos de que la quieras un poco más cocida. (Detente. No quieres).

RECETA: Rib-eye a la parrilla

Retira ese pedacito de res celestial del fuego, déjalo reposar por 15 minutos y prepárate para el asombro y la admiración de todos los afortunados que reciban un trozo. Quizás hagas sonreír más a tus amigos futboleros que el mismísimo Messi.