Kobayashi el mayor devorador de hotdogs me enseñó a ser un campeón
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Kobayashi el mayor devorador de hotdogs me enseñó a ser un campeón

Kobayashi, posiblemente el mayor devorador competitivo de todos los tiempos, está dispuesto a enseñarme los secretos de los concursos de comida, pero compré las salchichas equivocadas.
09 Julio 2015, 7:00pm

Kobayashi, posiblemente el mayor devorador competitivo de todos los tiempos, está dispuesto a enseñarme los secretos de los concursos de comida, pero compré las salchichas equivocadas. El titular del récord mundial de Guinness (Tiene seis récords mundiales por comer pizza, hot dogs, Twinkies, hamburguesas, albóndigas, y pasta) revolucionó la alimentación profesional con su "método de Salomón" –un método llamado así por el Rey bíblico, pero en lugar de cortar bebés por en medio, Kobayashi saca las salchichas del pan y se las come por separado. Es una técnica que ya ha sido copiada por el resto de la industria de las competencias de comida y es la que Kobayashi está a punto de enseñarme. Si tuviera las salchichas correctas, claro está. Kobayashi apuesta por la marca de Nathan con salchichas "más grandes que el pan". Las de tamaño regular que compré no funcionan. "Son demasiado gruesas", me repite, mitad en inglés y mitad en japonés, que me traduce su manager, una mujer japonesa linda y buena onda llamada Maggie, "No se van a cortar correctamente". El corte es importante. El corte es lo que hizo a Kobayashi el campeón que es. El corte es lo que le permitió participar en la famosa competencia de hot dogs de Nathan en Coney Island el 4 de julio de 2001, y abatir el récord mundial que llevaba 90 años. El récord de larga data era de 25.5 hot dogs en diez minutos. Kobayashi se comió 50.

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Así que en la mañana del lunes, Kobi y yo salimos de las oficinas de VICE para recorrer todas las bodegas de Williamsburg en busca de la salchicha ideal.

La primera bodega que visitamos en Bedford Avenue era, hace unos meses, una tienda de conveniencia mugrienta. Ahora, la tienda es brillante y limpia y recientemente saludable. Ni siquiera venden carne. Kobi y yo seguimos nuestro camino.

"He estado entrenando durante los últimos seis meses para la competencia de hot dogs el 4 de julio", dice Kobayashi mientras caminamos. "Practico beber un poco más de agua todos los días, para estirar el estómago". "¿Cuánta agua vas a beber esta tarde?", pregunto.

"11 litros en 90 segundos".

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Es cuestión de pensar en trascender el pan. Kobayashi –un chico de treinta y tantos años, delgado, divertido, con un ojo bestial para la moda– cambió el mundo de la competencia de comida ese día cuando tomó el escenario de Nathan y separó las salchichas de sus panes. Kobayashi cortó las salchichas por la mitad, tragando una enorme mordida de salchicha antes de alcanzarla con un puñado de pan mojado. El pan, sumergido en agua caliente, lo ayudó a pasar la salchicha por su garganta mientras Kobi preparaba el siguiente bocado. La temperatura del agua es muy importante en el método de Kobayashi –el agua fría contrae el estómago, el agua caliente lo abre– pero nada es más importante que tener las salchichas correctas. Las salchichas que no compré.

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La siguiente tienda de abarrotes que recorrimos es más grande y está mejor surtida, pero todas las salchichas son regordetas, orgánicas, y llenas de cosas como manzanas y trozos de ajo. Kobayashi puede ser un gourmet con un paladar exigente en su tiempo libre, pero cuando está trabajando necesita la carne deliciosa y misteriosamente esponjosa de las salchichas de la marca de Nathan, más grandes que el pan. Kobayashi regresa a la sede de VICE y yo corro, sudando, al barrio de Greenpoint, a una tienda de abarrotes fluorescente iluminada donde sabía que encontraría las salchichas perfectas de Kobayashi. Regreso a la oficina 20 minutos más tarde con un paquete de las salchichas de veinte centímetros. Estoy enrojecido y respiro con dificultad y mi camisa está bañada en sudor. Pero por lo menos me dio mucha hambre.

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Nos sentamos en una mesa y él se coloca un plato de plástico de la cocina. Su manager coloca las salchichas más grandes que el pan en un Tupperware con agua caliente para calentarlas. Él toma cuatro vasos de plástico de arco iris de rayas enormes, de 24 onzas, y pone dos a la izquierda de su plato. Me da los otros dos. "Estos son los vasos de inmersión", me explica, antes de llenar los vasos a tres cuartos de su capacidad con agua caliente. Su manager nos da dos botellas de plástico de agua y Kobi abre una, vertiendo un poco lentamente para enfriar el agua a la temperatura ideal. Kobayashi sumerge dos dedos en el agua, la agita un poco, y después bebe. Yo hago lo mismo.

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"El agua tiene que ser casi insoportable para los dedos", me dice Kobayashi, "pero fácil de beber. Los nervios de los dedos son más sensibles que los de la boca, así que el agua que se siente demasiado caliente al tacto no te quema la garganta". Una vez que la temperatura del agua es perfecta, Kobi y yo colocamos cuatro salchichas y cuatro panes en cada uno de nuestros platos. Estamos listos para comer.

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Kobayashi estudiaba economía en Japón cuando descubrió su talento de poder tragar cantidades inhumanas de alimentos. Un día, él y sus amigos fueron a un restaurante con una competencia de comida de todo el arroz de curry que te puedas comer. Cinco kilos de arroz después, Kobayashi se encontró rodeado de amigos con la boca abierta y el personal del restaurante aterrorizado de que fuera a explotar. Pero Kobi se sentía fenomenal. Había encontrado su vocación. Más tarde, Kobayashi ganó cientos de miles de dólares en premios de competencia de comida en Japón y en Estados Unidos, donde el esbelto chico con cabello flexible arrasó en la competencia de hot dogs de Nathan en 2001. Incluso hizo un anuncio de televisión en una competencia de hot dogs enfrentándose a un oso pardo. Esa es una de las pocas competencias de comida que ha perdido.

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Veo los cuatro hot dogs en mi plato y la pirámide de salchichas de Kobi y pienso en el video del oso. Le pregunto sobre ello, y antes de que pueda responder, su manager dice: "Kobi estaba muy decepcionado de que no ganó". "Bueno, es un oso pardo gigantesco", le digo. "Puede que seas el mayor devorador humano del mundo, Kobayashi, pero, en serio, el oso es enorme ". "Le gané en los ensayos", dice. Entonces empezamos a comer.

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Todo parece tan fácil para Kobayashi. Sus manos bailan sobre el plato, sacando la salchicha del pan de dos en dos y las rompe por la mitad. Toma las piezas de salchicha en su mano derecha, y las desliza en su boca. Desaparecen casi al instante por su garganta, con una sola mordida. La mano izquierda de Kobi está hundiendo simultáneamente dos panes en el vaso gigante de agua caliente y los abarrota en su boca detrás de las salchichas. Es una máquina bien engrasada. Inhala los dos primeros hot dogs antes de que yo pueda coordinarme lo suficiente para mojar los panes mientras trago un bocado de salchichas a medio masticar.

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En realidad tengo hambre por la caminata al supermercado y porque me salté el desayuno, así que disfruto un poco el primer puñado de salchicha. Son hervidas, las preferiría a la parrilla, pero no son terribles. Tal vez tengo talento. Pero en cuanto entra el pan mojado y siguen a la salchicha por mi garganta, me atraganto inmediatamente.

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Un pedazo de salchicha sale de mi boca y cae en mi regazo. Se parece a un dedo del pie. Pan líquido cae de entre mis labios. Me empiezo a sentir un poco mal de que me vea la manager atractiva de Kobi –no tanto por la comida en mi cara, sino por lo mal que me va frente al maestro de las competencias de comida. Me atraganto otra vez, pero logro tragarme la mayoría.

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Kobayashi continuó dominando las competencias en Coney Island hasta el 2010, cuando Nathan intentó obligar a Kobi a firmar un contrato de exclusividad y solo competir en su concurso anual. Se negó, y la compañía le prohibió competir. Incluso sacaron su imagen del "muro de la fama" de Nathan.

El 4 de julio de 2011, fue a la azotea de un bar en Manhattan para competir al mismo tiempo que una transmisión en vivo del concurso de comida de Nathan al que se le prohibió participar. Terminó con un récord de 69 hot dogs –uno más que el del récord mundial "oficial" de Nathan y siete más que Joey Chestnut, campeón de Nathan en 2011.

Este año, Kobayashi tendrá su propia competencia el 4 de julio en el 230 Fifth Rooftop Bar de Manhattan.

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Mientras caminábamos de bodega a bodega, apenas unos minutos antes, me invitó a competir. En ese momento, lo consideré. Ahora, con el pan mojado derramándose en mis labios fruncidos, tuve que reconsiderar.

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Finalmente, me trago el último de mis dos primeros hot dogs y noto que Kobi ha estado esperando pacientemente a que yo termine antes de comerse los otros dos. Me lloran los ojos y mi cara está cubierta de trozos de pan pegajosos y mi ropa está empapada porque sumergí demasiado fuerte y chapoteé agua sobre mi regazo. Kobi está limpio. Su plato está ordenado, aparte de unas cuantas migajas.

Respiro y tomo las próximas dos salchichas. Las pongo en mi mano derecha, las aprieto, después agarro los panes. Miro a Kobayashi. Sus dos hot dogs ya desaparecieron.

Este post apareció anteriormente en MUNCHIES en julio de 2014.