Guía para sobrevivir a tu primer día de trabajo
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Guía para sobrevivir a tu primer día de trabajo

Pasa y lee esta guía para que no te sientas tan mal en tu primer día de trabajo y al menos puedas entablar una o dos conversaciones decentes.
6.2.17

Si estás leyendo esto es bastante probable que por fin hayas conseguido un trabajo, así que, ¡felicitaciones! Ya era hora de dejar de usar las tarjetas de crédito de tus padres para invitar a comer a tu pareja. Bienvenido al mundo real.

De seguro tu productivo cerebro está lleno de preguntas ansiosas que te llegan a la hora de imaginarte tu primer día en tu nueva oficina: ¿Cómo diablos me voy a aprender el nombre de más de 97 humanos tan rápido? ¿Me tengo que vestir bien? ¿Por qué hay tantos baños? ¿Hay comida gratis? ­

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Pasa y lee esta guía para que no te sientas tan mal en tu primer día de trabajo  y al menos puedas entablar una o dos conversaciones decentes.

SELECCIONA A UN AMIGO

Esto es indispensable a menos que quieras pasar las primeras semanas hablando solamente con la recepcionista sobre cómo usar la máquina de café, así ya te haya explicado esto más de tres veces.

Siempre está esa persona en algún departamento que te va a regalar algunas palabras además de "¿qué onda, güey?" Apenas veas a este espécimen acercarse a ti, no lo dejes ir por nada del mundo. Usa tus mejores habilidades de small talk y logra congeniar con este ser humano, ya que él será quién te diga dónde es mejor hacer pipí —ya que ese baño huele bastante bien—, quién es la persona que consigue mariguana, o en qué restaurante puedes comer sin gastar el 30 por ciento de tu salario. Normalmente estas personas trabajan en ventas o finanzas, algo ya bastante aburrido y buscan en ti algo que les ilumine su nubloso día lleno de números. Sé amable con ellos, por favor.

Probablemente te agregarán a Facebook, y no es por nada en especial, es solamente porque quieren aumentar sus 410 contactos. Los números los hacen sentir mejor, recuerda. Acéptalos y probablemente sean tu primer like en cualquier publicación que pongas, luego me lo vas a agradecer.

NO HABLES DE TU SALARIO CON NADIE QUE NO SEA TU JEFE

En algunas ocasiones podrás tener la gran suerte de entrar ganando más lana que alguno que lleva ahí bastante tiempo. No es porque seas muy bueno, es porque le sale más económico a tu empresa dejar a ese güey con el mismo salario por cuatro años y no despedirlo, que aumentárselo y luego tener que pagarle su liquidación con su nuevo salario. Por favor, no seas esa persona que llega y empieza a preguntar: ''qué rico está el café, ¿y cuánto gana Sonia, la copywriter que lo que hace es enviar dos mails al día?" Quédate callado, no vas a ganar nada con saber la respuesta a esta pregunta.

Pueden pasar dos cosas:

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  • Que te sientas la persona más miserable del mundo ya que Sonia gana el doble que tú y te conviertas en alguien sumamente obstinado con su trabajo, sabiendo que te quedas horas extras, haces el trabajo de probablemente dos o tres personas y, aún así, sólo por ser el nuevo, no vas a ganar el dinero que tu cerebro y corazón piensan que necesitas para poder vivir tu estilo de vida y comer en McDonald's todos los viernes.
  • Que sorpresivamente ganes más que Sonia y hagas que toda la oficina se de cuenta de que están sub-pagados y todos empiecen a pedir aumentos de salario indefinidamente. Te vas a ganar el odio inmortal de todas las personas con las que trabajas, lograrás que despidan a un par, y la de recursos humanos hará vudú con ese peluche de regalo que diste al llegar a la oficina para parecer buena persona.

ESTÁ BIEN LLEVAR COMIDA EN TUPPER

Tupper

Sé como te sientes. A la hora de la comida empiezas a ver cómo el 97 por ciento de las personas va a comer a su restaurante favorito con un café carísimo que compraron antes de llegar a la oficina en mano. Entonces te preguntas, ¿será que tengo que hacer lo mismo? ¿traer comida de mi casa que compré en el supermercado estará mal visto? ¿no me invitarán a las fiestas anuales de la empresa? Tranquilo, no está mal. No es tu culpa que tu salario sea una broma y, gracias a que pasaste matemáticas en la prepa, te das cuenta que comiendo todos los días en el restaurante que van siempre tus jefes, no te va a alcanzar la lana ni para pagar la renta.

Sé adulto, trae tu comida en tu tupper más guapo y cómetela junto a personas que jamás habías visto en el tercer piso de tu nueva oficina. Probablemente trabajen en algún departamento que ni sabías que existía, pero al menos vas a tener nuevas amistades y, esto te va a servir para saber qué personas no ganan la lana que tú pensabas. Al final termina siendo un buen truco para saber esta información sin preguntar y mandar todo a la mierda.

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VÍSTETE COMO LAS DEMÁS PERSONAS DE LA OFICINA

Tienes que saber que la manera más fácil de identificar al "nuevo" en la oficina es simplemente viendo cómo carajos está vestido. Ya sabemos que quieres dar una buena impresión y eso está bien, pero no lo lleves a extremos. Ese traje que regaló tu tía segunda para la graduación de tu prima, puede esperar un mejor momento.

Sé que aquella vez que te lo probaste te veías bien guapo en el espejo pero, por favor, no lo hagas. Al entrar a la oficina con ese traje, automáticamente todas las bromas internas —que hacen por un chat de la empresa en el que tú no estás admitido obviamente— van a ser sobre ti, y obviamente sabemos que esta no es la razón por la cual querías estar en boca de todos.

Relájate, date una pasada por la oficina unos días antes de tu primer día de trabajo con cualquier excusa, y así poder saber cómo se visten los otros seres humanos con los que compartirás un buen rato de tu vida. Obviamente tienes qué saber de quién tomar ejemplo, no es buena idea vestirse como ese chavo raro que va todos los días en shorts y playera de The Ramones. No quieres que te pregunten sobre una banda de la que no sabes una mierda, que sólo te compraste la playera por que estás cansado de verla en todas las tiendas que sigues en Instagram.

Trata de ser uno más, algo así como el pokémon Ditto, que se convertía en todos los demás pokemones. Bueno, algo así.

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NO AGREGUES DESESPERADAMENTE A TUS COMPAÑEROS DE TRABAJO O JEFES EN REDES SOCIALES

Esto muchísima gente lo hace y aún no entiendo por qué. Hay personas con las que trabajas por años y aún no te sabes su apellido. ¿Por qué sientes la necesidad de agregar a todos compulsivamente? Sí, ya sabemos, lo lograste y trabajas en el mismo lugar que ellos, así que socialmente puedes sentirte en el mismo rango que los demás, pero eso no te da el poder de automáticamente darle like y share a todas las estupideces que suban a sus redes.

Ahora, si por casualidad tienes la suerte de que alguno de tus jefes te haya agregado a sus redes, ¡felicitaciones! Esto significa que eres una persona al menos buena en su trabajo y digna de ver los memes que tus superiores comparten en Facebook. Buen trabajo. Ahora, esto es como en Spiderman: "todo gran poder conlleva una gran responsabilidad". Debes comportarte, tratar de no parecer un idiota que comparte el mismo meme de Obama y Joe Biden.. Tampoco empieces a hablarles por chat privado, ellos saben que te agregaron y entienden que quizás estés emocionado, pero déjalo hasta ahí.

Dale la bienvenida a la ansiedad que vas a sentir antes de postear cualquier cosa en tus redes sociales. Sabes que probablemente lo va a ver tu jefe y creerás que en cualquier momento te está juzgando, lo siento, ¿pero esto no era lo que querías?

Quizás te termines convirtiendo en esas personas que no hacen absolutamente nada en sus redes sociales. No postean nada, sólo están ahí, viendo todo, siendo una especie de voyeouristas 2.0, sufriendo de ansiedad por no saber si lo que quieren postear sea socialmente aceptable.

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PREPÁRATE PARA TU NOVATADA

Si pensaste que tu primer día de trabajo iba a ser una maravilla, probablemente estés equivocado. Sí, todos saben que vas a entrar y probablemente te den un tour por la oficina, los baños, el lugar donde vas a tomar café gratis, departamentos a los que nunca jamás en el tiempo que trabajes ahí vas a volver a entrar, etc.

Ahora, en mi experiencia, a los 25 minutos de haberme sentado por primera vez en mi nueva silla —la cual probablemente hace meses la ocupaba una persona que hoy en día está sin trabajo—, recibí un mail de bienvenida amable de la jefa de mi empresa, pidiéndome que la ayudara a transcribir una entrevista algo larga de su autoría. Con buena onda, me dejó en claro que esto no era parte de mi trabajo diario, pero que necesitaba ese favor.

Apenas abro el audio, eran casi 35 minutos que al final terminaron convirtiéndose en 5850 palabras. Si estás pensando en que podía decir que no, de seguro eres de esas personas que son como perritos adorables ladrando. Por favor, ¿cómo diablos iba a poner mala cara en mis primeros 25 minutos de vida en mi nuevo trabajo, a un favor de la jefa de la empresa? Imposible.

Probablemente a ti te toque alguna peor, quizás te corten el cabello o te jalen por los calzones, no lo sé. Quizás son todas esas películas de novatadas de fraternidades gringas que he visto. Así que, acepta tu novatada con tu mejor cara y bienvenido al primer día de trabajo en tu próximo ex trabajo.

@diegoaurdaneta