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“Me detuvieron por utilizar una planta para tratar la malaria”

El cooperante español Francisco Javier Galindo fue detenido en Gambia por utilizar un remedio natural y efectivo para curar la malaria que molestaba a los que utilizaban la enfermedad para ganar dinero.



Xavi almacenaba semillas de Artemisa Annua en botellas de plástico para futuras plantaciones. El ejército de Gambia le detuvo y le confiscó todas las plantas y semillas. Todas las fotografías por la autora

El mosquito es el animal más mortal del mundo. Más concretamente el mosquito Anopheles, transmisor de la malaria y por el que más de medio millón de personas mueren anualmente. La malaria se puede prevenir y curar, aún así, lejos de ser erradicada, esta enfermedad es una de la mayores amenazas en el continente africano debido a la pobreza que imposibilita el acceso a medicamentos. Ante está situación el cooperante español Francisco Javier Galindo dejó todo para trasladarse a Gambia e intentar salvar las vidas de aquellos a los que la falta de dinero les condena a morir. A Xavi, así es como le llama todo el mundo en Gambia, tan sólo le bastaba con un poco de voluntad y unas semillas de la planta Artemisia Annua, cuyo principal componente, el mayor enemigo del parásito, es utilizado por las farmacéuticas para elaborar el medicamento. Sin embargo, lo que Xavi no sabía es que la malaria no es sólo una enfermedad sino también un negocio. Y allí fue, en una aldea remota de Gambia, donde Xavi se topó con esta realidad.


Una plantación de Artemisia en Jirong, Gambia. El proceso de plantación de Artemisia Annua requiere de gran cuidado debido al diminuto tamaño de sus semillas

VICE: ¿Por qué decides venir aquí y empezar a suministrar este tratamiento alternativo para la malaria?

Xavi: Yo vine aquí hace mucho tiempo porque existe un problema muy grande con la malaria. A mi la malaria me marcó mucho porque en un hospital aquí en África donde yo solía trabajar vi en un día a cuatro niños morir de malaria, y eso me quedó marcado. Al cabo del tiempo, un amigo mío que es agricultor en Balaguer, Josep Pàmies, sabía que yo tenía la necesidad de hacer algo por este tema y un día me llamo diciendo que había conseguido unas semillas de una planta (Artemisia Annua) que iban fenomenal para la malaria. Se las habían enviado de Alemania, de los laboratorios de la ONG ANAMED. Cuando me enteré mi cabeza no paró de darle vueltas y vueltas hasta que dejé todo y me vine aquí con dos mil o tres mil semillas que me dio Pàmies y empecé con este tratamiento que francamente es espectacular.

¿En estás comunidades existe otra opción que no sea el tratamiento alternativo?

Xavi: La gente me dice "por qué estas aquí", pues he venido aquí porque aquí no hay ningún tipo de recurso y no se pueden permitir el lujo de pagar un tratamiento para la malaria. Y al menos ahora, en el último año o dos años, el tratamiento para los niños desde que nacen hasta los cinco años es gratuito, pero los mayores tienen que pagar. Pero es ahora, eso ha sido ahora. Yo llevo muchos años en África y de eso nada, quien no tenía medicación por desgracia se moría.


Banjul, Gambia. Plantación de Artemisia Annua

¿Qué sucede entonces cuando empiezas a plantar Artemisia Annua y a tratar a estas comunidades con ella?

La alegría es espectacular. Empiezas a tratar a uno, dos, cuatro, diez, veinte, cuarenta y de repente te das cuenta de que viene gente no sólo de esta aldea, Muritabèh, sino también de pueblos de alrededor. Y sin darme cuenta en un mes he tratado a cien personas. Solía atender incluso a gente de Senegal, gente que te hablaba en francés.

Y, ¿en qué consiste el tratamiento?

El tratamiento que hacíamos aquí para la malaria era hervir agua con las hojas de la planta previamente secadas durante cinco minutos. Luego lo dejábamos reposar y lo colábamos. Si podíamos hacíamos el tratamiento con miel o con azúcar porque es un poco amarga. Con miel los resultados eran más espectaculares, aún si cabe. No te puedo hablar del cien por cien porque sería demasiado, pero al menos si obtuvimos el noventa y tantos por ciento de casos que se curaron de malaria.

Es un litro de agua para hacer el tratamiento para una persona adulta, y medio litro en el caso de un tratamiento para un niño. Tienen que tomar una infusión cuatro veces al día. Lo que es muy importante, eso sí, la infusión vale para ese día. Cada día hay que hacer una infusión nueva. El tratamiento dura de seis a siete días, y la malaria prácticamente se erradica. Así de fácil, así de rápido y así de barato, como digo yo.


El principio activo de la Artemisia Annua denominado artemisinina es extraído por las farmacéuticas para elaborar el medicamento

¿Por qué dejas de plantar Artemisia Annua y de tratar a la gente con ella?

Me veo obligado a parar debido a las presiones. Bueno yo no me doy cuenta hasta al cabo de un año o un año y medio más o menos. Primero te das cuenta de que tienes presiones de gente de los hospitales de alrededor. Porque, por ejemplo, el hospital de Fulamanta que solía recibir doscientas personas al día le bajaba la media a cien o a menos. Luego hay otra presión que me di cuenta más tarde que es la de los marabús, chamanes o los curanderos de la zona. Claro te das cuenta después que en teoría les estás sacando gente porque ellos se están ganando la vida así tratando con sus plantas, sus cosas, sus historias de marabús y cobran cinco o diez dalasi a la gente. Pero te das cuenta de eso después, no piensas porque vienes a ayudar sabiendo que aquí la gente prácticamente no puede pagarse nada de la medicación.

Al cabo del tiempo recibo una llamada de una multinacional farmacéutica, además de una persona que en ese momento era la directora y que yo conocía muy bien porque anteriormente había trabajado conmigo aquí en África durante tres años seguidos bajando con la Caravana Solidaria, que repartía medicamentos con la propaganda de su compañía en los camiones. Mi sorpresa fue total. Que una persona me dijera que qué estoy haciendo, que qué estoy cultivando, que iba a tener muchísimos problemas por dar a conocer la Artemisa Annua o la planta que va bien para la malaria. Me dijo que esto se tenía que curar con su medicamento porque es este medicamento el que lleva la artemisinina, el extracto de la planta. Me llevé una gran sorpresa y más aún cuando le dije "donde estoy yo, sabes que no te pueden comprar tu medicamento, nunca te van a poder comprar tu medicamento". Pero mis palabras le sonaron a nada, me dijo "es que vas a extender la planta por todos sitios". ¿El miedo? ¿El miedo a que? No lo llegué a entender.


Muritabeh, Gambia. Xavi se trasladó hace cinco años a esta pequeña aldea de Gambia para ayudar a enfermos de malaria sin recursos

¿Qué sucede después?

Después de recibir esa llamada, al poco tiempo, lo recuerdo bien porque había aquí unos colaboradores que vienen en grupos de trabajo. Era un día cualquiera y yo tenía cerrado el ambulatorio porque quería descansar un poco porque no podía más de la cantidad de gente que venía a diario.

Pues iba a cerrar un poco para descansar un día o dos, y de repente escuché llegar a un coche que conducía muy rápido. Aquí no viene prácticamente ningún coche así que rápidamente sospeché que algo malo iba a pasar. Y apareció el ejército de Gambia, antidrogas y sanidad. Yo me quedé super sorprendido, asustado, no voy a decir que no, porque más o menos ya imaginé todo lo que estaba pasando. Miraron toda la plantación que tenía de Artemisia Annua. Acto seguido me dijeron que era droga y que tenían que detenerme, ya cada vez mi sorpresa iba en aumento. Y entre la sorpresa, asustado porque no sabía de dónde venía el tema, no sabía si era por presiones de arriba también, me vi aquí con una encerrona tremenda que pensé que no sabía si iba a salir de ésta.

Estuvieron revisándome el hospital. Encontraron que tenía más de mil bolsas de Artemisia Annua preparadas para darlas de primer tratamiento a la gente para que se las llevaran a sus casas. Mil porque cada día estábamos renovando material. Mil ya es para trabajar una semana. Me preguntaron qué era, lo estuvieron mirando y analizando, me dijeron que era droga y que no se podía emplear porque está prohibido en Gambia. Les dije que a mi nadie me había dicho nada y que lo había estado consultando con el Ministerio de Sanidad.

Hablé con el imán de aquí que es uno de los imanes más importantes de Gambia. Entonces hice un informe en inglés de todo lo que se estaba haciendo aquí. El imán junto a un enfermero gambiano de aquí y el alcalde lo firmaron como que ellos eran los responsables de lo que se estaba haciendo. Esa era una baza que tenía guardada por si venía algún problema como vino. Pero la sorpresa fue mayor, primero la suya, la del ejército, sanidad y antidrogas cuando vieron que yo tenía este papel y estaba respaldado por toda esta gente. Su primera idea fue detenerme dos meses y me retiraron todo tipo de documentación hasta ver que pasaba con lo mío. Porque claro ante eso se quedaron un poco sorprendidos porque no se esperaban que yo tuviera ese papel porque yo no se lo había comentado a nadie como cubriéndome un poco las espaldas por el tema de la regulación y el tema de la Artemisia Annua.

Cuando regresé a la aldea tuve que irme inmediatamente. No podía seguir aquí porque durante uno o dos meses la gente no dejaba de venir, y no poder hacer nada francamente fue un trauma enorme para mí. Y me fui a la capital a esperar a que me regularan. Estuve como dos o tres meses mareándome para arriba y para abajo hasta que tuve una reunión con sanidad a la que me acompañó el hijo del imán, y a partir de ahí empecé a mejorar un poco la situación. Pero lo más duro fue no poder atender a tantísima gente que venía sin recursos. Nunca he sabido que ha sido de mucha gente y no quiero ni pensarlo porque sino el trauma sería más grande.