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Actualidad

DVDs

1.12.10

EL PROFESIONAL / EL MARGINAL

Georges Lautner/Jacques Deray

Divisa

La compañía Divisa pone en circulación un paquete de películas cuyos títulos ya indican por dónde van los tiros: a

El Profesional

(1981) y

El Marginal

(1983) deben añadirse

Simpático y Caradura

y

Rufianes y Tramposos

, ambas de 1984. Los de profesional, marginal, simpático y caradura (y

El Magnífico, El Incorregible

… pelis anteriores), son adjetivos que conscientemente delimitan la imagen cinematográfica del Jean-Paul Belmondo post-

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nouvelle vague

, y el hecho de que estos films le presenten así de buenas a primeras indica a las claras que se trata de películas en primera persona, vehículos fabricados a mayor gloria suya y para solaz de sus seguidores. Ojo, que no estoy siendo peyorativo; por mi parte, ningún problema con los films de lucimiento, y Belmondo, a sus 50 años, tenía aún mucho carisma y piruetas que lucir. Son éstas entretenidas muestras de eurothriller serie B moldeadas según el patrón Bronson que dan más de lo que exigen; música de Morricone, por ejemplo. Y más: la primera bien podría ser una de las más sólidas muestras del cine de acción francés de los 80, con Belmondo ágil e impecable en su papel de agente a quien los cambios de rumbo políticos se la traen floja y cumplirá su misión de despachar a un déspota africano le pese al politicucho que le pese, por pundonor y por buscar desquite. Memorable secuencia final. La segunda, inconexa pero directa al mentón, sigue las andanzas de un poli que, faltaría más, se pasa por el forro las órdenes de arriba y zurra a quien haga falta si eso le lleva más cerca de acabar con un narco que no es otro que Henry Silva, paseando careto y poco más como en otras europelículas de entonces.

ACCIDENT

Joseph Losey

Avalon

Fallecido en 1984, no le ha tocado a Losey la lotería de que su nombre se recupere como precursor de corriente posmoderna alguna, como sinónimo de esto o de aquello ni máximo exponente de nada: Losey hizo lo suyo durante cincuenta años y nadie queda más listo por mencionarle. Ni genio en la sombra ni maldito con causa o sin ella (bueno, sí; rojo él, se las tuvo que pirar durante el maccarthysmo), Losey era un cineasta de formación teatral—colaborador de Brecht y de Harold Pinter—, realizador de películas, con alguna excepción, sobrias, austeras. Contemplativas. Cine de miradas y silencios más elocuentes que mil parrafadas. De 1967,

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Accident

, segundo de sus tres trabajos con guión de Pinter, es quintaesencia de Losey en tanto que depura y hurga los temas habituales en él: la doble moral de los burgueses, la represión de las emociones, la autoimpuesta necesidad de mantener las apariencias. Saltan aquí éstas en pedazos con la irrupción de una joven de alta cuna y cama fácil en la sosa vida de un maestro de Oxford tirando a acelgas y en crisis de madurez; el papel recae en Dirk Bogarde, actor que se diría que ya interpretaba a cuarentones inseguros en sus obras escolares. Se respira la tensión en cada cruce entre ambos, así como entre Bogarde y un fatuo colega suyo, con un jovenzuelo algo gilí como tercero en liza. Lío a cuatro bandas, pues, que Losey narra—en un flashback, recurso aquí pertinente, que abre el accidente del título: la espada que corta el nudo—con economía y ritmo lento, sin sobreexplicar situaciones ni verbalizar sin necesidad los pensamientos. Película y director a vindicar, no por nada sino porque sí. Digo.

GONZO. VIDA Y HAZAÑAS DEL DR. HUNTER S. THOMPSON

Alex Gibney

Versus

Alguno llega pero menos que antes, qué alivio: a comienzos de

Vice

llovían mensajes de mentecatos cuyo nombre era Legión, yendo la sandez detrás de ellos: se presentaban como la panacea universal literaria y justo lo que necesitábamos; muchos decían medicarse, dato que a nosotros qué nos importaba, y la mayoría se ofrecía a escribir unos “artículos a lo Hunter Thompson” que íbamos a flipar. ¡Los desdichados! Tomar churras por merinas y al doctor por descontrolado monstruo de las galletas es un error en el que incurre mucho despistado tonto del culo que ha leído

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Miedo y Asco en Las Vegas

y visto la película, o al revés, y echado cuentas: tengo un blog y pillo borracheras, ergo, eso también lo hago yo. Y no. Discrepo de las voces en off cuando al inicio del documental (de Alex Gibney, nominado al Oscar en 2006 por su film sobre el caso Enron), afirman que en sus años postreros había perdido la chispa. Hunter, sus últimos libros lo demuestran, fue un TITÁN de las letras hasta el momento en que una bala entró en su cráneo; un agudo analista del mundo y las personas lo bastante desencantado como para diseccionarlas sin anestesia, echar sal y vinagre, dejar sus pútridos intestinos a la vista y luego irse al bar. Escritor inimitable, humanista descreído, hombre que creyó en utopías y se estampó contra la realidad, Hunter mezcló en sus textos realidad y ficción e, imitando su vida al arte, se convirtió él mismo en una combinación inextricable de persona y personaje, de creador y creación. Pertrechado de material inédito, este film sobre su vida, hazañas, miserias y contradicciones arroja luz sin iluminarle del todo. Mejor así; puede que Thompson se haya ido, pero nos quedará siempre la larga sombra que proyecta.

PACK LOUIS MALLE

Louis Malle

Avalon

Cuesta encontrar tema compartido, obsesión común, hilo que engarce los films de Louis Malle, cuentas dispares—una perla, un abalorio, una chapa, una oreja—de un mismo y valioso collar. La heterogeneidad es la clave, la variedad el elemento que las unifica: distintas entre sí y todas obras de Malle—“el mejor operador de cámara submarina que he tenido” a decir de Jacques Cousteau—, las películas que recoge este pack no acusan dispersión; aversión al inmovilismo, más bien, atributo que hizo que en 1969, hastiado del cine europeo -al que luego regresaría‚—, se fuera a rodar a India y, después, a los USA. Las de aquí, salvo una, pertenecen a su primera etapa en Francia, coincidente con esa

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nouvelle vague

con la que tuvo que ver de refilón.

Ascensor Para El Cadalso

, de 1958, seguiría coordenadas de

thriller

clásico de haber sido éste un género nacido bajo el manto del Teatro del Absurdo; música de Miles Davis y presencia de Jeanne Moreau. Del mismo año y también con Moreau es

Los Amantes

, film ‘escándalo’ por su tórrida, en su día gráfica plasmación en pantalla de un

tête à tête

sexual. Cambio de tercio con

Zazie En El Metro

, cinético

slapstick

con niña deslenguada y sufrido Philippe Noiret, y nuevo volantazo en 1966 con

El Fuego Fatuo

, drama existencialista en torno a un ex-alcohólico, viejo prematuro, buscando una razón, la que sea, para seguir viviendo. Completan pack la sobria, minimalista

Mi Cena Con André

(1981), DVD extra y un cortometraje sobre la vuelta ciclista,

Vive Le Tour.

Bajo el agua, en bici, en ascensor, en el catre, en el metro, buscando su destino y a la mesa: a Malle no le gustaba repetirse.

JESÚS BROTONS