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Cultură

A Coruña en pie de guerra

26.8.11

Taberna del Chipirón. A Coruña. Cinco uniformados con insignias de las SS y pelo a la taza carcajean, se sacan “paluegos” con mondadientes y beben Estrella Galicia como si no hubiera mañana. Mis conocimientos sobre indumentaria militar se limitan a una chaqueta del ejército belga que compré hace años en Camden, pero no hay que ser un lince para saber que esto no son un grupo de madrileños en busca de marisquito. Se me atraganta el aperitivo.

En ningún momento pierdo de vista a los oficiales nazis. Yo no soy Aldo Reine y no me puedo permitir una emboscada como la de Malditos Bastardos. Cuando se despistan, dejo el pulpo a medias y me alejo. Sigiloso como Atreyu atravesando las esfinges del Oráculo del Sur. Me concentro en alcanzar el puerto pero un tanque americano casi me arrolla (en este punto barajo seriamente taparme la cara con las manos y llorar hasta que todo acabe). Me olvido del puerto.

Creo estar a salvo, pero un grito marcial hace que vuelva a la realidad y se me escapen un par de gotas. Técnicamente, un par de gotas no es orinarse encima y todos conocemos el poder diurético de un “Forward march!” voceado con acento del sur de Inglaterra. El bigotudo inglés no está solo. Hay otros como él desfilando y haciendo aspavientos. Hombres-helecho, polacos temerarios, cascos con esvásticas, sidecars oxidados y parches de Fuck Al-Qaeda. Despliegan sus movimientos más espectaculares. ¡Son la versión bélica de los Harlem Globetrotters!

Miran al infinito y se saludan entre ellos con apodos de presidiario como capitán o sargento. Unos napoleónicos llevan el rollo retro-war al extremo. Cabalgan, calzan gorros con cuerdas de cortina y exclaman “¡Vivan los húsares de Iberia!”. Junto con el resto de ejércitos toman la plaza del Ayuntamiento. Algunos se lían a tiros. Yo paso del terror al desconcierto al descubrir que es todo una merendola de bayonetas sin afilar y humo de discoteca patrocinada por el Ministerio de Defensa. Hacen ¡bang! y se tiran al suelo, pero no hay bajas reales.

Investigo y resulta que esta invasión de fogueo corría a cargo de varias asociaciones de adultos respetables con nombres de grupos emo de los noventa (Royal Green Jackets,Poland First to Fight ACCUH), a los que les une la falta de sentido del ridículo, las réplicas de armas con proyectiles de PVC, el amor por el airsoft y la nostalgia por las invasiones y batallas campales del pasado . Se rigen por un honor “perezrevertiano y siempre que pueden hacen macroquedadas de guerreros vintage y sacan vehículos a la calle. A mí la próxima no me pilla sin muda de recambio.

TEXTO Y FOTOS DE IAGO FERNÁNDEZ

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