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El columnismo, fogonazo de pensamiento que ha de alumbrarle el día al lector al tiempo que acierta el pulso colectivo, es un formato que se da mucho en prensa pero muy poco en literatura. Se frecuenta, quiero decir
15.11.11

IRSE A MADRID Y OTRAS COLUMNAS
Manuel Jabois
Pepitas de calabaza El columnismo, fogonazo de pensamiento que ha de alumbrarle el día al lector al tiempo que acierta el pulso colectivo, es un formato que se da mucho en prensa pero muy poco en literatura. Se frecuenta, quiero decir, pero mal, viciado, poniendo la tilde en la actualidad cuando en la actualidad sólo debería ir el acento, y reduciendo así la anécdota a comentario cuando la idea era elevarla a categoría, como dejó aconsejado Eugeni D’Ors. A D’Ors, como a Ruano o a Pemán, llegamos, los lectores de columnismo prescrito, a través de Umbral, que fue el último columnista de raza y tal vez el más grande que ha dado la lengua española. Y a través de Umbral llega al columnismo, como escritor, Manuel Jabois (1978), lo cual ya es una garantía de interés suyo. Irse a Madrid recoge una selección de columnas escritas entre 2009 y 2011 para el Diario de Pontevedra, El Progreso y la revista digital FronteraD, y en ellas Jabois, que tiene un apellido excelente para las columnas y para los pasillos porque puede gritarse en francés, se decanta en anécdotas locales, personales, memoriales o deportivas, alzándolas en lo garboso de sus letras, muy hábiles para simular ligereza aunque vengan sudadas, en la falsa humildad del que se sabe atractivo (es incluso guapo, Jabois) y en lo generoso del que, pese a ser columnista y español, a menudo se sacrifica un poco a sí mismo como hombre, su pensar, por fijar una idea hermosa, por ofrecernos júbilo lector. Esto se intenta mucho pero casi nunca cuaja. Aquí sí. La edición es preciosa, el papel, el peso y el volumen. En el libro no hay cumbres, voy a ponerle esta pega (ésta y que a veces le asoma un periodista, y se las pongo sólo porque Jabois es guapo), no hay en el libro columna como aquella de Umbral sobre las castañeras de Madrid, que se rizaba sobre sí misma y terminaba en cucurucho para las castañas del día siguiente, pero eso quizás sea virtud de compilación, el que fluya sin desbordarse nunca, porque tal vez de eso vaya el columnismo, de labranza cotidiana y de pequeños destellos que nos hagan festiva la jornada. RUBÉN LARDÍN MALASAÑA VOLUMEN 1
Blanca del Amo
Atiza Para hacerse una idea del valor de un libro como éste es recomendable el sencillo ejercicio de imaginación de pensarlo en un rastro de aquí a cien años, el dar con él un domingo por la mañana. Blanca del Amo propone una crónica de las noches vencidas en el barrio madrileño de Malasaña y un tributo a sus rondadores en poco más de cuarenta retratos de deambulantes, músicos, artistas, camareros, promotores, responsables de garitos… Todos ellos parroquia, parte y todo, de una “escena” particular, post movida, la escena de Blanca, que los años—supongo—han ido amansando y que ahora el ayuntamiento tan vergonzoso de esa ciudad está haciendo por que no vuelva a repetirse. Las fotos, tiradas en la planta superior del mítico Tupperware, son finas, frescas y diáfanas, reverso de lo que debieron ser las noches de trote de cada cual. Eso en lo técnico, porque en lo esencial sólo emiten cariño, y en su conjunto logran un valor documental que ha de ir creciendo en misterio con el tiempo por mucho que vengan apoyadas en breves semblantes escritos por Gerardo Cartón. Se trata de un libro anómalo y extrañamente íntimo, editado por y con gusto, sin ánimo de lucro y financiado con aportaciones particulares. Su distribución, por tanto, es mínima y caprichosa, pero es probable que en atiza@atiza.info atiendan ruegos y pedidos. RUBÉN LARDÍN A LA GUERRA CON SATÁN. LA IGLESIA DEL JUICIO FINAL & EL PROCESO
La Felguera/Beat Generation Directo al número 1 de la lista de “Libros que si los lees en el metro todo el mundo te mira como si estuvieras mal de la puta cabeza”. En el interior de esta cuca edición en símil de piel negra con estampación en oro se esconde un alucinante tocho de documentación sobre la secta apocalíptico-satanoide más cool del San Francisco de los años 60. Del mismo barrio, más o menos, por donde se movía en furgo Charles Manson a la caza y captura de pardillos. El libro empieza fuerte, con Ed Sanders (de los Fugs) dando cuatro datos y marcándose cuatro chistes a costa del tronado culto fundado por unos tales Robert y Mary Ann De Grimston. Y luego, entre imágenes de la espectacular revista oficial Process (Marianne Faithful, Mick Jagger y mucho cráneo en portada), un resumen histórico y unos cuantos manifiestos de donde extraer buenas enseñanzas. Resumiendo: entrégate a TODOS tus impulsos, la civilización es la muerte, la humanidad es abominable, aprende a cocinar pastelitos y follarás más, a Funkadelic le gusta esto, las capas negras molan, cómprate un pastor alemán, ah, y Satán, Jehová y Lucifer se acabarán poniendo de acuerdo para darnos por saco a TODOS. Ahora mismo no se me ocurre mejor regalo de cumpleaños para fans de Electric Wizard, Cuarto Milenio, Psychic TV y el Mondo Brutto. SANTIAGO SALVADOR