Cultură

La religión alienígena que está en contra de la mutilación del clítoris

Los Raelianos creen que los alienígenas crearon a la humanidad a su imagen y semejanza, clítoris incluido. Pero su lucha por ayudar a las supervivientes de la mutilación genital femenina resulta controvertida.
1.7.16
Foto por Evan Dalen vía Stocksy

Este artículo fue publicado originalmente en Broadly, nuestra plataforma dedicada a las mujeres.

Este año se cumple el décimo aniversario de la fundación de Clitoraid, una controvertida organización humanitaria dedicada a promover el bienestar clitoriano y a brindar apoyo a las supervivientes de la mutilación genital femenina. Clitoraid es el principal organizador del Mes de Concientización sobre el Clítoris, que ofrece cirugía reconstructiva a más de 120 pacientes al año. Realizan su labor ayudando a víctimas de la Mutilación Genital Femenina (MGF) de toda África occidental, han fundado el único Hospital del Placer del mundo y actualmente se encuentran en pleno lanzamiento de una campaña de formación para médicos kenianos interesados en la cirugía reconstructiva genital.

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Ah, y también creen en los alienígenas. De hecho, los alienígenas son una de las principales razones por las que Clitoraid emprende todas estas acciones. Entonces, ¿cómo desembocó una religión que cree en la vida extraterrestre en más de una década de activismo anti-MGF y a favor del placer?

Clitoraid fue fundado en 2006 por los defensores del Movimiento Raeliano, una religión OVNI en la que sus seguidores creen que una especie alienígena conocida como Elohim visitó la Tierra hace miles de años y acabó creando la vida humana. Los Raelianos creen que aquellos extraterrestres estaban tan avanzados tecnológicamente que los primeros humanos los confundieron con dioses omnipresentes. Este al parecer es también el motivo de la aparición de casi todas las religiones importantes del mundo.

Ahora que nuestra propia tecnología ha alcanzado por fin el nivel de la de aquellos alienígenas, estamos en posición de apreciar lo que crearon; especialmente el clítoris. Según los creyentes más devotos, los Elohim crearon a los humanos a su imagen y semejanza, con todos sus mismos pequeños detalles. Los alienígenas, según los Raelianos, están a favor del clítoris (y también a favor de la desnudez pública, que es en realidad el razonamiento que está detrás del movimiento Go Topless Day, o "Día de estar topless", fundado por los Raelianos).

"Todo lo que hacemos como humanos gira en torno al placer", explicó Nadine Gary, directora de comunicaciones de Clitoraid y suma sacerdotisa Raeliana. "El clítoris existe para el placer, esa es su función. Y si lo cortas, no puede cumplirla".

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Fue precisamente la ablación clitoriana (también conocida como mutilación genital femenina, o MGF) lo que hizo que los Raelianos se decidieran a trabajar a favor de la aceptación y la apreciación del clítoris. La Organización Mundial de la Salud calcula que la MGF afecta a más de 200 millones de mujeres y niñas en todo el mundo y, según datos de Equality Now, más de 137.000 están afectadas tan sólo en el Reino Unido. Se practica en 30 países de África, Oriente Medio y Asia, así como en numerosas comunidades de inmigrantes de toda Europa, Norteamérica, Australia y Asia.

El Hospital del Placer, en Burkina Faso, fue clausurado por miedo a que fomentara la promiscuidad. Foto cortesía de Clitoraid.

La MGF no aporta ningún beneficio para la salud y las supervivientes (en un 80 % de los casos) se someten al procedimiento en condiciones insalubres y sin acceso a ningún analgésico. Sus efectos secundarios incluyen infección, riesgo incrementado de infertilidad, partos más prolongados o abortos espontáneos, incontinencia, abscesos en la vulva y una elevada tasa de mortalidad. Los motivos para la MGF varían de una cultura a otra, pero entre los más recurrentes se incluyen la pureza y la eliminación de la tentación sexual.

En 2003, el fundador del Movimiento Raeliano Claude Vorihon (conocido ahora como Rael) se reunió con algunas víctimas de MGF en Burkina Faso e, inspirado por sus historias, regresó a Estados Unidos y fundó Clitoraid. Clitoraid, que trabaja de la mano de las activistas anti-MGF de Burkina Faso, rápidamente anunció la creación de un plan denominado Adopta Un Clítoris: un programa de donaciones diseñado para financiar la cirugía reconstructiva.

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Como sucede con la mayoría de organizaciones que reciben una generosa financiación y que cuentan con devotos seguidores que mantienen una relación algo extraña con la realidad, el Movimiento Raeliano ha sido acusado repetidamente de secta. Aunque todavía no se ha llevado a cabo ninguna investigación oficial para demostrar dicha acusación, resulta comprensible que Clitoraid haga énfasis en destacar su condición de organización humanitaria (en lugar de religiosa).

Una persona con un traje de la Cienciología permanece frente a un globo en forma de OVNI junto a un grupo de Raelianos. Foto vía Wikimedia Commons

Adopta Un Clítoris se presentó en la Convención Porno AVN de 2007 celebrada en Las Vegas y en 2010 entabló colaboración con Good Vibrations, un sex-shop con sede en San Francisco. Tanto Adopta Un Clítoris como su alianza con Good Vibrations se diseñaron para que Clitoraid fuera financieramente independiente del Movimiento Raeliano. Y es precisamente este enfoque hacia el placer sexual, incluso más que todo el asunto de los alienígenas, lo que ha suscitado constantes críticas.

"En mi opinión, [Clitoraid] es repugnante y en cierto modo perturbador", afirmó Nimco Ali, activista anti-MGF que reside en Londres y que opina que la labioplastia es una forma de mutilación genital femenina. "Su vinculación con la industria del porno, que fomenta la MGF bajo el nombre de labioplastia, es muy preocupante".

Los críticos también han sugerido que, al centrarse en el placer sexual femenino, Clitoraid está difundiendo información errónea sobre la MGF dando a entender que su principal efecto secundario es la pérdida de placer sexual y también introduciendo forzadamente una agenda occidental centrada en la sexualidad entre mujeres que en realidad necesitan asistencia psicológica y médica.

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"El gran problema para las supervivientes de la MGF es su necesidad de asistencia psicológica y emocional", explicó Mary Wandia, de Equality Now. "Acabar con la MGF supone algo más que simplemente ofrecer tratamiento físico, aunque también es bienvenido".

La Dra. Marci Bowers, cirujana voluntaria de Clitoraid (en el centro) junto a varios colegas del Hospital del Placer en Burkina Faso. Foto cortesía de Clitoraid.

Gary desmiente estas acusaciones señalando que quienes critican a Clitoraid a menudo están motivados por algo más que el bienestar de las supervivientes: "Estas críticas son la consecuencia de una represiva programación mental basada en la vergüenza y la culpa en torno a la sexualidad y a la sensualidad, que lleva siglos siendo perpetrada por las religiones patriarcales y convirtiendo a las mujeres constantemente en las principales víctimas".

La repercusión de este tipo de actitudes puede verse reflejada en el cierre del Hospital del Placer de Clitoraid. La Association Voie Feminine de l'Epanouissement (AVEFE) es la entidad legal de Clitoraid en Burkina Faso, fundada por Banemanie Tarore, una activista local y víctima de MGF.

AVEFE estuvo fuertemente implicada en la construcción del único hospital del mundo dedicado a la cirugía reconstructiva genital y clitoriana, un edificio al que las mujeres de la localidad no tardaron en referirse como el Hospital del Placer. El nombré tuvo gancho y así se quedó. El hospital iba a abrir sus puertas en 2014, pero el Ministerio de Salud de Burkina Faso intervino mostrando su preocupación por el hecho que el centro fuera a fomentar la promiscuidad.

El quirófano del Hospital del Placer. Foto cortesía de Clitoraid

Burkina Faso es uno de los países más pobres de África, con muy poca formación disponible para acceder a la carrera médica y sin atención específica para las víctimas de la MGF en comparación con sus países vecinos. El Hospital del Placer tenía como finalidad ser un hospital universitario y los detractores han sugerido que su clausura es un intento de priorizar las cuestiones políticas (y las actitudes puritanas) por encima de la salud de las mujeres.

Al parecer, las acusaciones que implican que la organización fomenta la promiscuidad sexual son infundadas. Clitoraid demandó al hombre que dirigía la campaña en contra del hospital por difamación y ganó el caso en 2014. Sin embargo, la sugerencia de que cometieron un error a nivel cultural tiene más peso.

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Ali se encontraba en Burkina Faso cuando la apertura del hospital fue cancelada. "Jodieron a Clitoraid por ser insensibles y ofender a las supervivientes", explicó. "En un país cuya Primera Dama y sus ministros lideran la conversación sobre la erradicación de la MGF, [Clitoraid] hablaba del placer y reducía a las mujeres a meros objetos sexuales".

Gary niega estas acusaciones señalando que la entonces Primera Dama de Burkina Faso, Chantal Compaore, brindó su apoyo al Hospital del Placer. "Cuando las supervivientes de MGF recuperan su identidad y su placer sexuales, dejan de ser 'meros objetos sexuales' y consiguen por fin empoderarse gracias a su sexualidad".

A estos seres humanos les han arrebatado su placer sexual y nosotros estamos aquí para devolvérselo

Pero no es sólo su enfoque hacia el placer sexual lo que ha suscitado críticas. La Dra. Petra Boynton, sexóloga británica y una de las más fervientes detractoras de Clitoraid, ha puesto en duda los motivos de la organización para centrarse en países como Burkina Faso. Boynton señala en su blog que las organizaciones religiosas cuentan con un largo (y desastroso) historial de introducción de planes sanitarios en países en vías de desarrollo.

"No basta con tener buenas intenciones. Es preciso establecer si la implicación de Clitoraid tiene como finalidad hacer el bien, promocionarse o incluso llevar a cabo una estafa". Boynton además observó que el plan contenía visos colonialistas, destacando el enormemente asqueroso perfil de cualquier plan que "pida a los occidentales que adopten genitales de mujeres africanas".

Cuando pregunté a Gary qué papel desempeña el Movimiento Raeliano dentro de Clitoraid, me explicó que es la salud de las mujeres y no sus creencias religiosas lo que preocupa a Clitoraid. "A las pacientes no les importa el Movimiento Raeliano y a nosotros no se nos pasa por la cabeza mencionárselo, ¡a menos que nos pregunten, claro!".

"Su objetivo cuando acuden a nosotros es recuperar su sexualidad y su personalidad", explicó. "A nosotros no nos importa qué religión profesen, se trata de seres humanos. A estos seres humanos les han arrebatado su placer sexual y nosotros estamos aquí para devolvérselo".

Está claro que Clitoraid tiene buenas intenciones, pero para algunos activistas, la sexualización de las supervivientes de MGF no tiene excusa. "Clitoraid", concluyó Ali con firmeza, "debe recuperar el sentido común y llevarse sus OVNIs a otra parte".