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Vice Blog

Una pastilla 'mataborracheras' no va a hacer que la gente deje de beber hasta la estupidez

Una droga que diluye los efectos de lo que muchos jóvenes buscan los fines de semana: Una buena borrachera.
22.7.14

Imagen de Keith Parker en Flickr

A menudo excedo la cantidad diaria recomendada de alcohol. ¿Soy uno de los 1,6 millones de personas que dependen de la copa? Yo no diría eso, pero sin duda sí estoy entre los nueve millones que hacen algún daño a su salud.

Tal vez necesito Nalmefeno, la última táctica en la batalla contra el alcohol y un tema candente dentro del mundo farmacéutico. Se dice que la droga es eficaz en la lucha contra la adicción al alcohol, reduciendo los antojos por medio de la supresión de la borrachera que el alcohol trae cuando bloquea la parte del cerebro que da a los bebedores placer. Cinco pintas podrían convertirse en tres. Se podría ahorrar más hígado. Podrían ahorrarse los toxiperros de tres mil que uno se come tambaleándose en la calle.

El Nalmefeno anda rondando en Escocia desde hace un tiempo, después de haber recibido el visto bueno por el Scottish Medicines Consortium. El país se convirtió en el pionero de esta droga en Europa, con la esperanza de que el gasto de 3 euros por día en una píldora ayudara a luchar contra la cultura de la bebida inherente.

El profesor Jonathan Chick, psiquiatra de la Universidad Queen Margaret Hospital de Edimburgo, se la jugó toda diciéndole a la BBC, cuando se introdujo esta droga, que estaba "complacido por que los pacientes escoceses iban a tener acceso al Nalmefeno, que representa una nueva opción para el tratamiento de algunas personas con alcohol dependencia, ayudándoles a reducir su consumo de alcohol aun si no estaban listos, o no tenían la necesidad médica de dejar el alcohol por completo".

Otros no están convencidos. El doctor Des Spence, de Glasgow, lo llama una "mala medicina". Cuestiona un estudio a favor -realizado por el mismo productor de la droga-, y ha manifestado cierta preocupacion. "Incluso entre estos bebedores problemáticos, el beneficio del nalmefeno produjo una reducción de tan sólo una o dos unidades de alcohol al día, tres días de consumo excesivo, y un día sobrio adicional en un mes", escribió en el British Medical Journal. "Los cambios en los resultados de las pruebas de función hepática fueron mínimos. ¿Son estas ganancias clínicamente significativas?"

El Dr. Spence siente que estos recursos podrían ser mejor invertidos en intervenciones humanas, y que "las drogas que luchan contra la adicción al alcohol tienen pequeños beneficios y son una distracción de los problemas reales de la limitación de la disponibilidad y el aumento del precio del alcohol. Esta mala medicina es muy familiar".

Mientras tanto, el Dr. James Nicholls, director de investigación de Alcohol Research UK, se anticipa a la llegada del Nalmefeno a la frontera. Hizo hincapié en que aún no puede ahondar tan profundamente como a él le gustaría, pero que está muy atento de lo que se ha informado hasta el momento. "He estado muy preocupado por la cobertura", dice. "Algunos parecen presentarlo como una droga maravillosa, y podría no ser la respuesta que algunos esperan".

No hay duda de que el Nalmefeno está logrando protagonismo después de que llegó a los medios la semana pasada, siendo apoyado por el Instituto Nacional para la Excelencia de la Salud y el Cuidado (NICE).

"La adicción al alcohol es un problema grave para muchos", afirma Carole Longsonprofesora y directora del Centro de Evaluación de la Tecnología para la Salud en NICE, que parece ser una fan de la idea. "A los que se les prescribió Nalmefeno ya han dado los primeros pasos en su lucha contra su adicción al visitar a su médico y tomar parte en los programas de terapia. Estamos muy contentos de ser capaces de hacer un proyecto de recomendaciones que pueden ayudar a las personas en su lucha“.

La organización ha establecido que el medicamento debe ser tomado junto con otras herramientas de prevención, para ser visto sólo como una pieza de una maquinaria mayor. "Cuando se utiliza Nalfemeno junto con las intervenciones psicosociales se vuelve clínicamente rentable en comparación con las intervenciones psicosociales solas", afirmó Longson.

El asunto es que se reportó que más de 100.000 personas habían recibido tratamientos relacionados con el alcohol entre 2012 y el 2013. En el mismo año, la cuenta estimada por daño inducido debido al alcohol se estimó en 3,5 millones de libras. La situación es desesperante. Pero, ¿existe el peligro de que el Nalmefeno pueda convertirse fácilmente en una droga constante go-to, tanto para aquellos astutos que lo consiguen en línea (sí, ya se puede hacer eso) como para los médicos interesados ​​en ver los resultados? ¿Es el tratamiento con otra droga realmente el camino a seguir? No te imaginas cuántos de los que abogan por la recuperación basados ​​en la abstinencia, los Rusell Brands de este mundo, serían fans de la idea.

El peligro también es la forma en la que la droga está siendo comercializada. El medio metro.co.uk presentó el Nalmefeno como la última técnica para hacer frente al problema del consumo excesivo de alcohol, una forma de amortiguar nuestra pasión por volvernos mierda los fines de semana; estos anuncios sin duda iban dirigidos a los jóvenes, encargados de lanzar proyectiles de vómito en los bares los viernes por la noche, y de pasar sus vacaciones en cruceros repletos de alcohol durante el verano.

Sólo hay que darle un vistazo a bares y tabernas para darse cuenta de que beber en exceso es endémico, y nos lleva a un estado donde el placer se convierte en calamidad y desesperación, y, en el caso de los jóvenes, esto es preocupantemente frecuente. Pero, ¿la típica pospuberta ebria de la 85 estaría dispuesta a este tratamiento? ¿O un yupi amante de la bebida, de esos que se la pasan entre Bogotá y Cartagena con la nariz roja, se dispondrían a comprar un poco de esta droga online para adormecer la potencia de ese octavo o noveno guaro antes de volver a su casa? No estoy tan seguro.

La gente (sin contar la gente con adicciones reales y mortales) generalmente toma porque en alguna medida quiere “volverse mierda”. Ese es el punto. No me puedo imaginar a ninguno de mis veintitantos compañeros que abusan de la bebida pensando en tomar algo para frenar los efectos del alcohol, pero también podemos verle el lado atractivo a la propuesta: ¡Toma todo lo que quieras, no hay cuerpo que te detenga!

La droga ya ha suscitado suficientes debates. Y hasta ahora parece que nada ha hecho mella realmente en la dependencia del alcohol, lo cual no quiere decir que no necesitemos algún tipo de intervención. Pero si la droga se sigue vendiendo como algo para frenar el consumo masivo ocasional, puede abrirse la posibilidad de abusar de ella. No somos más que una generación que busca soluciones rápidas, pero apostaría que los jóvenes no están listos todavía para tomar algo que diluya lo que buscan todos los malditos fines de semana: una buena borrachera.