"La mota se fuma hasta en la Biblia": así es el consumo de drogas en las cárceles de la CDMX
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"La mota se fuma hasta en la Biblia": así es el consumo de drogas en las cárceles de la CDMX

Entrevistamos a un antiguo recluso sobre el tráfico y consumo de estupefacientes y psicotrópicos en el sistema penitenciario de la Ciudad de México.
15.11.16

Ilustraciones por Perro Prieto.

"He consumido la cocaína en crack y en polvo, anfetaminas, tachas, mariguana, cristal y los chochos, lo que son las pastillas psicotrópicas. La mayoría las he probado. Ya no me gustan, ya solamente consumo mariguana", cuenta Emilio*, quien acaba de cumplir 29 años y tiene un hijo de siete.

Emilio creció en una zona de alta incidencia delictiva al norte de la Ciudad de México, muy cerca de Azcapotzalco. Actualmente se encuentra en libertad condicional; tiene apenas un par de meses redescubriendo la ciudad y disfrutando de la vida y la libertad, ya que pasó los últimos cinco años preso, por el delito de robo, en dos de los diez centros de reinserción social del sistema penitenciario local.

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Este sistema, por cierto, se encuentra sobrepoblado: los centros de reclusión de la Ciudad de México albergan alrededor de 40,000 internos, es decir, un 16 por ciento del total de la población presa de todo el país. Además, de acuerdo con la Comisión de Derechos Humanos, el desabasto de agua y alimentos, la suspensión de visitas familiares, la corrupción por parte del personal, la violencia y el hacinamiento son problemáticas constantes a las que se tienen que enfrentar los presos.

En efecto, para Emilio el haber estado en la cárcel no sirvió como medio de reinserción social, pero piensa que sí le fue útil para ser una personas más consciente, aunque también más rencoroso. Al principio, el encierro y la convivencia con los demás presos le fue difícil y "más si no tienes dinero, pero después de un tiempo te adaptas". También considera que la violencia es una constante tanto entre la población como por parte de las autoridades. A veces los custodios le pegaban a quien carecía de recursos "nada más como por demostrar que eran la autoridad".

Emilio considera que la corrupción es un factor que se encuentra en diversos niveles del gobierno, pero "en la cárcel está siempre presente". Además piensa que desde que uno se enfrenta al sistema judicial, "si conoces a alguien tienes muchos puntos a tu favor para no llegar a estar preso". Y ya estando adentro el dinero juega un papel fundamental para hacer más llevadera la estancia en prisión.


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Otras de las consecuencias de estas prácticas corruptas en el sistema penitenciario local es que se cometen delitos como la extorsión telefónica y el tráfico de sustancias ilegales. Aunque el Artículo 90 del Reglamento interno de los Centros de Reclusión de la Ciudad de México restringe el "uso, consumo, posesión o comercio de bebidas alcohólicas, estupefacientes, psicotrópicos y sustancias tóxicas", en la práctica esto no ha sido posible. Y como suele pasar en diversos niveles gubernamentales del país, aunque "las autoridades se han enterado, si pagas no pasa nada".

Además la cuestión de las drogas dentro de los centros penitenciarios parece ser paradójica. Es decir, por un lado, representa un riesgo debido al contrabando interno y el consumo problemático de algunas sustancias; por el otro, para algunos presos los psicotrópicos resultan un útil paliativo, un medio evasivo y para reducir el estrés generado por el mismo encierro. Para muchos reclusos "la mota, los chochos, la piedra y las monas" son consideradas como "un mal necesario", ya que sin ellas el caos se estimularía.

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Entrevisté a Emilio y me contó sobre su experiencia dentro de los sistemas de justicia penal y penitenciario de la Ciudad de México, sobre la corrupción, los delitos contra la salud, el consumo y tráfico de drogas en las cárceles locales.

VICE: Hola Emilio, ¿cómo estas?
Emilio: Muy bien, aquí disfrutando la vida y redescubriendo la ciudad que ha crecido mucho en estos 5 años.

¿Crees que el consumo de drogas es un problema en los centros penitenciarios?
Sí, hay muchos drogadictos porque detienen más fácil a quienes fuman piedra. Roban cualquier tontería y por lo mismo que no están en sus cinco sentidos es más fácil aprehenderlos.

Si fuman piedra, no es bueno que estén cerca de ti. Puedes tener conflictos porque te roban tus cosas para seguir drogándose y pues al final del día son tus cosas y no te parece que se las lleven.

¿Qué drogas son las que más se consumían adentro?
La piedra y la mariguana. También había monas [inhalantes], pastillas (clonazepam y otros medicamentos controlados) y cocaína en polvo.

¿Hay diferencias en las formas internas de consumo, en los precios y la calidad?
Sí cambian. La mota la fuman hasta en la Biblia, en cualquier hoja. La piedra casi igual, en pipa y en lata. En gotero casi no, porque es de vidrio y no permiten meterlo.

Respecto a los precios, el gramo de mariguana cuesta como $5, el gramo de cocaína en $400 y de piedra aproximadamente $300. Aunque yo creo que es menor calidad la de adentro. Pero como es mayor la necesidad y la demanda, aunque sea material feo de todos modos se consume.


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¿Y el alcohol?
Es lo que menos hay y lo más caro. Hacen lo que le llaman pulque, con levadura y azúcar y no sé qué tanto. Creo que papa. Yo nunca tomé eso. ¡No! Lo dejaban fermentar en una cubeta entre 12 y 24 horas, dependiendo. Porque según había uno exprés, que en 4 horas quedaba listo. También se tomaban el gel antibacterial con Coca-Cola. Para meter una botella de alcohol sí se podía, pero rondaba los $2,000 y además pagarle al custodio para que te dejarán tomar tranquilo, porque tomártela con la adrenalina, así ni sabe.

¿En dónde se consumen?
Mariguana y coca eso está permitido para toda la población, porque quien vende paga una concesión. Solamente si se acerca el custodio dejas de hacerlo. O sea, si traes el toque bajas la mano, aunque huela, es algo como de respeto. Yo sí tuve el privilegio de decirles si querían, pero nunca quisieron.

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Se puede fumar en casi en todos lados, menos donde pasaban los licenciados. Había unas estancias especiales que eran para consumir piedra, les llamaban fumaderos. Aunque esos espacios eran estresantes. No era riesgoso, pero sí era incómodo ver sus caras y todos están como en shock.

¿Cómo llegan las drogas adentro?
Pues cuenta la leyenda que las mujeres se lo incrustan en su parte. Algunas son familiares o ya hay como un grupito específico que entran como visita. Todo lo que venden llega así tal cual. También había plantitas de mota, pero crecían de cuando expurgabas tus cocos y los echabas por ahí. Si las veían los custodios las arrancaban y se las llevaban.

También, según tengo entendido, custodia llegó a pasar mota. Porque se quedó sin droga el penal, se estaban amotinando y dejaron que pasara por aduana y empezaron a repartir y a regalar como para calmar a la banda. Y ya con eso se tranquilizó la población.

¿Qué hay de la corrupción en los centros penitenciarios?
Para empezar no está bien, pero por ejemplo en la cárcel muchos lo utilizan para cosas malas y otros para cosas buenas, por comodidad. Y opinar de la corrupción no puedo, porque yo también he sido corrupto. Yo siento que fue como un karma encontrarme con este tipo de gente en el penal.

¿Y los abusos por parte de los autoridades?
No puedo hablar de abusos. Uno busca cómo quiere vivir su cárcel. Si eres latoso, pues obviamente te ubica custodia y ahí ya eres un problema para ellos. Entonces, o aceptas las sanciones tal cual son o te desprendes de lo material. El dinero coordina en todas las cárceles. Igual aunque no seas matón, ni seas agresivo, si puedes pagarlo, puedes tener alguien a tu lado que haga las cosas, que te defienda. Con dinero puedes tener más privilegios ante custodia y ante la población. Por ejemplo, si te querías vestir de blanco, pues el reglamento dice que de beige, entonces tenías que pagar para poderte vestir de blanco, ya era como un lujo. Porque si nos basáramos solamente en el reglamento hubiéramos estado más cortos en hacer cosas.

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¿Quiénes ejercen esta corrupción?
Los custodios son los más corruptos. Porque los licenciados, trabajo social y todas esas áreas no son corruptos, como que ellos sí apuestan a la reinserción de los presos. Aunque dicen que el director también recibe parte del dinero de custodia, pero más abajo nadie recibe.

¿Qué hacen las autoridades para restringir el tráfico y el consumo de drogas?
Además de las revisiones de las aduanas hay rondines dentro del penal.

¿En el tiempo que estuviste preso detuvieron a alguien por intentar meter droga?
Sí, a unas mujeres que les hicieron una revisión, las detuvieron y las mandaron a Nayarit, porque es un delito federal.

¿Respecto al consumo problemático de substancias que medidas se toman?
Esta Oceánica, que es un programa de rehabilitación que está en todos los penales. Les dan un tratamiento de Alcohólicos Anónimos, como los Doce Pasos. Según son una clínica en que usan un procedimiento que se desprendía de Oceánica, por eso le llaman así. Están aislados y tienen una rutina: se levantan a las 6 de la mañana, desayunan, van a psicología, hacen ejercicio y van a otras pláticas. Los que está ahí no tienen acceso a drogas; de hecho no pueden tener ni dulces o galletas, eso ya es sanción y los bajan del tratamiento. Si les encuentran dulces o algo que no está permitido los sacan a la población. Es disciplina.

¿Es opcional estar ahí?
Sí. Por ejemplo, si las autoridades detectan un problemas de adicción no los obligan. La mayoría de los que están ahí deben dinero, entonces se van a refugiar para que no les cobren. Como no hay acceso entre la población, ya empiezan a pagar desde ahí.


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¿Qué piensas de los delitos contra la salud?
Pues, qué te puedo decir. Yo creo que todos están enterados de qué se vende. Llega un momento en que es más como envidia de la misma gente o de la misma policía. No creo que realmente al gobierno le importe la gente y su salud. De que hacen daño las drogas, hacen daño. Pero las autoridades se enfocan en lo que menos deben y se deberían enfocar más en otras cosas.

¿Qué opinas de que haya personas presas por este tipo de delitos?
Por portación creo que es injusto, porque tenemos libertad de decisión y también ellos están violando nuestro derecho. Sobre la venta, sería mejor asignar lugares especiales para que uno no tenga que cometer un delito. También debería de existir una regulación. Creo que disminuiría el porcentaje de la población presa, aunque sobre todo en los centros federales.

¿Tu qué cambiarías?
Deberían primero hacer que la gente entre en conciencia, de las causas y lo que conlleva consumir drogas. Por ejemplo, la mariguana te va a hacer más lento, pero ya sería decisión de la gente saber si lo hace o no. La educación sería mejor, dar información, porque se trata de una decisión personal. Como con el cigarro, que ya todos sabemos que te puede pasar si fumas, sería exactamente lo mismo. Porque solo diciendo: ¡No lo hagas! Todo el ser humano va en contra de las leyes y reglas, aunque sea por curiosidad. Hace más daño la corrupción que la mariguana.

Por último, ¿hay algo que te gustaba de la cárcel?
Yo creo los momentos que fumábamos todos juntos mariguana, escuchando música, platicando. Eso era relajante.

*El nombre del entrevistado fue cambiado por razones de seguridad.

@nidotzin