Publicidad
Cultura

Fui con mis padres al nuevo bar de tapas de Bertín Osborne en Valladolid

Jamón gratis, una tele que emitre en bucle imágenes del latin lover y baños con motivos flamencos. Un planazo si eres un señor de mediana edad amante del jamón y las rancheras.

por Lore Ballesteros
04 Abril 2016, 8:00am



Imagen vía Facebook

Valladolid. Ocho de la tarde. Clima fresco pero agradable. Me dispongo a llevar a cabo una gesta que nunca me hubiese imaginado: ir a al bar de Bertín Osborne. Parece un planazo si eres un señor de mediana edad amante del jamón y las rancheras, pero a mí no me gustan el jamón ni las rancheras. Tampoco soy un señor.

Esta parece la ciudad idónea para que Bertín inaugure un bar de tapas y tenga éxito. En este nuevo local que inaugura hoy, situado en la calle Paraíso (una de las zonas de pinchos), ofrece una selección de los productos de su marca Bertin Osborne Alimentación (BOS) y para probarlos, voy acompañada de mis padres, que además me prestan su móvil para hacer fotos (disculpen la calidad de las mismas). Al llegar a la puerta veo bastantes curiosos aglomerados esperando ver al propietario o preguntándose si dan algo gratis. El latin lover ibérico sigue provocando morbo, directa o indirectamente. Y, aunque mi pequeño corazoncito albergaba la esperanza de compartir unas palabras con él, tras sus recientes declaraciones diciendo "Soy de derechas, liberal y el más feminista del mundo", no había ni rastro de él.


Todas las fotografías por la autora

Al fondo de la barra, un mural a modo de pared con la estampa del fundador del bar que reza: "Valladolid señorial by Bertín Osborne"

Alguien entre el tumulto nos dice que el presentador de 'En la tuya o en la mía' solo estuvo por la mañana y ya se encuentra en Asturias. Me sentí decepcionada al escuchar las conversaciones de la clientela y no oír ninguna vez las palabras "Venezuela" ni "ETA". También esperaba una amalgama de jerseys encima de los hombros, mocasines, chalecos, tirantes y cinturones con la bandera de España, pero nada de eso. Qué lástima, yo había venido a pasármelo bien. Tras unos minutos "haciendo cola" -un maremágnum de personas ansiosas por la perspectiva de jamón gratis- abren las puertas y la gente entra en tromba. A muchos los podríamos confundir con el mismísimo Bertín, pero supongo que es porque son especímenes muy comunes aquí en Valladolid. El sitio está muy bien. Un señor muy ufano cortando jamón (y no dando abasto) bajo una tele que emitía en bucle imágenes de Bertín... salía muy guapo, ¡todo hay que decirlo!

En la barra, que recuerda al mítico bar de tapas de toda la vida pero con un toque moderno, resalta una selección bastante buena de bebidas alcohólicas (nada del Eristoff cutre de los pobres), pues también sirven copazos. El local está lleno hasta la bandera, pero los tres camareros que hay en la barra son bastante rápidos sirviendo. Pedimos dos cañas y una Coca Cola Zero. Por lo general soy abstemia, pero quizá ante este tipo de coberturas periodísticas debería replantearme mi sobriedad. Y la caña a 1,60 parece razonable, pues es generosa. Las tapas tienen una pinta muy buena pero choca que sean estilo "fusión". Bertín parece todo un sibarita, pero no le pega tanta mezcolanza de culturas o innovación culinaria. Mis expectativas eran más de croquetas o cecina. Sus precios parecen razonables también, creo que para sumar un público juvenil a la anciana clientela que ya tiene ganada de antemano.

Los baños

Pedimos un par de fajitas y mi padre una tosta de sardina ahumada. Todo muy bueno. Y todo de la línea de productos de Bertín. Sin embargo, los que nos rodean no consumen muchas tapas, sino que van a por los platos de jamón gratis. No sé hasta qué punto les habrá resultado rentable esta inauguración. En el bar se ven parroquianos de todo tipo: familias, parejas... pero digamos la media de edad es bastante avanzada. Hablo con Fermín, el encargado, y le pregunto que cómo ha sido la aparición del dueño y estrella mediática esa misma mañana. Me cuenta que estuvo con su apoderado y que hizo una aparición estelar Francisco Javier León de la Riva, exalcalde de nuestra ciudad y todo un personaje en general. Me cuadra bastante que se lleven bien. También gente de la Junta, pero no hizo acto de presencia Óscar Puente (PSOE), el actual alcalde de la ciudad.

Mientras corrían los platos de jamón y el neoliberalismo feroz en la taberna de Bertín, yo observaba la decoración fascinada. Por favor, no digáis que no es genial. Una delicia lo de los flamencos a caballo en vez de los típicos muñecos de caballero y señora para diferenciar los baños. Llega el momento de irnos y el local sigue tan lleno como cuando entramos, hasta nos cuesta salir. Hay tensión y discusiones por la degustación gratuita a la salida, pero en general la gente se lo está pasando bien, haciéndose selfies con los camareros y sacando fotos a los cuadros de Bertín. Desde aquí le deseo mucha suerte con su nuevo proyecto y que siempre esté tan lleno (aunque no sabemos qué pasará cuando no den platos de jamón gratis).

Tagged:
ESPAÑA
rancheras
vino
jamón
bar
Vice Blog
Valladolid
Bertín Osborne
tapas