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Heriberto Yépez:No, no “creer” en lo ovnis, no; mantener la apertura a analizar la evidencia. Hay mucha, muy diversa; desde la absurda e inverosímil hasta la que es difícil de desechar, por su alto nivel de complejidad: avistamientos colectivos, grabaciones muy claras de tecnologías con vuelos mecánicos, etcétera. Más que pensar esto en su expresión en la cultura popular o sus implicaciones, lo necesario es mantenerse abierto a analizar evidencia.Expedientes desclasificados y documentales transmitidos por televisión afirman que el Área 51 –que tantos desvelos, úlceras y bilis le causaran a Jaime Maussan– era simplemente un proyecto de aviones veloces e invisibles con funciones de espionaje y ataque durante la Guerra Fría. Carl Sagan negaba la posibilidad científica de que un fenómeno tan verificable, pudiera ocultarse fácilmente y hacia el cálculo de avistamientos por día en el planeta y, por lo tanto, de existir, prácticamente todos seríamos testigos del fenómeno ovni. ¿Cuál es la visión que compartes al respecto: vida en otros planetas, experimentos militares, visitantes que siempre estuvieron, la tierra como un laboratorio extraterrestre, un pacto entre potencias extranjeras y seres de otros planetas?
Vida inteligente en otros planetas, con capacidad tecnológica para salir de su planeta a distancias y velocidades mayores que la desarrollada por la NASA, por ejemplo. No somos los únicos seres inteligentes que pueden salir de su planeta, ni somos los más desarrollados tecnológicamente.
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No tengo la respuesta. Creo que nadie la tiene.Más allá de la moda reciente de sobreinterpretar mitos, pirámides, petroglifos e imágenes que comprueban que siempre hubo trato con civilizaciones de otros mundos, 1947 en Roswell es el momento esencial y Norteamérica la sede del contacto; por una peculiar coincidencia etimológica ese “alien” norteamericano también es el migrante, la ansiada Green card o Alien Registration Card le otorga al “alien” su estatus de residente, y de nuevo, casualmente, simbólicamente, se llama green card porque entre 1946 y 1964 tuvo un color verde. ¿Las fechas (1946 y 1947), lo etimológico (alien- extraterrestre y alien-migrante), lo fortuito también habla de una metáfora ostensible hacia “aliens” con nombre y apellido y contactos muy próximos?
No entiendo la pregunta.¿Se trata siempre de naves y luces, más que de cuerpos, esto habla de una paranoia tecnológica? Ahora bien los cuerpos que el imaginario extraterrestre presenta describe seres asexuados, de profundos ocelos negros (semejantes a los de muchos de nuestros insectos), cuerpos blancos, a veces luminosos, estatura pequeña, cabezas calvas, comunicándose por telepatía, sin nariz, sin boca. Si se tratara de la descripción pesadillesca de uno de tus pacientes ¿qué podrías deducir de un ser fantástico o monstruoso de este tipo?
Eso sólo lo podría responder seriamente en relación con la historia familiar e individual del paciente, y en relación con su salud emocional, historial personal; o sea, no se puede establecer una relación directa entre descripciones de seres y su significado psicológico independientemente del contexto o caso específico.
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Es un juego poético; es decir, no me parece que se pueda reunir el imaginario en torno a los ovnis, como si eso fueran los ovnis.En tu libro Made in Tijuana mencionas la intervención de Allan Kaprow al minarete del Casino de Agua Caliente –que marcaba el arribo al paraíso de todo lo prohibido– convertido en una risible nave mexicana, si hoy hubiera una invasión extraterrestre e hipotética dominación ¿cuál de tus oficios terrestres escogerías (solamente uno): escritor, traductor o psicólogo y por qué?
Psicólogo; porque los cambios en la psique humana serían tremendos. En tus preguntas hay una gran presencia de imaginarios populares en torno a los extraterrestres, que no dicen nada sobre los extraterrestres sino sobre la forma en que el humano reacciona ante la posibilidad de vida extraterrestre; si así imagina ante la mera posibilidad, su reacción ante un encuentro cuerpo a cuerpo o, al menos, frente a tecnología extraterrestre causaría un cambio radical en el mapa emocional y en la imaginación humanas. La fantasía humana no volvería a ser la misma.
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