
Da click en las imágenes para verlas más grandes.Crecer bajo la sombra del apartheid en Sudáfrica fue complicado. Cuando cumplí 18 en 2006, el concepto del “otro” estaba muy profundizado en la sociedad, y eso hacía mi vida muy difícil. Como una persona de habla inglesa en una región rural en África, me sentía como un extranjero a pesar del hecho que nací en el mismo lugar que todos.Después de 20 años que terminó el apartheid el Congreso Nacional Africano falló —y sigue fallando— en crear una sociedad con oportunidades equitativas. La corrupción se ha penetrado al sistema gobernante y la pobreza ha aumentado, mientras los niveles de crimen y desempleo aumentan y la movilidad social es imposible. Como un joven, pobre, angloparlante y sudafricano blanco, yo no tenía voz en mi provincia —paradójicamente llamada el Estado Libre.
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