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Identidad

El Papa Francisco acusado de ocultar los abusos sexuales a menores

La página BishopAccountability.org publicó un informe que señalaba cinco casos de abusos sexuales por parte de sacerdotes y alegaba que el Papa entorpeció el proceso de denuncia y enjuiciamiento iniciado por las víctimas contra sus agresores.
18.3.14

Foto vía Getty Images

Desde el momento en que pasó a ser Papa Francisco, el carismático Jorge Bergoglio se puso manos a la obra para hacer un lavado de cara a una institución que, durante el pontificado de sus antecesores, había ido acumulando acusaciones de hipocresía, avaricia y apoyo al dogma conservador. Durante su primer año a la cabeza del Vaticano, Francisco se ha pronunciado contra la homofobia, ha combatido la corrupción en el Vaticano, ha intercedido para la resolución pacífica del conflicto de Siria e incluso ha logrado reunir a millones de seguidores en Twitter.

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Pero hace unos días, casi eclipsado por tanta fanfarria mediática sobre la celebración del primer aniversario del pontificado de Bergoglio, vio la luz una noticia que suscitó muchas incógnitas acerca de su posible complicidad en el escándalo de abusos sexuales que ha salpicado a la Iglesia Católica desde hace más de una década.

A principios de la semana pasada, la página BishopAccountability.org publicó un informe titulado “Pope Francis and Clergy Sexual Abuse in Argentina” (El Papa Francisco y los abusos sexuales por parte del clero en Argentina). El informe se centra en el periodo en que Bergoglio fue arzobispo de Buenos Aires, entre 1998 y 2013, e incluye una base de datos con enlaces a documentos públicos e informes de medios sobre 42 sacerdotes argentinos que habían sido denunciados anteriormente por faltas de conducta de índole sexual. En concreto, el informe apuntaba cinco casos de abusos sexuales por parte de sacerdotes y alegaba que Bergoglio, de forma consciente o involuntaria, entorpeció el proceso de denuncia y enjuiciamiento iniciado por las víctimas contra sus agresores.

El principal responsable de este informe es Anne Barrett Doyle, codirectora de BishopAccountability.org. En una entrevista con VICE News, Doyle se definió como una devota católica que se encontraba en el Vaticano durante el cónclave papal del que salió designado Bergoglio como pontífice. Doyle se unió a BishopAccountability.org en 2003, cuando surgieron varias denuncias de abusos sexuales a menores por parte de sacerdotes de la Archidiócesis de Boston, y finalmente pasó a ocupar todo su tiempo trabajando en esta organización sin ánimo de lucro. Antes de tratar el caso de Argentina, la organización publicó una base de datos similar de sacerdotes denunciados por abusos en EUA.

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“Intentamos incluir toda la información pública sobre los abusos sexuales”, nos cuenta Doyle. “Cuando de repente tuvimos un papa argentino, lo primero que se nos ocurrió fue: ¿cómo gestionó la crisis de los abusos sexuales cuando era arzobispo de Buenos Aires? Estuvo allí 15 años. Era el obispo católico más poderoso de Argentina”.

Si bien Francisco ha hablado con franqueza sobre muchos otros asuntos, resulta sorprendente su silencio sobre el tema de los abusos sexuales del clero. En su libro publicado en 2010, Sobre el cielo y la tierra, el futuro papa afirma que sus sacerdotes nunca tuvieron conductas reprochables mientras él fue arzobispo de Buenos Aires.

“Nunca ha ocurrido en mi diócesis”, escribe. “En la diócesis nunca me pasó, pero un obispo me llamó una vez por teléfono para preguntarme qué había que hacer en una situación así y le dije que le quitara las licencias que no le permitiera ejercer más el sacerdocio, y que iniciara un juicio canónico en el tribunal correspondiente a esa diócesis.”

La Oficina de Prensa de la Santa Sede no respondió a una pregunta sobre el informe que VICE News envió por correo electrónico, y tampoco atendió a las llamadas. Pero el miércoles pasado, en una entrevista con el periódico italiano Corriere della Sera, Francisco defendió el historial de abusos sexuales en el Vaticano.

“Los casos de abusos son terribles porque dejan heridas muy profundas”, afirmó. “La Iglesia ha hecho mucho en este sentido. Quizá más que nadie. Las estadísticas sobre el fenómeno de la violencia contra menores son estremecedoras, pero también muestran claramente que la gran mayoría de los abusos se producen en el entorno familiar y alrededor de este. La Iglesia Católica quizá sea la única institución pública que ha actuado con transparencia y responsabilidad. Nadie ha hecho tanto y, en cambio, es la única a la que se ataca.”

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Doyle no está de acuerdo con esta retórica y aduce que la Iglesia no ha sido en absoluto transparente ni responsable en lo referente a los sacerdotes pedófilos.

“Básicamente, Francisco ha negado y minimizado la importancia de la crisis”, afirma. “Tiene que asumir la responsabilidad. Toda institución con poder debe responder a las normas de la ley secular. Puede que sea un hombre de gran bondad pero tenemos que ser tan objetivos y responsables al juzgarlo como lo seríamos con alguien que no tuviera su carisma y don de gentes”.

El carisma del papa y su agenda reformista no están muy en línea con su reticencia a abordar el problema de los abusos sexuales en la Iglesia. Su sorprendente historia —el hombre que pasó de ser un portero de discoteca en un barrioto de Buenos Aires a ser Santo Padre— se ha convertido en la narrativa ideal para desviar la atención sobre las oscuras denuncias de abusos a menores por parte de sacerdotes y la protección que la Iglesia lleva décadas ofreciendo a estos hombres.

En aras de la claridad, el informe de BishopAccountability.org no vincula de forma directa a Bertoglio con los abusos sexuales en Argentina, sino que se limita a detallar casos en los que Bertoglio parece no haber tomado medidas firmes y decisivas contra los sacerdotes denunciados o haberlos protegido temporalmente evitando su enjuiciamiento o ingreso en prisión.

Destaca, además, las acusaciones vertidas sobre Bertoglio en torno a su supuesto apoyo al padre Julio César Grassi, un sacerdote condenado por abusar de un chico en 2009. Según apunta el informe, en el que se citan varios documentos judiciales e informes de los medios sobre el caso, Bertoglio “encargó un estudio secreto para convencer a la Corte Suprema de la inocencia de Grassi”, y “le ayudó a evitar su ingreso en prisión durante cuatro años después de ser condenado”.

“Es sorprendente la cantidad de datos que lograron obtener”, afirma Patrick Wall, coautor de Sex, Priests and Secret Codes, que trata sobre los abusos a menores y a adultos vulnerables por parte del clero. Wall sabe de lo que habla —antes de abandonar el sacerdocio, fue monje benedictino y su tarea era la de silenciar a las víctimas de abusos. “Sinceramente, estoy sorprendido de que haya tanta información de dominio público al respecto. Lo estudias y empiezas a entender cómo se movía esta gente. Veías por qué probablemente Francisco ha guardado silencio sobre el tema. Si abre la boca, va a tener que empezar a contestar muchas preguntas”.

A pesar de haber lanzado graves acusaciones contra el Papa —básicamente de encubrir a los sacerdotes que han abusado de menores—, Doyle no puede evitar sentir admiración por otras cualidades del pontífice. Lo describe como “amable” y “cálido”, y asegura que admira su liderazgo en otros aspectos.

“Es maravilloso tener un líder de la Iglesia que nos de esperanza”, dice Doyle. “Lo que no está bien es que haga la vista gorda sobre el tema de los abusos sexuales. No está bien que intente cambiar de tema”.

Sigue a Keegan Hamilton en Twitter: @keegan_hamilton