Saltar la valla de Melilla y ser inmigrante 'clandestino' en España

La fotoperiodista Teresa Palomo cuenta la historia de Renaud, un subsahariano que llegó hace casi un año y que ahora espera en el CIE de Zona Franca de Barcelona su devolución forzosa.

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24 marzo 2015, 4:22pm

Todas las fotografías por Teresa Palomo

"Estaba trabajando en Melilla el día en que Renaud consiguió al fin saltar la valla y alcanzar el CETI. Como una de tantas noches, yo y más compañeros hacíamos guardia para ver si salía el helicóptero, que es señal de que algo se mueve al otro lado". Esto sucedió el 28 de mayo de 2014, como recuerda la fotoperiodista Teresa Palomo. Su relato habla de la segunda mayor entrada del pasado año.

Tras grabarlo todo, dio su trabajo por acabado. Al día siguiente corrió el rumor entre los subsaharianos de que había un vídeo y quisieron verlo. "Es ahí cuando Renaud se me acercó por primera vez. Su actitud era de desconfianza, no de alegría como podía ser la del resto de personas que nos rodeaba. Solo me dijo que ese tipo de vídeos generaba morbo y espectáculo sobre una manera de entrar en España que se cobra cientos de vidas al año".

Su respuesta inquietó e intrigó a Teresa, que comenzó a charlar con él, "sobre políticas migratorias, necesidades que pueden llevarte a saltar esa valla, experiencias, etc. Ahí fue cuando llamó totalmente mi atención, no era uno más de tantos que habíamos conocido y habían pasado por nuestras vidas, Renaud quería y necesitaba hablar". Su voz y sus gestos quedan plasmados en el vídeo Borders y en las fotografías que acompañan esta entrevista.

Ahora mismo, Renaud está encerrado en el CIE de Zona Franca en Barcelona, "esperando su expulsión forzosa del territorio nacional. Y digo forzosa porque él desea quedarse aquí e intentar así ayudar a su familia".

VICE: ¿Cuándo decides comenzar tu trabajo sobre Renaud?

Teresa Palomo: Decido hacerle una entrevista junto con un compañero y amigo. Tengo que admitir que es una de las mejores entrevistas que tengo sobre la frontera sur. La forma de contar su viaje, el trato recibido y la fuerza con la que habló llamaron aun más mi atención. Pero, sobre todo, decidí continuar trabajando con él porque no tenía miedo. Con otras personas con las que he tenido el placer de trabajar a lo largo del último año, siempre te quedaba la sensación de que faltaba algo en su historia, pero este no era el caso de Renaud. En cualquier momento o lugar yo le pedía una entrevista, una foto o, simplemente, que me ayudase a entender mejor todo lo que se vive en un viaje de esta envergadura hasta que entras en Europa.

Cuéntanos algo sobre la forma de trabajar con él, cómo estáis en contacto y cómo has hecho para seguirlo.

Siempre llevo una de mis cámaras al hombro y, como dije anteriormente, Renaud quería y necesitaba hablar. Entonces el trabajo ha sido un seguimiento día a día. A través de sus palabras yo consigo entender mejor el porqué de esa necesidad de venir a Europa, por qué arriesgarlo todo para intentar cambiar tu vida... el porqué de muchas cosas y esto es mutuo, él también quiere saber cómo será su vida aquí tras el salto, qué opciones tendrá y qué complicaciones encontrará en su camino. Esta necesidad de aclarar dudas hace que estemos juntos prácticamente todo el día y que comience una buena relación entre nosotros.

¿Qué tiene de particular este caso respecto a otros que conozcas?

Yo creo que a la hora de trabajar, al menos en mi caso, has de estar a gusto con la persona con la que trabajas, sobre todo si no es por un encargo y eres tú quien decide qué te interesa y qué no. Trabajar con él me resulta muy sencillo, ya que tenemos muchos pensamientos y opiniones en común en lo que a la frontera sur se refiere. Muchos de los subsaharianos que conozco y por la situación en la que se encuentran no quieren o temen denunciar las vulneraciones de los Derechos Humanos, ya que muchos de ellos solo están de paso y no quieren arriesgarse a posibles represalias. Pero este no es el caso de Renaud, que asegura que después de haber perdido cuatro años de su vida en el viaje, no quiere que otras personas que vengan detrás de él sufran lo mismo. Por así decirlo, es el primer subsahariano que yo conozco en Melilla que busca personas que puedan ayudarle a contar su historia, así que podría decirse que el interés es mutuo. Él tiene su voz y yo mi cámara para registrarlo todo.

Tú sueles vivir en Melilla, trabajas como fotoperiodista allí. Cuéntanos cómo es el ambiente en la ciudad respecto a los que se denominan 'clandestinos'.

Me gusta definir Melilla como una cárcel de hierro y agua. Los subsaharianos que entran en Europa, ya sea saltando la valla, en pequeños barcos o escondidos en los dobles fondos de los coches, quedan atrapados aquí. La vida es muy rutinaria, el CETI les proporciona todo lo básico y necesario para vivir, pero no deja de ser un centro de estancia, por lo que la intimidad es prácticamente nula, están sujetos a horarios de comida y sueño y, además, es un centro que ahora mismo se encuentra a más del doble de su capacidad. Muchos de ellos intentan hacer algo de dinero para cuando viajen a la península o simplemente para comprarse ropa o un teléfono móvil. Para ello tienen dos opciones. La primera es ir a uno de los supermercados de Melilla para ayudar a cargar la compra, aparcarcoches o empujar tu carrito dentro del supermercado a cambio de la voluntad. Y la segunda es elegir una calle bastante transitada para ayudar a aparcar coches y, si tienen suerte, limpiarlos. Estamos hablando de un 'trabajo' que les quita más de 12 horas, y por el que no sacan mas de 6 o 7 euros al día, y eso si tienen suerte. Por lo general no existe mucha relación entre los habitantes de Melilla y los inmigrantes que están de paso. No es fácil ir a un bar y ver a un subsahariano tomando una cerveza o un refresco. Los que no trabajan como limpiando coches o en el supermercado o no salen a hacer deporte, se quedan en los alrededores del CETI, preparan té y comida, compran una cerveza para todos o van a las mezquitas cercanas.

Tu trabajo tiene una parte documental y un fuerte componente de denuncia. ¿Crees que a través de este tipo de acciones se puede conseguir revelar la realidad que viven los inmigrantes?

No en su totalidad, pero creo que está claro que toda información recogida es útil para cualquier persona que se interesa por el tema. Yo creo que un trabajo se convierte en denuncia cuando el trabajo registra algo que es denunciable, ya sea una devolución en caliente, una coacción, una agresión, una redada, una violación de derechos o un estado de las cosas. Es decir, nadie se escandaliza si un subsahariano baja la valla y es acompañado al CETI, pero sí lo hace cuando ve que esa situación se torna violenta. Yo me dedico a registrar todo lo que ocurre en torno a esa valla, y las personas que se interesan hacen que se convierta en una denuncia. Por supuesto, siempre que se me pide material para apoyar cualquier denuncia por parte de las organizaciones que trabajan en el tema de la inmigración cedo todo lo que tengo sin problema, como vengo haciendo con todos los trabajos que he realizado a lo largo de estos años.

Si fuerzan a Renaud a volver a su país, ¿te ha dicho si intentará volver a 'saltar' a Europa?

Él ansía estar aquí, pero no sé si le quedarán fuerzas para intentarlo de nuevo. Por ahora no tiene una decisión tomada, son muchos años lejos de casa y de su familia. Sí que es cierto que la idea de que no le hayan dado la oportunidad de regularizarse aquí, ya que lo trasladaron directamente desde Melilla, es algo que perturba su pensamiento, ni si quiera ha podido intentarlo. Creo que ese sería el único motivo que le haría volver.

Cuentas en la presentación del proyecto que las autoridades le ofrecieron ser informador. ¿Suelen ser habituales este tipo de prácticas?

Según el testimonio de muchos subsaharianos, es algo más que habitual. Sé que es una práctica legal ofrecer facilidades y protección a cambio de información, pero es totalmente ilegal y cuestionable amenazar con un bloqueo si te niegas. Esta obtención de información tiene que ser siempre voluntaria y debe estar sujeta a ciertos protocolos, no en un despacho subterráneo y de una manera amenazante. Además, para poder facilitar ese tipo de información primero hay que tenerla, y éste no era el caso de Renaud.

¿Cuándo fue la última vez que hablaste con Renaud?

Ayer, en la visita de la tarde. Está animado, con muchas ganas de luchar y, sobre todo, muy agradecido por todo el apoyo que está teniendo. Es una persona que siempre ve el lado positivo de las cosas, y por supuesto que se alegrará de ver de nuevo a su familia. Pero claro, la sensación de fracaso le acompañará toda su vida, aunque en este caso el fracaso no sea responsabilidad suya.

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