Cachas, escombros y perros en el gimnasio de la calle

Cerca de la estatua del Ángel Caído, en el Parque del Retiro de Madrid, se reúnen todas las tardes a ponerse en forma y dejan con la boca abierta a los que pasan por ahí.

Teníamos cierta curiosidad por saber cosas sobre los atletas que se reúnen en el parquecillo que hay cerca de la estatua del Ángel Caído del Retiro. Además de ser uno de los lugares con mayor tradición esotérica de la ciudad, también es una especie de gimnasio al aire libre. El diablo ve con buenos ojos que cada tarde se junten por allí cerca de veinte personas, para hacer pesas (construidas con material de deshecho) y ejercicios imposibles sobre las barras de metal puestas por el Ayuntamiento.

Íbamos buscando si había pique entre los abueletes que utilizan las (sofisticadas) máquinas que hay para ejercicios cardiovasculares slow y los 'mazaos' oficiales. Pero se nos desmontó la teoría. Poca tercera edad y mucha más juventud. ¿Por qué se reúnen allí y pasan de los gimnasios? Además de las ventajas de practicar ejercicio al aire libre está el tema de los perros: casi todos tienen y nos aseguraron que era un motivo más para estar allí.

Cuando salen de sus trabajos -nos comentó el dueño de un restaurante que estaba allí- cogen sus bártulos y se presentan a la sombra de la mítica estatua, cuando el infernal sol de mayo en Madrid calienta con menos violencia. Los curiosos no pierden detalle de los ejercicios que ponen en escena.Aparte de fuertes, son verdaderos atletas. A ellos no les importan (y menos les intimidan) las miradas de los que por allí pasean. Tienen cuerpos bien 'cincelados' y lo que hacen es bastante pro, así que mucho mejor estar allí que en la intimidad calurosa de un gimnasio.

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