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Este hombre quiere implantarse un vibrador en el pubis

Rich Lee está creando un vibrador que se implanta en el tejido adiposo de la zona del pubis. Lleva cinco años trabajando en ello y lo ha bautizado como Lovetron9000. Espera poder hacer su sueño realidad este verano.

por Mark Hay según el relato de Rich Lee
03 Mayo 2016, 3:00am

Encuentro cíborg; imagen por Lia Kantrowitz

Rich Lee es un transhumanista de lo más innovador. Son muchos los H+, símbolo por el que también se les conoce que sueñan con mejorar la vida humana mediante la tecnología, aunque sus esperanzas cibernéticas suelen acabar en meras fantasías de futuro.

Lee, en cambio, forma parte de la subcultura de los biohackers o grinders, personas que llevan la afición al extremo con modificaciones corporales de fabricación propia. Estos implantes o complementos a menudo se los conoce en el mundillo como "wetware".

Lee cobró popularidad como grinder en 2013, cuando se implantó unos imanes en el trago la zona cartilaginosa delante del oído . Estos imanes están conectados a una bobina de cobre en torno a su cuello y permiten a Lee percibir señales acústicas que de otra forma serían imperceptibles para el oído humano. Ahora tiene el ojo echado a una mejora para potenciar el placer sexual: un vibrador que se implanta en el tejido adiposo de la zona del pubis. Lee lleva cinco años trabajando en este proyecto, que ha bautizado como Lovetron9000, y espera poder hacer su sueño realidad este verano. A continuación, Lee nos ofrece su visión del futuro del sexo transhumanista. — Mark Hay


Foto de Rich Lee, cortesía de él mismo

Empecé en el mundo del grinding y el hacking en 2008, tras la muerte de mi abuela. Recuerdo estar en su funeral y pensar, "Quizá dentro de unos años los científicos habrán descubierto un dispositivo antiedad o algo que podría haberla salvado".

Mi abuela me había dejado un montón de revistas de los 50 y los 80, muchas de ellas sobre ciencia. Estuve hojeando varias y en todas ellas hacían promesas extravagantes, como que en 1999, el ser humano viviría hasta los 200 años y trabajaríamos solo 20 horas semanales gracias a los robots y todo ese rollo... Los futuristas llevan años prometiendo estas cosas.

Decidí analizar en profundidad la viabilidad legal de las mejoras corporales con fines no médicos, la probabilidad de que la prolongación de la vida sea una realidad, todas esas cosas que encajan en mi idea del futuro perfecto... Podría ocurrir, pero nadie está moviendo un dedo para que así sea. Así que, si quiero que ocurra, tengo que hacerlo yo mismo.

Ya antes de implantarme los imanes estuve trabajando en el diseño del Lovetron9000 y otros implantes. Para mí el ideal sería tener una experiencia mejorada de la vida: mayor funcionalidad, sentidos potenciados... Mejoras que contribuyan a enriquecer la experiencia del ser humano.

Pero claro, yo no soy ingeniero, así que todo lo que hago lo he aprendido por mi cuenta o consultando a profesionales. He pasado por un proceso de aprendizaje.

Por otro lado, no hay mucha gente dispuesta a financiar este tipo de proyectos. Yo voy a seguir hasta que me tope con un muro o me lo pueda implantar.

Tengo una visión muy clara del futuro del sexo. Una vez terminado el Lovetron9000, tengo la esperanza de que alguien me pregunte si tengo otras ideas o si podríamos trabajar en algo que no tuviera demasiado valor comercial pero que fuera una pasada. Algo hecho a partir de la tecnología moderna, nada de ciencia ficción. Yo creo que podría hacer cosas que serían la hostia.

Pensé que hacer el Lovetron9000 sería cosa de niños, pero al parecer hay que tener muchos factores en cuenta y calcular bien las posibles consecuencias de recibir vibraciones tan violentas en esa zona. Es mucho más complicado de lo que esperaba.

El primer prototipo se fabricó con piezas de RadioShack y con bolígrafos. La idea era recubrir el dispositivo con silicona e implantarlo. Incluso habíamos pensado distintas maneras de ponerlo en marcha mediante inducción. Pero las vibraciones no eran suficientes, tuve que potenciarlo y entonces el tamaño era demasiado grande. Necesitaba un motor más pequeño.

Luego me di cuenta de que, cuando llevaba mucho tiempo en funcionamiento, los pequeños chips de plástico que contiene se rompían y producían fricción entre el vibrador y la capa de silicona. Otro de los prototipos era capaz de absorber sangre u otros fluidos corporales que pudieran impedir su funcionamiento. He ido evolucionando a base del método ensayo-error. Uno de los prototipos se rompió en cuanto mi mujer se puso encima. En fin, que ninguno estaba del todo preparado para ser implantado.

Pero ahora tengo un diseño que creo que es apto y si todo va bien lo implantaremos en agosto. Aunque esto ya lo he dicho antes. Odio marcarme fechas límite.

A mucha gente no le interesa nada este tema, pero los entusiastas no paran de mandarme emails. Muchas mujeres se han puesto en contacto conmigo porque quieren que sus maridos se lo implanten.


Encuentro cíborg; imagen por Lia Kantrowitz

Este fin de semana estaré trabajando en otro dispositivo sexual muy interesante. Básicamente, se trata de unos cuantos electrodos que se colocan en la parte baja de la espalda y que sirven para aislar las señales de placer sexual enviadas a través de la médula espinal y silenciar el resto de señales que se produzcan por ahí abajo.

Las señales aisladas se podrán enviar por Bluetooth a otro dispositivo equipado con un motor de vibración o un mecanismo similar. Así, si tu pareja lleva puesto ese dispositivo mientras practicáis sexo, cada vez que reciba una señal de placer, tú notarás una vibración, de forma que sabrás que vas por buen camino. Es una pequeña ayuda que te ahorra tener que estar adivinando si tu pareja disfruta.

Hay un médico en Canadá que ha inventado un aparato llamado el Orgasmatron. Sorprendentemente, no ha sido aprobado por la FDA, y yo estoy convencido de que el Gobierno ha empezado una cruzada contra los orgasmos. Si no, no se explica por qué no se aprueban tantísimas patentes de dispositivos relacionados con el sexo.

Este hombre ha creado un implante de lo más sencillo que se inserta en la médula espinal. Cualquiera capacitado para poner una inyección epidural podría implantar el dispositivo. Asusta bastante porque va en la médula espinal, pero no son más que unos electrodos diseñados para tratar la disfunción sexual en personas con parálisis o cosas así.

El aparato envía impulsos eléctricos por la médula que imitan las señales que producen el placer sexual y permiten tener orgasmos y excitarse incluso si no tienes genitales o los nervios de la zona no te funcionan.

Mi idea es hacer una especie de bucle que se retroalimenta. Si tienes a dos personas con este dispositivo y las conectas por WiFi o Bluetooth, estás generando este bucle creativo en el que cada uno siente lo que siente el otro y además las sensaciones se potencian. Puedes sincronizarte con tu pareja, o grabar la experiencia y volverla a reproducir cuando quisieras. Y todo esto se puede lograr con la tecnología actual. El coste de los electrodos, por ejemplo, sería de 0,60 euros. Se trata simplemente de conseguir que alguien que sepa cree el software.

A partir de ahí puedes hacer todo tipo de locuras, como orgías multitudinarias. O podrías, por ejemplo, modificar la configuración para que no todo el mundo se corriera a saco. O si acabas de cortar el césped y te quieres recompensar, pues desde el móvil envías una señal a tu espina dorsal por lo bien que lo has hecho. Cosas así.

Los de DARPA están trabajando en un proyecto para amputados que creo que también tiene mucho potencial en términos de sexo: se trata de una interfaz que comunica los nervios a una máquina y es capaz de procesar un millón de señales en un punto determinado. El objetivo es que estas personas recuperen la sensibilidad en los miembros que les faltan.

Pero con esta misma tecnología, se podría usar esa conexión al nervio pero sin cables. Podría ser una especie de grupo neural impreso. Nada les impediría hacerlo sobre una especie de pegatina o similar y pegarlo, por ejemplo, en la pared de su casa, de forma que pudieran sentir lo que siente la pared. Conectado a los nervios sexuales, sería el equivalente a un dildo, pero con tecnología que estará disponible dentro de cinco años.

Hay mucha gente interesada en el Lovetron9000, sobre todo en el colectivo gay. Por supuesto, también causa mucho rechazo en otras personas. Pero si dentro de 15 años se ha extendido su uso, todos van a querer uno. No vas a querer ser el primo del grupo que no tenga un Lovetron9000.

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Traducción por Mario Abad.