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Identidad

Las hostias chinas llegan a las misas españolas

Los conventos productores de España apenas venden un tercio de lo que solían, por culpa del e-commerce y la entrada agresiva de formas sagradas desde China, Polonia e Italia.
18.3.16

Una hostia online

En 2016 el cuerpo de Cristo se vende online y se fabrica en China. La realidad aplasta a la economía de los conventos productores de España, como el de las Carmelitas Descalzas de Puçol. La microempresa valenciana (13 religiosas, 8 en activo, 5 dedicadas a las obleas) que en este mismo siglo llegó a fabricar 30.000 unidades diarias, apenas vende un tercio de esa cifra a día de hoy. ¿La razón? La entrada en la escena comercial del factor e-commerce: en estos últimos dos años, diócesis y párrocos han empezado a comprar 'la sagrada forma' a golpe de clic, sin preocupación por el origen del producto, pero con el ahorro de unos pocos euros.

El precio de este compuesto (100% agua y harina de trigo) en HolyArt.es, la tienda online mejor posicionada en castellano, resulta "imbatible" para las productoras. Las Carmelitas, en régimen de autónomo y ante una situación "límite", según ha asegurado su priora Gema Juan a VICE, lanzaron un comunicado de forma interna. "Nos dirigimos a la diócesis y a los propios párrocos, aunque tanto ellos como nosotros éramos conscientes de lo que estaba sucediendo desde hace tiempo". En apenas unos meses el foco de la información local y nacional ha iniciado una reversión "que ya se nota en las ventas, pero desde luego no soluciona el problema".

Las hostias llegan desde Italia (de allí es HolyArt), Polonia y China, por ese orden según asegura Miguel Lirio, propietario de la librería religiosa Centro de Pastoral Litúrgica de Barcelona. De hecho, el caso chino es el más reciente y el que más "preocupa" dice Juan. Las valencianas ya apuntaron en Levante EMV que la amenaza final llegaba ahora, "al comprarlas a otros proveedores, sobre todo chinos". Otras carmelitas, en este caso las afincadas en Málaga, afirmaron a El Confidencial hace algunos días que habían detectado la presencia de un grupo empresarial dedicado a comprar producto en internet para distribuirlo a bajo precio por la región. La fórmula no es la de la Coca Cola: la hoja de producto se humedece durante 48 horas, se corta, se seca, se deja en una cámara reposar durante 24 horas más, se empaquetan y a servir. La distribución, en su caso, es directa, con las tiendas sacras de cada zona y los propios curas como clientes.

Pese a la sencillez del producto, las religiosas advierten que hay un salto de calidad. "Aunque no tuvieran la misma calidad, nadie se queja". Como sucede con la elaboración de pan industrial frente al artesanal, el consumidor no ejerce de barrera para la escalada del producto generado por mayoristas. En este caso, aunque las fuentes religiosas no abundan en el asunto, con la consabida distancia que puede llegar a suponer para los feligreses cuestionar el sabor, el grosor, el horneado y la singularidad de la propia hostia al párroco de turno.

Hostias para celíacos, caballo de Troya para la compra a proveedores globales

La propia Juan admitía también que el suyo es un producto "simplísimo" y que "por hablar en plata, la calidad no importa demasiado". El único factor diferencial y que ha ido acrecentándose durante los últimos tiempos como bien de consumo habitual en las parroquias es el de las obleas sin gluten. Hostias para celíacos. No es solo una curiosidad para la propia Conferencia Episcopal que, recomendaciones científicas a un lado, exige que lleven un porcentaje mínimo de harina de trigo. Y éstas (que no se producen en conventos) son fáciles de encontrar y de comprar online, ante la humana tentación de realizar esa misma compra y la de las formas habituales (e incluso otros productos de uso litúrgico) a través de las tiendas online.

No obstante, la caída de la producción incluye otros factores. Por ejemplo, el descenso de feligreses católicos que ninguna fuente esquiva. Otro más: la aparición de competencia en otros conventos españoles, tras abandonar trabajos de artesanía y dulces con márgenes y retos empresariales complejos. Es posible que esa nueva pluralidad de productores en España esté detrás de una posición todavía no pública de la Conferencia Episcopal Española que, por otro lado, ha admitido a VICE conocer el asunto y seguir las informaciones que desde los conventos han empezado a hacer visible su frágil sistema económico.

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El responsable de una tienda de productos religiosos en Valencia con escaparate online, que prefiere no revelar su identidad a riesgo de ser penalizado debido a esta práctica comercial, asegura que "en los conventos no hay una disponibilidad constante de producto". De hecho, en un círculo vicioso difícil de revertir, la situación de la bajada de producción ha llevado a que "a veces no dispongan de producto suficiente para los tamaños habituales de 12 centímetros (las que el cura da a los feligreses) y 14 centímetros (las que usan los propios curas y, en algún caso, también se dan a los parroquianos)". Él mismo afirma que el negocio online crece también para este tipo de productos y que en el caso de las obleas han pasado a ser "vendedores habituales, cuando hasta hace unos años para nosotros era un producto que apenas nos reportaba algún beneficio. Lo ofrecíamos casi como un servicio".

El asunto que afecta tanto a conventos de religiosas y su propia estabilidad, como a este tipo de establecimientos vinculados a las celebraciones litúrgicas y cotidianas de la Fe, no ha servido para que la Conferencia Episcopal Española haya dado una valoración pública del asunto. Consultada por VICE, fuentes de la misma admiten conocer "y seguir el tema a través de la prensa". Por el contrario, desde el Arzobispado de Valencia si que se llevan tomando algunas medidas de carácter interno desde hace dos años y ahora, quizá a colación del revuelo generado, "en las reuniones arciprestales se va a sensibilizar sobre el tema". Las mismas fuentes admiten que no será el tema principal del día en esos encuentros rutinarios, pero se es consciente de que "se ha de comentar el tema para ayudar".

Digitalización y diversificación en el convento

Con todo, las Carmelitas Descalzas de Puçol, que no tienen salario según ellas mismas aseguran, no se rinden. Dieron la voz de alarma con carácter interno, enviaron cartas a las parroquias clientas, han sido las protagonistas de la información durante semanas y ahora preparan su tienda online. "No tenemos experiencia, pero nos están asesorando gratuitamente y queremos agradecer la reacción de estas personas. Ha sido lo más bonito", señala a VICE la priora Juan, también abogada y que ha defendido al convento ante una venta de maquinaria fraudulenta de la que todavía se recuperan.

Están digitalizando su futuro, pero también diversifican sus posibilidades para seguir siendo independientes en un sentido económico. Como los escribanos medievales de abadías y monasterios, estas carmelitas también editan textos de Santa Teresa. Juan admite la poca rentabilidad del oficio, y el "disfrute" de trabajar sobre la obra religiosa, aunque el rédito económico es ínfimo. Otra hermana, Anna, talla imágenes sobre ramas del Cristo del Desierto, experiencia que genera algún ingreso adicional por encargo. Son especialmente activas en redes sociales, confían a un blog algunas de sus experiencias y ante la batalla del comercio digital parecen no haber dado su última palabra antes de sucumbir a las hostias que llegan de China.