
Publicidad
Publicidad
Emi Fontana: Nos conocimos en 1996. Conocí primero su obra. Sucedió en Barlín en 1990, cuando yo estaba en la Exposición Metrópolis. Vi su instalación Pay for Your Pleasure. Estaba en un momento de transición en mi vida. No sabía si me quería dedicar de tiempo completo al arte contemporáneo. Venía de muy abajo y no tenía experiencia. A principios de 1980 estaba completamente inmersa en la contracultura italiana. Mi familia era una familia burguesa interesada en el arte. El arte siempre ha sido mi pasión. Estudié historia del arte renacentista en Roma y me encantaba fumar mota y caminar por esos hermosos pasillos en las iglesias. Al crecer, el arte contemporáneo me parecía pretensioso y burgués con todos esos artistas masculinos que solo querían hacerse ricos y famosos y todas esas chicas de galerías que se querían vestir de Prada. Durante mis años de universidad, me sumergí en la historia del arte, la cual me parece más alejada de las banalidades de la alta sociedad que empezaba a afectar el mundo del arte. Pero en Berlín, en 1990, el ver la pieza de Mike Pay for Your Pleasure me hizo pensar que valía la pena involucrarse en el arte contemporáneo.¿Cómo fue que curaste la exposición de Mike en 1996?
Abrí una galería en Milán en 1992. En 1996 fui en mi primer viaje a Los Ángeles a conocer a Mike Kelley, ya que quería mostrar su trabajo en mi galería. Tengo un recuerdo muy vívido de nuestro primer encuentro y también una entrada en mi diario. Rosamund Felsen fue la que nos presentó; era una gran señora con un ojo asombroso. Ella era su galerista en el momento. Fui a verlo a su estudio, que también era su casa (entonces trabajaba en su estacionamiento). Recuerdo a Mike recibiéndome: el marco de la puerta no podía con toda la energía que venía de su pequeño cuerpo. Creí que parecía un elfo, una criatura de los bosques. Fuimos a comer a un restaurante mexicano que había por la zona. Comimos mole y margaritas, aunque era hora de lunch. Hablamos de arte en general. Me di cuenta que sabía muchísimo de historia del arte y poesía. Además, a medio desayuno, bajo la mesa, agarró mis pies con los suyos. Eso me confundió un poco.
Publicidad

Cuando empecé a trabajar con Mike yo era galerista, pero trabajaba como curadora. Siempre estoy cerca de artistas, y sigo su proceso creativo cuidadosamente. Creo que es algo en lo que soy buena por naturaleza. Creo que un buen curador es básicamente un buen editor.¿Qué más se necesita para ser un buen curador para un artista como Mike?
Un buen curador es alguien que incluso desde el proceso creativo del artista observa cosas que ni el creador ha visto de su obra. Un buen curador es alguien que cuenta historias y le puede decir a su artista lo que aún no saben de su trabajo. Y luego me gusta pensar en el verdadero significado de la palabra curador, que es "cuidar". Así le ayudaba a Mike. Cambiábamos ideas con respecto a su arte. Incluso cuando estaba de viaje y estábamos lejos, me llamaba con ideas sobre su trabajo o me leía algo que había escrito. Debo decir que era de las pocas, si no la única. dentro de su círculo de confianza que le daba críticas honestas. No siempre le gustaba. Una de sus mayores debilidades, que yo creo que contribuyó a su muerte, era que tenía una debilidad por los lame culos.

Comenzamos a salir en el 2000 después de que montó su primera exposición en mi galería en Milán. Fue un momento feliz en su vida y en la mía. Su creatividad estaba en su punto máximo. Estaba totalmente confiado en ella y comenzó a incluir diferentes formatos en su trabajo. En un nivel personal, dejó de beber bastante y por primera vez en su vida comenzó a tomar vacaciones. Así que estuvimos viajando mucho, por placer y por trabajo. Nos encantaba ir a ver arte juntos, y luego teníamos conversaciones vivas y apasionadas de lo que veíamos. También están los años en los que se convirtió en alguien verdaderamente famoso y exitoso, y económicamente exitoso. Hacia el final de nuestra relación en 2007, me comencé a preocupar mucho por él, le rogaba: "Por favor no vendas tu alma". Tengo un lazo de karma con los genios que acaban destruidos por su propio éxito. Yo conocía el lado más bello y el más frágil de Mike, y quería protegerlo.¿Mike era una persona nostálgica?
Sí, también yo. El último proyecto que hizo Mike Kelley unos días antes de su muerte hace una réplica de la casa de su niñez en Detroit. Para ese proyecto escribió su última canción. Es una canción muy triste, y el refrán dice "quiero irme a casa".¿Sientes que el espíritu de Mike está siempre alrededor?
Hay cosas que no puedo decir de esto. Es un tema muy delicado, porque obviamente tomo a los fantasmas y a los espíritus muy seriamente, pero no estoy asustada de ellos porque creo que ayudan a los vivos. Mike está en algún lado y su espíritu viaja y se mueve a dimensiones diferentes. Hace exactamente un año, el 18 de julio, fuimos a Utah a tirar sus cenizas, como él quiso. Ayer en la tarde, intentaba dormir una siesta sin pensar conscientemente en la cercanía de la fecha. Seguía despierta cuando me sentí transportada a Bryce Canyon. Algunas cosas son difíciles de hablar, pero sé que Mike Kelley está por ahí en algún lado y está cada vez más feliz. No le importa un carajo el mundo del arte, pero el mundo del arte en verdad debería pensar en él.Eternity is a Long Time seguirá hasta el 8 de septiembre en el HangarBicocca, en Milán.
