FYI.

This story is over 5 years old.

Dos días en Ibiza buscando a los nuevos talentos de la música electrónica

Viajamos al Bootcamp de Burn Residency para ver cómo viven y compiten los 18 participantes del concurso
15.7.14

Ya hablamos en su día de Burn Residency, el mayor programa a nivel mundial para descubrir a nuevos DJs que comenzó hace unos meses y en el que ya solo quedan 18 participantes de los más de 6.000 que se presentaron en su día.

Estos días, los 18 participantes (incluido nuestro representante español, Javi Row) se encuentran en Ibiza, donde compiten entre ellos en el Bootcamp. Solo serán cinco los elegidos para pasar el verano en aquella isla pinchando como residentes en uno de los clubs que forman parte de Burn Residency: Sankeys, Café Mambo o Privilege. Y solo uno de esos cinco ganará el gran premio de 100.000 euros que Burn invertirá en la carrera del ganador que se conocerá en el mes de septiembre. Desde Vice, viajamos a Ibiza para visitar a los participantes y ver cómo es su día a día.

Los aspirantes son un grupo diverso, cada uno proviene de un país diferente, y tienen muy buen rollo, pero a la mínima aprovechan para ponerse delante de sus ordenadores con los cascos puestos a planificar futuras sesiones y buscar nuevos loops. El premio es demasiado importante.

Nos hemos encontrado con ellos en Privilege, la enorme discoteca ibicenca. Es por la mañana y la enorme sala central, unos de los epicentros de la fiesta de la isla, está llena de luz del sol. El techo es altísimo y hay andamios enormes, parece un estudio de cine. Algunos operarios están preparando la decoración que por la noche lucirá bajo una iluminación muy diferente.

Mientras, en los jardines de la discoteca, los participantes en el concurso están reunidos para las master classes. Por ahí andan nada menos que Pete Tong y Carl Cox, que ejercen de mentores de los chicos estos días. También veremos por ahí a lo largo del día a algunos Djs nacionales, como Paco Osuna.

Hace unos meses, el día de la final a nivel español, le preguntamos a Juan Arnau, el famoso promotor de Florida 135 y Monegros, sobre qué era lo que hacía bueno a un DJ, él nos contestó que fundamentalmente que haga pasárselo bien a la gente. Decidimos hacerles la misma pregunta a Tong y a Carl Cox.

“Definitivamente el objetivo de un DJ es hacérselo pasar bien a la gente, sobre todo si le pagan por ello. Al final, estamos en el negocio del entretenimiento”, nos dijo Pete Tong tras la master class. Lo mismo opinaba Cox

¿Y la técnica? ¿Es fundamental controlar todos los aspectos de la mezcla para ser bueno? “Conozco a algunos DJs que no es que no controlen la técnica, es que técnicamente no son buenos, pero saben hacer que una sala se vuelva absolutamente loca. El secreto en muchos casos, no está tanto en pinchar bien, sino en pinchar exactamente lo que toca en cada momento. Se podría decir que el secreto está en ‘leer’ como se siente el público y darles lo que inconscientemente están esperando, adivinar cual es la mejor canción para poner después”, nos dijo el simpático Cox.

Al día siguiente, y tras haber pasado un buen rato la noche anterior en un Privilege bien diferente al de la mañana, fuimos a una mansión en las montañas de Ibiza que alguien nos sopló que fue durante unos años la choza de Richie Hawtin. Un trocito de Hollywood en la Isla Blanca.

Allí es donde los participantes están la mayor parte del tiempo y donde ese día los vimos competir en una impresionante sesión en la que cada uno tenía la misión de pinchar durante solo ocho minutos dos temas, uno nuevo y otro con más de 20 años, mezclando su primera pieza con la última de su compañero. De ahí todos salimos con nuestros favoritos, pero no era a nosotros a quienes nos tocaba juzgar, sino a Cox, que a unos metros de la cabina tomaba algo bajo una sombrilla moviendo ligeramente su enorme masa corporal.

Pronto se sabrá quienes de los 18 participantes de la competición consiguen una de las cinco residencias. Si no quieres perderte qué es lo que pasa finalmente en el concurso visita http://www.urbanfire.es.