Y pasó. Iggy Pop regresó a Bogotá. Pero está vez no vino a visitar una novia, o a comer empanadas o darse una vuelta por las playas del Caribe. No señoras y señoras, Iggy Pop regresó a la capital para demostrar por qué es el rockero más importante de todos los tiempos. El miércoles 6 de octubre, la escurrida y curtida piel de La Iguana lució en el Royal Center y nos regaló un concierto impresionante. La hipnosis producida por la descomunal energía y los contorsionados movimientos de este sobreviviente de la decadencia de tantas historias musicales y mundiales, fueron perfectos para olvidar por unas horas la dislocada e incierta realidad de Colombia. Y a cambio simplemente dejar que este hombre de 70 años, que nunca envejeció, y donde confluyeron las historias más profundas de nuestro mundo, nos confrontara con las arrugas que reflejan lo que somos.
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