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Video Games Killed The Radio Star

FALLEN ANGEL: SACRED 2 Compañía: Deep Silver/Koch Media Plataforma: PS3 Espadas, trolls, monstruos... Ortega Cano lo definiría con sola una palabra: destructores. La segunda parte de esta saga es el anzuelo ideal...
1.12.09

FALLEN ANGEL: SACRED 2

Compañía: Deep Silver/Koch Media

Plataforma: PS3

Espadas, trolls, monstruos… Ortega Cano lo definiría con sola una palabra: destructores. La segunda parte de esta saga es el anzuelo ideal para pescar nerds. Sí, sí, de los de gafas sucias, babas blancas en las comisuras de los labios y póster de Brigitte Nielsen cuando no parecía un camionero travestido. Este juego mola, claro que sí, porque es uno de los grandes títulos de rol, porque engancha cosa mala, porque tiene un manejo simple (aunque un desarrollo complejo) y, lo más importante, unos señores gráficos que en el motor de la Playstation 3 lucen espectaculares. Dos campañas, la luz y la oscuridad. Un mundo entero por explorar. Magia. Espadas. Brujería. Guerra. Una especie de Señor de los Anillos pero a lo bestia. La verdad es que no esperábamos menos. Y eso que a mí los juegos de rol me la sudan más que la cría de berberechos en Borneo. Pero sólo tengo buenas palabras para este segundo ángel caído: tiene tantas opciones y tantos matices que el juego puede ser disfrutado fuera de los límites del rol pajillero.

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EL ENANO DE CARNIVALE

WE ROCK: DRUM KING

Compañía: 505 games

Plataforma: Wii

En el magnífico libro de filosofía oriental y autoayuda “Los Trapos Sucios”, Tommy Lee explica sus peripecias con una batería volante en los años dorados de ese pedazo de banda llamada Mötley Crüe. El tipo casi la palma en un concierto, con la tontería. Cuando leí ese pasaje, enseguida comprendí, a los 33 años, que quería ser como el ex marido de Pamela Anderson. Y de repente, ¡bum!, este pedazo de juego llega a la redacción de

Vice

y empiezo a creer que allí arriba hay alguien que me escucha. Y lo pongo en mi Wii, y cojo los mandos-polla y me calzo una peluca negra y me creo Tommy en sus mejores tiempos, con la tocha empolvada de amor, las baquetas girando sobre mis dedos y el cipote en permanente erección.

We Rock: Drum King

no es un juego histórico, pero tiene el mismo atractivo que una buena batería y viene sembrado de canciones más que aceptables de Blur, Soundgarden, Bloc Party… De todos modos, yo habría ido un paso más allá en cuestión de música. Se echa de menos una mayor presencia de maquillaje, crepados, línea de ojos, pantalones macapaquetes y coca. Sí, lo sé, ando demasiado flipado con la vida Tommy Lee, que yo nunca viviré. Sólo me faltaba este maldito juguete para creérmelo del todo. Me cago en Dr. Feelgood y en su puñetera madre.

ÓSCAR BROC

MUSHROOM MEN: LAS GUERRAS ESPORAO

Compañía: SouthPeak/Koch Media

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Plataforma: Wii

Ah, las setas. Cuesta mascarlas, cuesta tragarlas, pero ¿quién dijo que el camino hacia la felicidad psicotrópica era fácil? Para flipar hay que sufrir, hay que tragar. Este aforismo memo que acabo de soltar viene a colación de

Mushroom Men

, sin duda homenaje a uno de los alucinógenos más simpaticones que nos ha dado la naturaleza. La cosa tiene miga: un meteorito se nos estrella y suelta un polvillo cósmico de color verdoso. Dicho material alienígena consigue que las setas cobren conciencia. Champiñones, gírgolas, moixernons, rovellones, trompetas, amanitas… Piensan, hablan, cagan y caminan. Y lo peor es que evolucionan tan rápido que se han montado su propio choque de civilizaciones, las Guerras Espora, un enfrentamiento masivo entre setas que deja la invasión iraquí de Kuwait en un pedete de Estratego. Al grano: estamos ante un juego que mezcla con habilidad el clásico sabor de las plataformas con un poco de acción edulcorada. Rompecabezas, enfrentamientos cuerpo a cuerpo, un pelín de estrategia y diversión asegurada con los mandos-falo, que nadie lo dude. De todos modos, lo mejor de la ambientación, a medio camino entre

Alicia en el País de las Maravillas, David el Gnomo y Miedo y Asco en las Vegas

. El bosque está conseguido, así como el elenco de bicharracos malintencionados que se cruzan en tu camino—mis favoritos, las arañas. Si sois pajeros compulsivos (estoy seguro), no tendréis problema para ejecutar los ataques de vuestro personaje. Necesitaréis muñecas recias para ser letales (los megapajeros juegan con ventaja). Este juego es como Arnold: inocente, divertido, infantiloide y drogota. Por cierto, en Supermario Bros las setas también son un elemento esencial. Empiezo a pensar que las desarrolladoras de juegos son peores que un after…

ÓSCAR BROC