Sexo

Cuando comer un culo sale mal

Cuando hablamos de beso negro estamos hablando de chupar el sitio por donde sale la mierda. Por esto, hay muchos problemas con los besos negros, algunos relacionados con la limpieza y otros con las enfermedades.

por Brian Moylan, Justin Caffier y Amber Bryce
27 Junio 2016, 3:00am

Todas las ilustraciones por Carly Jean

Besar culos. Lamer anos. Chupar un ojal. Sí, estamos hablando de besos negros y dependiendo de la persona, puede que sea uno de les actos sexuales que más les guste hacer o que le hagan, o bien piensan que es lo más desagradable que existe.

Realmente no se puede culpar a estos detractores de la puerta trasera porque, al fin y al cabo, estamos hablando de chupar el sitio por donde sale la mierda. Precisamente por esto, hay muchos problemas con los besos negros, algunos relacionados con la limpieza y otros con las enfermedades. Cuando un beso negro sale bien, es genial. Pero cuando no lo hace, sale muy muy mal.

Aquí tenemos algunas de las peores historias de terror sobre besos negros que vas a leer, contadas por los colaboradores de VICE Brian Moylan, Justin Caffier y Amber Bryce.

Está mojado y resbala

Había salido esporádicamente con esta chica y creí que sería divertido que viniera a follar a la casa de mi jefe, ya que en ese momento estaba cuidando de ella porque él estaba.

Llegó y empezamos a hacerlo en la ducha del dormitorio principal. Decidimos tener sexo anal en las esquinas secas de la ducha y después de un poco de eso estaba adolorida. Así que me la saqué rápidamente, me enjuagué el pene y me puse de rodillas para comenzar un beso negro que la ayudase a relajarse.

Tras unos segundos comenzó a desmayarse y me cayó con fuerza contra mi cara

No sé si fue el calor de la ducha, el cambio repentino en la sangre por tener el culo dilatado o una mezcla de ambos, pero tras unos segundos comenzó a desmayarse y me cayó con fuerza contra mi cara. Rápidamente intenté atraparla mientras me resbalaba.

Estaba mareada y recuperó la conciencia cuando la arrastré fuera de la ducha, empapada, hacia la cama. Me dijo que nunca le había ocurrido antes, por lo que debió haber sido una casualidad.

Yo por mi parte, en esos 15 o 20 segundos temí lo peor, que le hubiera dado una aneurisma o algo así. Además de tratar con la trágica muerte, ¿cómo le hubiera explicado eso a mi jefe? —Chuck, 29, Norfolk

La obligación de quejarse

Cuando estaba en el instituto tuve curiosidad por probar algo más atrevido y le sugerí a mi novio de entonces que qué le parecía que le comiera el culo, ya que era algo que mi pareja anterior me había propuesto. Al principio le dio asco, pero después de darse una ducha se lo hice y descubrió que le ENCANTABA.

Pues bien, dos años después no podíamos tener sexo sin que yo préviamente le prestara atención a su culo de alguna manera. Si no lo hacía se tumbaba de espaldas con las rodillas sobre sus hombros y me lo EXIGÍA hasta que aceptaba. Esto hizo que se convirtiera en algo insoportable en la relación, especialmente cuando su culo estaba sucio empezó a estar sucio todo el tiempo. Ya sabéis, la confianza da asco.

Ahora, muchos años después, vuelvo a estar con el chico que me introdujo a los besos negros originalmente y los dos lo pasamos muy bien en la cama haciendo casi cualquier cosa inimaginable el uno con el otro y además no pide que constantemente que le chupe el culo como si fuese un crío llorón. —Laura, 27

ETS vía anal

Recuerdo claramente al tipo. Debía tener unos veinte años, era rubio, estaba en forma, era muy bien parecido y muy atractivo. Pero había algo raro en su color de piel. No podría decirte si su piel era de color amarillo-grisáceo debido a la falta de luz en la sauna en la que nos encontramos o si había algo mas.

Su culo estaba para comérselo, era firme y tenía forma de burbuja, así que eso hice. A los pocos días empecé a sentirme muy débil. Algo estaba definitivamente mal. Tardé una hora en recorrer los 500 metros que me separaban del médico ya que estaba tan débil que tenía que dejar de caminar cada 30 segundos.

Después de dos semanas empecé a sentirme un poco mejor, entonces mi novio de entonces también la contrajo, seguramente por comerme el culo a mí

Me hice análisis de sangre y resultó que tenía hepatitis A. Empecé a ponerme amarillo, y vomité todo lo que intentaba comer.

Después de dos semanas empecé a sentirme un poco mejor, entonces mi novio de entonces también la contrajo, seguramente por comerme el culo a mí. Aparentemente hay un retraso entre el momento en el que te infectas y el momento en el que te empiezan los síntomas y nos acabó costando seis meses superarlo. Fue horrible. —Pierre, 42

Papel en la lengua

Casi nunca hago cosas por el culo. Soy muy quisquillosa. Pero algo de lo que he hecho ahí detrás podría convertirse prácticamente en una historia de terror.

Durante el primer beso negro que hice, me detuve para quitarme algo de la lengua, y era un trozo de papel higiénico que hizo que la cosa se volviera demasiado visceral, un recordatorio de que mi lengua estaba haciendo algo que él había hecho con papel higiénico no hace mucho tiempo. Me pregunto si eso es lo que me arruinó los besos negros para siempre.

También recuerdo la primera vez que me miré el ano en un espejo y quedé horrorizada y molesta. No me gusta la idea de que alguien lo mire nunca". —Monica, 29

Sabores extraños

Lo peor de comer culo es que, a veces, cuando doy la primera lamida, hay un sabor a sustancia química, que creo proviene del jabón que utiliza mi novio. —Laura, 27

Culo bacteriano

En mis días de promiscuidad, una vez llevé a mi casa a un tipo de un bar. Era bailarín y tenía el culo más hermoso que había visto. Era grande y estaba ligeramente cubierto de vello, y ya que me encanta comerme un buen culo, tenía que pasear mi boca por todas partes.

Todo parecía estar bien y nos lo pasamos muy bien. A la mañana siguiente me levanté, me vestí y me fui a cortar el pelo. Mientras estaba en el peluquero, me di cuenta de que tenía un grano cerca de la boca, que era molesto, pero no le di importancia. Entonces, cuando acabó de cortármelo, tenía dos más. Para cuando salí, tenía pequeñas protuberancias blancas alrededor de toda mi boca.

¿Eso es una erupción por comer culo?

Fui al médico dos días más tarde y me dijo que tenía una infección bacteriana en la boca, probablemente por comer un culo sucio. Me dio una crema y se me quitó en unos pocos días.

Sin embargo, la peor parte fue que antes de que se me fuera fui a la casa de un amigo y su compañero de piso me dijo, "¿Eso es una erupción por comer culo?" No sé si debía sentir vergüenza de que supiera o de que él también la hubiera tenido. —Julián, 39

Culojuntivitis

Estaba lamiendo el culo de mi novio y mientras eso ocurría, de repente se tiró un gran pedo en mi cara. Le dio un ataque de risa y a mí se me bajó la libido y me enfadé.

No pensé más en el asunto hasta unos días más tarde, cuando desperté con los párpados pegados. Mi novio me había provocado una conjuntivitis por su pedo mientras le comía el culo. No rompí con él por eso, pero no es de extrañar que no duramos mucho tras el incidente. —Steph, 24, Orange County, California

Marcas de neumático

La primera vez que mi novia del instituto y yo probamos la estimulación anal, estábamos borrachos y realmente no se había preparado muy bien. Estábamos en plena acción por la noche en el sótano de la casa de sus padres mientras estaban dormidos. Era una casa lo suficientemente grande para que no escucharan nada. Lo habíamos comprobado con anterioridad.

Así que empecé a lamerle el ano mientras frotaba su clítoris y ella comenzó a respirar fuertemente y creo que le empezó a gustar. De repente me dice: "¡Oh, no!" y siento una humedad arenosa en la punta de la lengua. Una milésima de segundo después el sabor me golpea y me puse a escupir y a tener arcadas, y dije en voz alta: "¡Qué cojones!" Al parecer, mis lamidas habían soltado algunas mierdas líquidas en algún lugar profundo de sus entrañas.

Por suerte sus padres no escucharon mis gritos ni bajaron. Pero ahí quedo una raya de color marrón en el sofá de gamuza color canela en que habíamos estado juntos, y a pesar de nuestros mejores esfuerzos, la mancha nunca salió. Recuerdo que la veía cada vez que iba allí. —Anthony, 27, Miami

Sin advertencia

Me había ido de fiesta durante una semana consecutiva. Después de beber todo el alcohol del mundo, quería tener sexo. Hablé con este musculoso y atractivo tipo con el que había hablado por Grindr durante meses y finalmente fui a su casa para rematar.

Estábamos besándonos y me sentía muy bien. Luego me metió el dedo en el culo y me dio un beso negro y de repente se levantó y corrió muy rápido hacia el baño. Oí su tos en el fregadero. No sé si en realidad estaba vomitando. Me di cuenta de lo que pasó y me dije, "Oh, no. Oh, no". Sabía que había defecado en su boca. Me quedé allí sentado. Él regresó y le dije, "¿Acaba de pasar lo que creo que ha pasado?" Dijo que sí y yo sólo le dije, "Me tengo que ir".

Antes de irme a casa, mientras me vestía, le dije que un día sería muy divertido de recordar y una gran historia que contar, pero creo que no se lo creyó

Fui al baño y había mucha caca ahí. No se ni cómo ocurrió. No hubo ninguna advertencia. Ni siquiera tuve esa sensación de querer echarme un pedo. Vino de la nada. En el camino a casa, sin embargo, me sentía realmente enfermo y corrí a mi apartamento porque me dio diarrea explosiva durante el resto de la noche.

Antes de irme a casa, mientras me vestía, le dije que un día sería muy divertido de recordar y una gran historia que contar, pero creo que no se lo creyó. Al fin y al cabo, no fui yo quien tenía mierda en la boca. —David, 32

Comiendo culo en grupo

Hace muchas lunas un buen amigo y yo habíamos salido y nos encontramos con este tipo muy apuesto que era un surfista súper guapo y despedía esas increíbles vibraciones de chico surfista. Lo llevamos a casa para hacer un trío, a pesar de que en realidad yo nunca me había liado con este amigo mío.

El surfero realmente quería que nos comiéramos el culo, pero yo no quería, a pesar de que los besos negros son una de mis cosas favoritas en el mundo. En parte fue porque éramos mi buen amigo y yo los que teníamos que enrollarnos entre nosotros para poder llegar al tipo atractivo.

Puse mi cara en su culo y e hice unos sonidos como si se lo estuviera sorbiendo mientras mi amigo le hacía una mamada

El caso es que el tipo realmente quería disfrutar de nosotros dos comiéndonos mútuamente nuestros culos, por lo que fingí darle un beso negro a mi amigo. Puse mi cara en su culo y e hice unos sonidos como si se lo estuviera sorbiendo mientras mi amigo le hacía una mamada.

El tipo se dio cuenta y dijo, "Eso suena falso". Entonces tuve que ser más silencioso y realmente fingir bien. ¡Al cabo de un rato se levantó a ver porque no me creía! Así que tuve que hacerle un beso negro a mi amigo durante un rato, pero no paraba de pensar 'esto no me pone nada' y entonces pasé a hacer otra cosa". —Aaron, 31

Cena incluída

Una noche estaba revisando anuncios de Craigslist. Para mi sorpresa y deleite, había un tipo muy cerca que quería tema. Estaba un poco escéptico porque las fotos que me envió de él estaban muy bien, demasiado, y pensé que las había sacado de internet o eran viejas. Llegué a su casa y el tipo era exactamente como aparecía en las fotos que envió, por lo que mi corazón (y mi pene) dio un pequeño salto de alegría. Cara bonita, cuerpo atractivo y comportamiento atrevido.

Me pidió que me pusiera cómodo en su "silla—para—comer—culo". Eso me puso a pensar, porque no estaba fresco ni limpio en mis regiones inferiores, lo cual me apresuré a señalar. Dijo que le daría un gran placer oler y lamerme el ano de esa manera. ¿Qué hacer? Decidí que iba a "ampliar mis horizontes" y probar algo nuevo. Además, ¿Ya os dije que el tipo era realmente guapo, verdad?

Para ser honestos, no era una silla—de—comer—culo, sino dos latas de pintura y un par de tiras de madera. Imaginé que las tiras podrían romperse y astillar mi culo y su cara. Tengo que admitir que era muy hábil con la lengua y fue increíble.

Pero algo curioso sucede cuando recibes un beso negro: el esfínter comienza a relajarse. Sin querer se me escaparon un par de pedos mientras estaba montando su lengua y pareció que mi gas lo animó y comenzó a gemir de placer mientras se masturbaba con la mano.

Aquel hombre atractivo quería que defecara en su hermoso rostro

Penosamente sentí el murmullo de un movimiento intestinal profundo, por lo que me puse de pie para acabar con el beso negro. Él estaba desconcertado y yo estaba un poco avergonzado en admitir que debíamos detenernos para que no me cagara accidentalmente en su rostro. Me miró y dijo con seriedad, "Eso no sería algo malo".

Aquel hombre atractivo quería que defecara en su hermoso rostro y yo estaba horrorizado pero intrigado. Traté de rechzarlo, y le dije, "No me gusta el sexo escatológico", "no me gusta el olor a mierda", "esto no es muy higiénico". Sin hablar, me llevó de nuevo a la silla improvisada de comer culo y se puso una pequeña toalla alrededor de su cuello, similar a un comensal hambriento que se pone una servilleta en el cuello.

Los pequeños círculos que hizo con su lengua hicieron maravillas y volvieron a estimular ese fuerte impulso de cagar, por lo que dejé escapar unas pepitas. Lo más desconcertante no era cagar sobre un individuo, sino el hecho de que podía escucharlo masticar. Ese pensamiento me revolvió el estómago un poco, pero de alguna manera mi pene estaba muy duro. Tal vez era la estimulación visual de este hombre realmente atractivo, o tal vez eran las sensaciones placenteras que enviaba a través de mi cuerpo con su lengua. Lo que sea, empecé a relajarme y disfrutar de la experiencia y recuerdo vívidamente montar su barbilla como si fuera un rodeo.

Hubo un par de veces que me sacó de mi aturdimiento cuando me pidió que dejara de cagar para que le diera tiempo de masticar, entonces a pensar que estaba cagando en la cara de alguien. Sin embargo, para su favor, no hizo un lío y nunca olí nada.

Después de que ambos nos corriésemos, le di las gracias tímidamente, me puse la ropa y me fui. Me envió un mensaje un par de veces después de eso, pero no le respondí. Creo que una vez fue suficiente. —Dave, 27