Paloma Palomino

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Paloma Palomino

Maicol y sus amigos muestra a los chicos más bacanes y marqueros de Santiago de Chile.

Hace unas semanas, la fotógrafa Paloma Palomino inauguró la exposición Maicol y sus amigos en la sala de fotografía emergente del MAC de Quinta Normal, en Santiago de Chile. Paloma pertenece a la nueva generación de artistas sub 25 que han reinterpretado los géneros de la fotografía, utilizando las antiguas cámaras análogas; configurando así un nuevo mapa íntimo y subjetivo de la ciudad y sus habitantes. En sus proyectos autorales trabaja con una Rolleiflex y, en los matrimonios del fin de semana, con su cámara digital. No cambia por nada los granos y las texturas de su tesorito. Dentro de sus logros, el más llamativo es que Beck haya usado su foto de niñas oshare para su página web, sin preguntarle ni nada. Pero a Paloma no le importó, para ella fue todo un honor.

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¿Cómo comenzaste con la fotografía documental?
Quizá con Boutique, un ensayo documental sobre las tiendas de Santiago Centro que fue mi tesis y mi primer tema importante. Pero he hecho de todo en fotografía: desde foto publicitaria, retrato, moda, hasta documental. Hice un libro, con Vasko Basko, (“Dónde estás mi corazón”, para la editorial Upper Playground) y en colaboraciones y exposiciones en colectivo, pero nunca nada sola y enserio. Incluso me da miedo no llevar ningún tema muy a fondo, pero ahora estoy luchando con eso. Pretendo seguir en esta misma clase de proyectos relacionados con juventud y ciudad.

Sin embargo, me sorprendió que a mucha gente le gustara Maicol… Quizá porque soy muy tonta o muy pava. Ahora la gente quiere conversar conmigo y me hace preguntas más allá de las cosas técnicas. Ahora el proyecto es un documento, habla de un momento histórico. Cuando le saqué fotos a los pokemones para la Revista Ronda, no le tomé el peso. Fui a las fiestas y lo pasé súper bien y los pendejos eran muy bacanes conmigo. Ahora miro las fotos y digo: ¡Hueón esto ya se extinguió! Admiro mucho a los que capturaron a los hippies en Nueva York en cierta época; a los primeros grafiteros negros que rayaron los metros. Y lo mejor es que ¡Hay libros! ¡Benditas sean las personas que los hicieron! Locos que tuvieron los cojones de ir a la calle y sacarles la foto.

¿Cómo fue el proceso creativo de Maicol?
Cuando vivía en Santiago Centro estuve justo en una etapa en que estaban llegando masivamente los inmigrantes y el paisaje comenzaba a cambiar. Cada día se estaba haciendo más notorio que algo importante estaba pasando, incluso con respecto al comercio. Y justo gané Showroom, un concurso que se realizó para la feria ch.ACO y aproveché la oportunidad para hacer, lo que hace tanto tiempo tenía ganas. El trabajo consistió en que caminaba, caminaba, caminaba y sacaba fotos. Las primeras que saqué eran súper malas porque con estaba con miedo y timidez de acercarme a la gente. Me daba miedo el “Hola ¿Te puedo sacar una foto?” Pero de a poco empecé a tener buena onda y me lancé a la piscina.

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Por ejemplo, un día estábamos en calle Bandera caminando y estaba este loco que iba por la vereda de enfrente y pensaba “éste me va a decir que no, ni cagando”. La cuestión es que me acerqué y era un haitiano que, tecagai lo tierno, ultra amoroso. Los haitianos son súper distintos a los otros inmigrantes. Son demasiado afectuosos y pacientes, siempre te saludan y tienen ese acento francés hermoso.

¿Cómo elegiste a las personas que fotografiaste? ¿En qué te fijaste?
Sinceramente, porque me gustaba su onda, su rollo estético. Mas allá de cómo estaba vestido, por un asunto de actitud. Busco a gente que está en la calle y que proponen algo visual.

La foto de esos cabros podría ser perfectamente de una producción de moda. Frankie y su amigo estaban impecables, ambos desde el jockey a la zapatilla. ¡Perfectos! ¿Cachai? Tu los veías en la calle y obviamente te dabas vuelta. Me interesa mucho esa gente, la que sabe llevar la ropa. Por lo general, esa gente es joven y muy común; hablo de la gente que trabaja en un cibercafé, que le corta el pelo a sus amigos, que trabaja por ahí o que está vitrineando. Adolescentes que se saben producir y que se saben guapos.

Ellos, los de esta foto, particularmente me han hueviado caleta (insistido mucho) para que les saque fotos. No sé, me mandan fotos de sus pololas, para que también las fotografíe. Yo les dije, feliz les saco fotos, porque son súper buenos modelos. Tienen el pelo perfecto, el polerón Jordan, con la cadena Jordan. Van súper combinados, son muy bacanes y marqueros también.

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Según lo que registraste, ¿qué dice Maicol… de Santiago de Chile?
Qué hasta los santiaguinos se sorprenden de lo cambiado que está. Visualmente es otro paisaje, desde los edificios hasta la gente. Que te encuentres con unas negras con los culos gigantes es distinto, y no es una anécdota, es algo que se quedó. Yo muchas veces he visto a escolares chilenas pololeado con negros y esa cuestión es nueva. Por ejemplo, ya he visto campañas publicitarias que han ido a buscar a gente a estos barrios. El otro día conversaba con un amigo que trabaja para una marca de ropa muy taquilla, y me decía que querían contratar a un negro porque le daba internacionalidad a la marca.

SCL se vuelve de a poco en cosmopolita. Pero igual le falta algo, le falta cordialidad. Lo santiaguinos son muy pesados. Cuando tu vas a una ciudad como Buenos Aires, Sao Paulo, te hacen sentir que esa es la ciudad mas bacán del mundo. Aquí nos falta amor propio. Nos falta hospitalidad, ese calor de las cosas que no tenemos porque acá los sueldos están bajísimos, porque la gente está cansada. Está difícil la vida acá. La gente vive con el miedo a perder el trabajo. O quizá es porque ocurren pocas cosas como ciudad. Las fiestas de la cultura ya no se hacen, no hay caravanas, ya no hay fiestas colectivas. Las marchas son las únicas cuestiones a las que puedes acceder como multitud. Incluso ahora vas a una villa y están todos encerrados.

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¿Porqué el proyecto se llamó Maicol y sus amigos?
Leí un reportaje sobre los nombres mas utilizados acá y este era uno; hablaba de la influencia extranjera -norteamericana en este caso- y como la derivación de Michael va como en todo tipo de letras (Maicol, Maikol, Maicole, Maykol, Maicole, Maycool, etc). Con “sus amigos” puedo abarcar ser infinitas posibilidades. Siempre quise poner a un protagonista, para que fuera Maicol, pero nunca lo encontré. Mi expo también es un homenaje a Michael Jackson, porque a todos mis amigos les gusta y él, como ícono, habla de una generación, de lo que se vivió en la calle, en la ropa. Pero el nombre es un juego en verdad. Maicol puedo ser incluso yo, no hay nada claro. Es un juego.

Video producido por Keka De Luka.

@andreiii

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