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Cultură

Virgen Blood

KK y Karen O inspiraron la portada de este mes.
8.11.11

Foto Ilustración por KK Barrett y Asger Carlsen Sin duda, uno de los diseñadores de producción con más influencia en el mundo del cine, KK Barrett, es responsable por el ver y sentir de películas como Being John Malkovich, Lost in translation, I (heart) huckabees y Where wild things are. A lo largo de los últimos años, KK y Karen O han trabajado en un proyecto de nombre Stop the virgens, que comenzó con la idea de grabar un video para una serie de canciones antes de que se transformara en una psycho opera que debutó del 12 al 22 de octubre en Brooklyn como parte de Creators Project. También inspiró la portada de este mes. Las chicas de apariencia zombi que salen del cuello de Karen O son las virgens. Es el tipo de creación que no puede ser completamente entendida hasta ser experimentada en persona, así que le pedimos a KK que explicara las cosas lo mejor que pudiera. Creemos que lo hizo muy bien. VICE: Stop the virgens ha estado en desarrollo durante años y ha experimentado muchas permutaciones. ¿Cuál fue el núcleo original de inspiración?
KK Barrett: La versión original de Karen era que quería hacer pequeños filmes para una serie de canciones que había escrito. Tenía una lista de directores creativos de renombre con los que quería trabajar, y creo que eso tardó mucho en despegar o algo así. Al mismo tiempo, yo escribí una serie de pequeñas historias, pensamientos y grandes escapes de una página. ¿Alrededor de sus canciones?
No, eran cosas separadas. Se las mostré un día, y me dijo: “¿Por qué no intentas hacer el guion para esto?”. ¿Todavía no habías escuchado la música?
Me la había tocado en un par de ocasiones y estaba en mi posesión. Pasé unos seis meses escribiendo el guion mientras me ocupaba de otras cosas y ella estaba de gira. Era difícil porque yo estaba escribiendo el guion, y luego llegaba a la parte de una canción y no quería que terminara porque así sería más como un video musical o viñetas dentro del flujo de cosas. Y también intenté hacer una estructura narrativa. En ese proceso, aprendimos que no queríamos una estructura narrativa; eso te distraería de la manera en la que absorbes las canciones. No quieres que la gente esté hablando-cantando. ¿Cuándo se hizo la transición de algo videocéntrico a algo más cerca del teatro o de un musical?
Jugamos con el concepto ópera, pero no queríamos llamarlo así porque no queríamos que se pensara en él como una ópera rock. Y, conociendo a la prensa, nos dimos cuenta de que había que decirles lo que pensáramos o por lo menos un término a utilizar. Así sólo dicen: “Ah, es eso”. Leí un artículo en el Times sobre la diferencia entre un musical y una ópera y se lo mandé a Karen. Ópera se definía por la música siendo transmitida emocionalmente, en lugar de a través de la voz o la melodía de la música. Así que era la forma más pura, pensamos. Así que dijimos: “Okey, tenemos que llamarle ópera”. Pero de nuevo la gente pensaría en una ópera rock. Al final llegamos al término psycho ópera y supimos que ese era. Así que las canciones son como el libreto. Suena como una ópera.
La otra opción era un ciclo de canciones, pero no queríamos que hubiera viñetas donde la canción se detuviera, después una idea nueva, y después otra canción comienza y la convierte en otra idea. Queríamos que tuviera un flujo continuo, así que decidimos utilizar interludios visuales, no montajes, que propulsaran la historia visualmente sin diálogo. La canción tomó la fuerza de lo que normalmente serían personas interactuando y hablando. No nos dimos cuenta de eso hasta que Karen le echó un vistazo. Recogió algunas cosas, como personajes y mitología. Pero se dio cuenta de que no quería más palabras en la obra fuera de las canciones. Fue un gran avance, como un: “Pues, claro”. Muchos filmes de los 60 hechos por personas como Kenneth Anger y Stan Brakhage eran poemas visuales que proporcionaban música sin distraerte. Las virgens son parte de esta mitología que mencionan. ¿De dónde salieron?
Una de las historias que escribí era sobre dos gemelas, las cuales no se parecían. Saltaban por todos lados, viajaban a todos los lugares, vivían en la luna y se casaron con gemelos en Austria. Es, básicamente, el viaje de la vida a través del tiempo. Pequeñas piezas de esta historia se filtraron a lo que estábamos haciendo. Karen y yo nos sentamos a discutir lo que hacían canción por canción y lo grabamos. Ni siquiera lo estaba analizando; era algo más: “Esto es lo que veo”. Inventamos cosas como… hay dos chicas en el asiento de atrás de un convertible y después están flotando sobre el camino mientras duermen, todavía avanzando. Todo eso está en el guion; esto es lo que me dijo. Hay un punto en el que despiertan y se dan cuenta de que están allá arriba y comienzan a caer de vuelta a la Tierra. Así que tomamos a estas chicas y comenzamos a entretejer una historia. Otro aspecto interesante de este performance es que están haciendo que la gente vaya hacia ustedes, al menos inicialmente, en lugar de ser al revés.
Comenzamos a hablar sobre una manera de tener un performance que más bien sea algo residente, donde puedes ir una semana a algún lugar. Después, por supuesto, nos encontramos con el modelo del teatro. Se va a un lugar adonde asiste un público noche tras noche. Después se parte al siguiente lugar. Sigue siendo una gira, pero es una gira más humana. Regresemos a por qué te involucraste. Sabía que tú y Karen eran amigos, pero no supe cómo sucedió eso.
La conocí a través de Spike (Jonze) después de un show en el Greek Theatre en Los Ángeles, donde (The Yeah Yeah Yeahs) le abrían a The White Stripes. Así que fue muy al principio de su carrera. Conocí a un par de diretores con Karen. Y, de nuevo, la apoyo en su camino, pero sigue siendo su viaje, en su mayoría. Es su bebé. Pero yo estaba ahí para decir: “¿Qué hacemos ahora?”, y seguir adelante. Fue algo fabuloso, como cuando escogimos a Adam (Rapp, director), y Mark (Subias, productor ejecutivo) tomó la bola justo en donde la dejamos. No sabía que también era productor. O que era, ya sabes, una máquina. No sabía que fuera una máquina. Creí que era el manager de Adam y ya.
Ya tenía el mismo tipo de procesos de pensamiento que nosotros: “Ah, esto es algo que Adam nunca ha hecho”. No es impulsado narrativamente por palabras, y especialmente no por palabras que escribió él mismo. Así que no le dejamos mucho en qué apoyarse al hombre. Está acostumbrado a estar en completo control.
Sí, y eliminar las palabras: “Okey, aquí tienes algo que te pedimos que dirijas, algo que no escribiste tú y que, de hecho, no tiene palabras, excepto puntos que se deben visitar y no estarán enunciados de ninguna otra manera aparte de cómo se expresan naturalmente en la canción. Y ahí está el arte abstracto, lo que sucede y adonde va. Y luego llega el manager diciendo : “Esto es algo que quiero hacer”. O: “No sé qué vamos a hacer con esto”. Y Mark diciendo: “Sí, esto es genial”. Después de cinco o seis años de incubarlo o esperarlo, creo que están rodeados de gente sorprendente en este momento, que hacen que se sienta como…
Las cosas suceden cuando están listas para suceder. Eso es algo que aprendí del mundo del teatro. Estas personas hacen que las cosas sucedan. Ya sabes, en el mundo del cine, nada sucede a tiempo. Y luego conoces a estos tipos de teatro que dicen: “Podemos lograrlo. Tenemos un espacio. Tenemos un poco de dinero. Sólo necesitamos gente”. Sería interesante la energía del teatro afectando a los cineastas, algo que no sucede con mucha frecuencia.
De hecho, el mundo del teatro es un mejor lugar para trabajar proyectos de bajo presupuesto porque ya hay un sistema trabajando que no es tan saturado como el sistema del cine. Y, encima de eso, están obsesionados con las preparaciones, lo cual es asombroso porque crea disciplina, que es lo que se necesita para lograr algo en vivo, donde la gente está ahí, justo ahí, y la puedes tocar. No puedes editar una situación.
Eso es exactamente lo que iba a decir. En el cine, no se ensaya tanto porque tienes el recurso de escoger los momentos y unirlos para crear una ejecución. Eso es algo injusto para el actor porque quieren construir una ejecución realista en tiempo real. Pero lo que sucede es que escoges parte de su ejecución y decides: fue bueno aquí y fue bueno ahí y fue bueno justo ahí. Es como un Frankenstein de su ejecución. ¿No crees que eso haya arruinado la actuación? Tal vez por eso tenemos actores que son como Muppets.
Ya no tenemos las salas de teatro de los 90, donde se realizaba una pieza teatral y se filmaba en su totalidad. Cuando estás adentro, no hay salida hasta que se termina. Pero creo que los actores también han aprendido cosas, han aprendido a darte diferentes opciones. Déjame hacer uno más, déjame intentar esto o aquello. Así que no la ha arruinado; es sólo un camino distinto. Que alguien resalte en esa situación, pegar todas esas pequeñas piezas, también es algo sorprendente. La portada que hiciste para nosotros no es una escena literal de Stop the virgens; sólo está inspirada en la historia. ¿Cómo llegaste a ella?
Tengo un muy buen amigo en LA que vino de la pequeña familia de Mark. Sunny (Gerasimo­wicz, director de arte) es un colaborador en el que siempre me apoyo cuando quiero visualizar algo. Cuando hicimos planes para la portada, Karen y yo teníamos algunas ideas, y fui con Sunny para hacer bocetos. Sunny es lo suficientemente inteligente para tomar tu idea y decirte: “Déjame jugar con ella. Déjame realmente absorber lo que dijiste. En lugar de ser literalmente una herramienta y dibujar exactamente lo que me dijiste, déjame sentir lo que me dijiste y jugar con otras ideas también”. Karen y yo tuvimos todo tipo de ideas en donde ella estaba en un solo lado de la página, y luego la giras y se dobla de cierta manera. Pero después Sunny llegó con su: “Corta el cuello, ábrelo, y salen de ahí”.