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Μόδα

LOLITO es el dulce futuro de la moda masculina

Un diseñador bogotano, que pronto podría trabajar en una importante casa de moda italiana, propone con su colección, Lolito, una nueva onda dulce, retadora y elegante para un hombre contemporáneo dispuesto a romper barreras de género y edad.

Lolito es un seductor que incendia los límites establecidos. Es un adulto que entre algodones de azúcar y marshmallow hace temblar la formal elegancia masculina. Su juego preferido es el de colorear futuros que se avecinan, sacando del clóset de la bella Dolores todas aquellas prendas verde menta, azul cielo y magenta. Así es el personaje que ha creado en su mente el diseñador colombiano Nicolás Martin García, un talento bogotano que se fugó a Roma para darle forma y pasarela a las imágenes que tenía enredadas en la cabeza, para después vestirlas con popelina y cachemira. Fibras a través de las cuales creó Lolito una versión masculina de la heroína de Nabokov, un niño rodeado de helados y chupetas que juega a la impertinencia y el cálculo desmedido.

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El 'moodboard' de la colección Lolito incluye colores pasteles, alusiones a la infancia de principio de siglo XX, el futurismo y a un posible tercer género.

Vice: Nicolás, viendo tus fotos me dieron ganas de un helado. La mora es mi sabor favorito.
Nicolás Martín: El mío es el caramelo.

Bueno, pero espera, antes de hablar de helados y caramelos hablemos del cucurucho, la galleta. ¿Quién es Nicolás Martin García Salas? Soy un Fashion Designer. De lo que vivo es del diseño de modas, pero todo lo que está tocado por la cultura es lo mío. He creado mobiliario y aunque este no es mi oficio creo que un diseñador es ante todo un creativo y debe untarse de oficios como la fotografía, las artes visuales, el diseño de interiores, etc. Últimamente he hecho proyectos personales usando proyecciones de video en las que juego con el cuerpo y las texturas. Lo mismo pasa con mis referentes: para una colección trabajo inspirado en Ruven Afanador, fotógrafo colombiano que amo, pero el día siguiente me inspiro en Oleg Dou, fotógrafo Ruso con una onda completamente diferente.

Por eso me considero un diseñador versátil que puede trabajar en cualquier tipología. Recientemente trabajo sobre ropa masculina porque creo que hay que proponerle nuevos retos al hombre contemporáneo.

Nicolás Martin García Salas tiene veinticuatro años, es bogotano de nacimiento y romano de crianza.

¿Retos como los que expones con 'LOLITO', colección con la que acabas de ganar el 'Talent's Award 2015' de Alta Roma Haute Couture Fashion Week?

Sí, exacto. Empecé a ver que en esta sociedad moderna los hombres gastan mucho más dinero que las mujeres en su estética, haciéndose cirugías plásticas y cultivando su belleza en general. Por lo menos en Europa, no sé como esté la cosa en Suramérica. Es como si el hombre se transformara y hubiera mutado su género. Por eso empecé a pensar en una colección que robara o pidiera prestado el ropero femenino para el género masculino. Necesitaba una palabra que apenas la pronunciara se creara la imagen de la colección. Cuando yo te digo 'Lolito' tú ya piensas en 'Lolita', en la versión femenina de un hombre.

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Además mi 'Lolito' nace de otro libro con el mismo nombre, escrito por Ben Brooks. La novela es una versión de la historia de Nabokov, pero a lo "contemporáneo". Un joven tiene un apasionado romance con su profesor por internet. El Lolito de la literatura está descrito en ese libro. La idea que encarna, sin embargo, es la de un chico que tiene una personalidad suavemente impetuosa, que está dispuesto a romper barreras de género y de edad. Obviamente tuve que transformar todas esas ideas en moda y Lolito es un chico que usa falda, pero no una de mujer, sino una completamente reinventada y rediseñada para que sea masculina. ¿Cómo? Combinando texturas y colores tradicionalmente femeninos con la formalidad y la rectitud de un hakama japonés, por ejemplo.

La ropa masculina tiene unas reglas rígidas y exigentes creadas por la factoría inglesa e italiana que son, principalmente, la practicidad y la productividad. El hombre, en teoría, busca prendas concretas que respondan al uso y por eso no puedes hacer un pantalón sin cremallera o una chaqueta sin bolsillos. Además me inspiré en un momento en la vida de una persona donde no hubiera género. Y pensé en la infancia, porque cuando somos niños no pensamos en ser hombres o mujeres, sino en jugar. Así que decidí robarme la parte de la diversión de la infancia, por eso tengo el "ice-cream" y esos colores tan "play" y tan "fun". Sin embargo, me inspiré en los niños de los años 50 en EEUU, una época en la que los niños eran de una elegancia sin tiempo… Eran más elegantes que cualquier adulto contemporáneo.

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Nicolás robó de la infancia americana de los años 50 la mezcla perfecta entre picardía y elegancia.

Sí, pero su elegancia se debía a que no eran considerados precisamente niños, sino adultos en miniatura, ¿no?

Pues sí, pero los niños nunca dejarán de ser niños. Solo que en esa época tenían la mezcla perfecta entre picardía y obediencia. Jugaban, se divertían, pero les tocaba respetar a los adultos con su formalidad. Se vestían elegantes, porque lo eran, pero igual terminaban manchándose el vestidito con crayolas y helado de caramelo. Esta es la dulce contradicción de Lolito.

Además hay una tema particular e importante sobre los materiales. Fui muy afortunado porque las lanas, organza, jersey técnico, jersey 3D, gabardina técnica y popelina que utilicé para crear Lolito son las mismas utilizadas por Louis Vuitton y PRADA. Así que la calidad de los materiales de 'Lolito' es muy alta y esto me permitió conservar la elegancia del hombre, al tiempo que logré un efecto único: que tú pensaras que la ropa se podía comer, como si fueran marshmallows. De hecho hay una chaqueta que parece algodón de azúcar. La lana de cachemira de esa prenda fue tejida para que creara ese efecto.

Bueno y ¿por qué el querer comerse la ropa?

Porque todo esto es un juego y el primer juego que uno hace cuando es niño es tocar. Uno aprende tocando, mordiendo. Los niños reconstruyen historias a punta de plastilina y es esto se trata de crear un juego táctil y de materiales. 'Lolito' es un juego de grandes para niños. Vivimos en un mundo de crisis política y económica. Creo que no es el momento para inspirar colecciones en "Homeless" o estilos militares. La gente en momentos de crisis quiere distraerse, ser positiva, pensar en algo lindo porque su alrededor no lo es. Me dije bueno, voy a hacer una colección que divierta, que rompa barreras.

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Yo sé que es una imagen fuerte, pero no se trata de un discurso de homosexualidad. Simplemente, creo que poco a poco en la moda, no sé si todavía en la sociedad, se está yendo hacia un "tercer género" [genderless]. No es andrógeno, sino un hombre sin vergüenza que tiene prendas de mujer que funcionan bien.

Hablas de un "tercer género", pero ¿por qué no andrógino?

Porque, para mí el androginismo no es ni hombre ni mujer y no lo entiendes porque nada es claro. Además, si revisas las imágenes y referencias sobre lo "andrógino" te das cuentas que siempre tienen algo de triste. Creo que el no reconocimiento trae consigo una especie de falta, una pena interior. En cambio, aceptar el no-género te obliga a aceptar algo, tener un punto de referencia para lanzarte al juego, para divertirte.

En el "genderless" se es hombre, pero completamente libre de todos los parámetros clásicos. Es el hombre que contiene y abraza la moda femenina y es el que "juega" con estas cosas. Por ejemplo pienso en el Armani de los años 80 y en sus mujeres que se vestían de hombre. Empezaron a utilizar las chaquetas, los blazers porque querían colocarse el poder del hombre, usarlo. La revolución comenzó allí.

Lolito reta los límites establecidos. Pero, ¿cuáles, cómo y por qué?

Creo que si observamos a Conchita Wurst (hombre vestido de mujer, pero con barba) o a Stromae, quienes juegan mucho con esta combinación de géneros y ese rollo, entendemos que algo está cambiando. Algo está pasando y para mí la moda es hija del momento social donde vive, como el arte.

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Obviamente la gente sigue teniendo muchos prejuicios y tradiciones absurdas como el machismo. Pero lo que yo no entiendo es que las personas que critican a los gays igual quieren vestir Dolce & Gabanna. Entonces "muy macho y tal", pero el Armani que visten grita homosexual. Lo que me parece interesante es que la moda es un espacio para no avergonzarse. La moda no puede desaparecer el machismo, pero puede educar. Es como si te dieran la medicina con el dulce: dosifica el discurso de libertad y de inclusión sexual, pero lo hace poco a poco con algo que tú te pones. No es alguien que te está diciendo, "tienes que pensar esto y esto", sino que te dice que "puedes ponerte esto y esto" o te puede gustar "esto o aquello".

Y a ti Nicolás, ¿qué te gusta?

Soy libremente homosexual y lo vivo muy bien. Mi familia siempre me ha aceptado y por ejemplo mi hermano Sebastián, que vive en Colombia, siempre ha sido el fan número uno de mi vida y mi trabajo. Me adora.
Bueno… y tengo una pasión por los dulces. Mira yo no fumo, no tomo ni alcohol ni café. Mi droga son los dulces. Yo veo un marshmallow o una paleta y me muero. Cuando voy a Colombia siempre compro de esas gomitas de serpiente que pican… ¡Ay, eso para mi es todo! En 'Lolito' también se retrata todo este placer por lo dulce.

Te encanta el dulce, pero te vistes siempre de negro. ¿Se trata, como Zuckerberg o Einstein, de querer ahorrar energía en las decisiones, o es más bien la forma de crear un trademark al estilo Karl Lagerfeld?

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Me visto siempre de negro y manejo un "low-profile" porque creo que un diseñador tiene que ser aséptico y minimalista porque no puede contaminar con su aspecto la colección. Lo que yo tengo en mi imaginación tiene que ser demostrado con mi trabajo y punto. El que diseña tiene que ser anónimo y es el trabajo el que tiene que bombardear y ser poderoso. Me visto de negro porque es mi color, es mi forma de ser neutral y toda esa parte del color, la pasión y diversidad la trato de despertar en mis colecciones. Así que el negro responde a un trademark, pero también a mi posición como diseñador.

¿Cómo sería un mundo lleno de Lolitos que reten constantemente las fronteras de género, edades y razas?

No sería un mundo 'Lolito' porque entonces todos seríamos iguales. Y por supuesto esa no es la idea. Tendría que ser un mundo: un poco Lolito, un poco como esto, un poco de aquello. Ni todo rosado, ni negro, ni gris.

Lolito sí marca ese discurso de la no-edad, no-sexo, no-raza y ese mundo tendría que continuar con ello. Pero me imagino, sobre todo, a las personas de ese mundo con mente abierta y libres de verdad. Hablamos de gays, héteros, lesbianas. Pero en el mundo existen muchas más categorías sexuales de las que conocemos. Y aunque sean "perversiones" o no, no soy nadie para juzgar al otro. Son las cosas del ser humano. Al final, para mí el mundo es un diamante con "jijuemil" caras y es imposible unificarlo todo.

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El futuro es un tema importante en tus colecciones ¿Por qué?

La mirada al futuro en la moda comenzó realmente en los años 60, con gente como André Courrèges (diseñador futurista de Balenciaga que afirmaba ser el creador de la minifalda). Esta onda creó una un estilo futurista que ahora se repite, pero enmarcado en el tema floral y geométrico. Sin embargo, yo quiero pensar la moda del futuro inmediato, en 5 o 10 años con materiales, telas y pieles innovadoras. Por ejemplo, he estado trabajando con unas pieles que reaccionaban a la luz y transmiten rayos sin ningún factor tecnológico. Era piel de cordero con una pintura holográfica e iridiscente que por su textura particular creaba ondas de colores como si fueran una aurora boreal, por decirlo así.

Con estas pieles de cordero, Nicolás es finalista del concurso de pieles más importante del mundo realizado por Vogue Italia.

El futuro en la moda se juega en muchos campos, hay futuros primitivos, futuros descendentes y ascendentes, ¿cuál es tu versión del futuro?

Mi versión del futuro de la moda es que la ropa sea modificable con el computador. Por ejemplo me imagino una camiseta completamente blanca que tenga una entrada usb que se conecta al computador y desde allí el usuario decide si la quiere de rayas o de flores, pero además escoge el tejido.

Y, ¿cómo será o a donde irá Nicolás en el futuro?

La semana pasada hice una entrevista de trabajo para Gucci, para el reparto de "prêt-à-porter" de mujer y me fue bien. Estoy esperando la respuesta. Si todo sale, en marzo estaría trabajando con ellos. Ese es mi futuro próximo, pero mi sueño es París y ser algún día director creativo de Balenciaga allí.

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¿Crees que una colección como Lolito "pegaría" en Colombia?

Imagínate, aquí en Italia fue un boom, mucha gente reaccionó, unos bien, otros no tan bien, porque era una imagen bastante fuerte para un hombre. En partes como Londres o como Japón esta moda ya está emancipada. ¡Pero en Italia tenemos al Papa! En Colombia no sé. No sé si quieran ver esto, pero tocaría ver la reacción del público. En todo caso sería muy divertido.

Y ¿dónde está Colombia en tu radar?

Una vezme invitaron a Colombiamoda, pero como editor, porque también escribo para Design Scene Magazine. Pero ¡no! a mi me gustaría ir como diseñador y mostrar el nivel de un colombiano en el exterior. Es que me parece que la escena de moda en Colombia necesita empezar a respetar lo autóctono. Porque les encantan las cosas que nos les pertenecen. Hay mucho diseñador colombiano que coge las ideas europeas y dice "bueno, lo quiero hacer, pero a la colombiana". Pero yo creo que no. Es justo lo contrario: hacer la moda de Colombia con un poco de la moda internacional. Pero siempre apelando al sabor criollo.

Nicolás, para terminar, ¿quién es el Dolores de tu Lolito?

La persona real de mi Lolito, su otra cara… Mmm
Me lo imagino similar a mí: vestido de negro, observador, serio. Es curioso esto, porque por ejemplo la etiqueta de mi marca es opuesta a Lolito, sería más un estilo Dolores: negra con una fuente muy fuerte. Por fuera es Lolito, pero por dentro es Nicolás. El Dolores sería el que regaña a Lolito, pero le arregla el vestido.