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Un muerto carga a otro muerto: protestas en Venezuela

Bassil Dacosta, el herido, y Roberto Redman, uno de los que lo llevó cargado, coincidieron la tarde del 12 de febrero en la marcha del Día de la Juventud convocada por los estudiantes y la oposición venezolana. No se conocían. Los dos están muertos.
18.2.14

Fotos cortesía del diario El Nacional.

Estaba en una esquina y le dieron el balazo en la cabeza. Entre cuatro, quizá cinco, lo cargaron buscando una ambulancia, un carro, una moto. El cuerpo se les resbalaba; tenían que hacer relevo con otros más fuertes. Lo levantaban por los brazos y las piernas, con esa solidaridad desconcertada con la que se levantan los heridos de protestas. Uno le presionaba con un pedazo de tela la herida, tratando de parar la sangre. Así le dieron casi la vuelta completa a una cuadra y no hallaban auxilio. Ya casi en el mismo lugar del disparo encontraron a unos policías que, después de los gritos de un joven pidiendo ayuda, accedieron hacer el trayecto a un hospital cercano, en el centro de Caracas. Bassil Dacosta, el herido, y Roberto Redman, uno de los que lo llevó cargado, coincidieron la tarde del 12 de febrero en la marcha del Día de la Juventud convocada por los estudiantes y la oposición venezolana. No se conocían. Los dos están muertos.

Redman, con gorra negra y bandera de Venezuela en el cuello, ayuda a cargar a Bassil Dacosta.

Dacosta jamás había ido a una marcha; vivía en Guatire, un suburbio de Caracas. Roberto Redman había ido a todas las que podía; vivía en Chacao, en el este de la ciudad, zona de clase media en la que se han concentrado los últimos años las protestas contra el gobierno. Dacosta se animó a marchar para acompañar a sus primos. Redman escribió en su biografía de Twitter que era un “guarimbero”, término que usan los funcionarios chavistas para llamar los que hacen manifestaciones de calle. Dacosta tenía 23 años de edad y era carpintero; Redman, 31 y era piloto. Un poco después de las tres de la tarde murió el primero. A las 8:17 pm, Redman publicó su último tweet diciéndole a alguien que estaba en Chacao. Allí, durante una revuelta posterior a la marcha, recibió —también— un balazo en la cabeza.

Lo poco que se sabe de estas muertes se ha reconstruido a través de videos —unos de aficionados, otros de profesionales— que sólo se han visto por internet porque no fueron transmitidos por los medios de comunicación tradicionales: la censura impuesta por el gobierno a través de una trama legal que penaliza la información y la autocensura de algunos canales de televisión y emisoras de radio obligó a que la información sólo se viera completa en las redes sociales. Una foto que ha sido publicada en varios medios internacionales muestra a Dacosta y Redman juntos, la única vez que coincidieron vivos. El propio Redman narró a través de su cuenta de Twitter su cruce con Dacosta. A las 6:25 pm escribió: “Hoy me pegaron una pedrada en la espalda, un cascazo por la nariz, tragué bombas lacrimógenas, cargué al chamo que falleció. ¿Y tú qué hiciste?”

hoy me pegaron una pedrada en la espalda, un cascazo por la nariz, trague bomba lacrimogena, cargue al chamo que fallecio, y tu que hiciste?

— Escualidox Reload (@EscualidoReload) febrero 12, 2014

Erick Redman, padre de Roberto Redman, marchó días después del asesinato de su hijo en apoyo a los estudiantes. Vía Twitter.

Dacosta tenía dos años de edad cuando Hugo Chávez dio el golpe de estado en 1992. Redman, nueve. Desde que el fallecido presidente ganó por primera vez, en 1998, han pasado 16 años, más de la mitad de la vida de ambos. Manifestando en contra del gobierno de Nicolás Maduro, heredero de Chávez, fueron asesinados. Sus muertes aún no han sido esclarecidas, aunque fotografías y videos muestran a miembros de la servicio de inteligencia disparando contra los disturbios que se formaron al final de la marcha y testigos cuentan que una moto con personas armadas disparó una ráfaga esa noche en Chacao. Las protestas en Venezuela llevan más de cinco días. En muchas pancartas se lee: “Mamá, me fui a protestar por Venezuela, si no regreso me fui con ella”. En algunos lados se escuchan jóvenes que dicen que tienen el mismo riesgo de morir en las calles del país, que en una protesta, que por eso están ahí. De acuerdo con cifras del Observatorio Venezolano de la Violencia en 2013 hubo 23 mil muertes violentas por inseguridad ciudadana, la mayoría fueron personas de entre 15 y 29 años de edad.

Las protestas las protagonizan jóvenes de una generación en la que los muertos cargan a otros muertos.