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Música

Spinning a ritmo de heavy metal: Sudando en nombre de Satán

El cartel publicitario de esta clase, llamada “Full Metal Cycling”, tiene un pentagrama dibujado con la frase “Suda por tu señor oscuro”. Así que está bien, aquí vamos.
4.8.14

El encanto de mudarse a Nueva York reside en la promesa de las posibilidades infinitas.

Algunos lo ven, en términos profesionales, como la oportunidad de ocupar un trono financiero y cabalgar a pelo la dominación global de los mercados extranjeros. Otros, más artistas, sueñan con procurarse una exposición en una galería en Chelsea, quizá obtener algo de fama o conformarse con convertirse en un bloguero musical. A otros les fascina la cantidad de cosas que aguardan en las calles de esta selva de cemento y fábula, en las que coexisten la Avenida Madison, cualquier tipo de museos y muchos, muchos antros nocturnos para todos los gustos y fetiches. La gran confluencia de personas y creatividades produce todo tipo de fenómenos que solo pueden surgir en Nueva York.

Y ahora, entre todo eso, puedes asistir a una clase de spinning a ritmo de heavy metal.

Pedaldoom, Death Pedal, Bici-Death… Aquí me detendré, porque al igual que el menú heavy metal que probé hace algún tiempo, me inscribí a esta clase de spinning con algo de escepticismo. Nunca había estado en una clase de estas, pero tenía una idea formada de lo que era: algo nerviosamente imposible, con un guerrero sudoroso forrado en un traje spandex ladrando ordenes a la cabeza de un montón de gente embriagada de gaseosas y energizantes, una escena infernal musicalizada por la pesadilla sonora de los remixes de Nikki Minaj.

Pero no. Halston Bruce, la líder de la clase, me prometió que este no sería el caso.

Halston tiene el cabello rizado, rojo flameante, y un buen número de tatuajes. Es una metalera vieja guardia. Ella también se lamentaba de que a menudo las clases de spinning fueran dirigidas al ritmo de Lady Gaga, Britney Spears y toda su calaña. “Es increíblemente decepcionante tomar una clase con un instructor maravilloso y encontrar que su gusto musical no va más allá de los 40 Principales”, me dice Halston, quien me ha prometido una lista de reproducción que incluye a Death, Iron Maiden, Bolt Thrower, Neurosis, Carcass, Slayer y otros más. La chica sabe lo que hace. El cartel publicitario de su clase, llamada “Full Metal Cycling”, tenía un pentagrama dibujado con la frase “suda por tu señor oscuro”. Así que está bien, aquí vamos.

A nadie le sorprenderá que la clase haya tenido lugar en Williamsburg, Brooklyn, en el SYNCstudio, un pequeño salón de spinning y yoga a las afueras de Bedford (si alguien se pregunta por clases de yoga-metal, también son una realidad). Nada más apropiado para una clase de spinning-heavy-metal que un sótano y un respetable número de 15 personas con camisetas negras y estampados de bandas que llenan estadios: Death, Slayer y Mötley Crüe. La luz era poca, roja, y yo intentaba atarme los tenis prestados, de esos de cierre de velcro que se ajustan al pedal de la bicicleta estática para asegurarte que no saldrás volando por los aires por la adrenalina del momento y por el temblor de tus piernas. Las bicicletas estaban alineadas en dos filas que apuntaban a una pared de espejos, con Halston encabezando la estampida de su imperio de terror. Cuando preguntó quiénes éramos los primerizos, menos de la mitad de la clase levantó la mano.

Al comienzo fue relativamente fácil, tanto el ejercicio como la música: "Rock and Roll" de Led Zeppelin. No muy heavy, como sugiere el título, pero una buena manera de comenzar. Claro que Halston me había prometido que sería “cruel”, y temí lo peor porque recientemente había comprado una bicicleta y solo había montado unas cuantas veces. A excepción de unos recesos cortos, toda la clase debía estar separada del asiento para eliminar cualquier posibilidad de descanso. Por momentos, Halstone gritaba: “¡alcen sus traseros!”, una proposición terrible en cualquier contexto. Mientras pedaleábamos, nos ordenaba que moviéramos la perilla para aumentar la resistencia del pedal. Si la movías toda a la derecha, básicamente te detenías y resultabas suspendido en los pedales. Allí estaba el potencial para que las cosas comenzaran a ponerse feas.

Mientras calentábamos, me di cuenta de lo que me esperaba. Dolía como un carajo. La idea en el spinning es pedalear al ritmo de la música, y en el caso del metal es más que rápido, "Aunque los subgéneros permiten ciertas variaciones", según dice Halston. Tomó un tiempo acostumbrarse a la bicicleta, pero de un momento a otro Halston tenía a todo el mundo empujando hacia adelante y hacia atrás hasta alcanzar la coordinación de todo el grupo, que es la parte más difícil. Dependiendo de tus aptitudes para trabajar en equipo, aún más cuando se trata de un montón de fanáticos del heavy metal, pedalear al tiempo puede parecer tan ridículo como genial. Los chicos que tenía adelante –uno de ellos con un estampado de Death–, lo hacían de maravilla, pero los verdaderos profesionales estaban junto a Halston, custodiándola como una pandilla de pollitos metaleros que recordaban a The Warriors, solo que estos no llevaban camisetas metaleras. Como sea, mis piernas no tardaron en comenzar a temblar. Con cada tensión de ruedas, se reafirmaba la sensación de que esto iba camino a empeorar. Cuando tomamos un descanso rápido para tomar agua y sentarnos (aún pedaleando), yo ya andaba emparamado en sudor.

Iron Maiden siempre es bienvenido, así que mientras Run to the Hills sonaba, Halston gritaba, “¡estamos corriendo a la colina, ahora tenemos que escalarla!”. Después vino For Whom the Bell Tolls de Metallica que daba para una penosa y ardua pedaleada del demonio. Mientras tanto, Halston estaba allí parada gritando, dando ánimo, pidiendo más y más tensión a las ruedas, al punto en el que pedalear se volvió un acto zen, un canal de energía con el propósito particular de seguir adelante.

Quizá todo esto no tenía más motivo que darme cuenta que una clase de spinning no es muy diferente a la vida misma: comienza fácil, se va poniendo difícil más rápido de lo esperado, luego se ve interrumpida por periodos oscilantes de intensa violencia y relativa calma y todo eso sin escapar de la terrible sensación de que pueden haber pasajes aún más tortuosos, y entonces… termina, pero no sin un buen enfriamiento y el debido estiramiento.

Desde ese momento la lista de reproducción se aceleró con South of Heaven de Slayer. Reign in Blood es el álbum favorito de Halston y escoger una canción de éste para la clase no le fue fácil, según dice. Y aunque no creo que los musculosos de Manowar asistan a clases de spinning, estoy seguro que lo harían muy bien. El punto culminante fue dirigido por Bolt Thrower-Carcass-Neursosis. Cuando llegamos al malestar reflexivo de Belief, la clase entera había alcanzado su mejor punto y los primíparos mostrabamos nuestra mejor coordinación. En algún punto Halston apagó las luces y caminó por el cuarto encendiendo algunas velas dispersas por el sótano. Todo había terminado y, como no sabía cómo desenganchar mis zapatos del pedal, me los quité y los dejé allí colgados y me uní al estiramiento de guerreros espasmódicos.

No es tan fácil burlarse de algo que te patea el culo hasta el fondo después de los primeros siete minutos. Cuando me despedí de Halston, me dijo: “Sudé todo mi maquillaje, parezco una novia adolorida”. Y como quiere hacer de sus clase algo regular, la próxima será temática, una batalla a muerte: Metallica vs. Slayer.

Lista de reproducción para sudar en nombre de Satán:

Led Zeppelin - "Rock and Roll"

Black Sabbath - "Paranoid"

Judas Priest - "Breaking the Law"

Iron Maiden - "Run to the Hills"

Metalica - "For Whom the Bell Tolls"

Slayer - "South of Heaven"

Manowar - "Kings of Metal"

Bolt Thrower - "Cenotaph"

Carcass - "Black Star"

Neurosis - "Belief"

Dimmu Borgir - "Puritania"

Death - "Voice of the Soul"

Blind Guardian - "In a Gadda da Vida"

Eyes Like Cyanide - "Hate"

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