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Cultură

El eterno debate del pedo vaginal

Aire: todos lo necesitamos para vivir pero a veces puede ser tan cruel, tan grosero y en algunos casos tan poco excitante y tan inoportuno que... bueno, ya saben a lo que me refiero.
4.8.15

Este articulo se publicó originalmente en Broadly, nuestra plataforma dedicada a las mujeres.

¿Echarse un pedo vaginal o no echarse un pedo vaginal? Esa no es la pregunta. En realidad, no hay nada que te acerque más a la persona con la que lo estás haciendo que un momento tan humano.

Aire: todos lo necesitamos para vivir pero a veces puede ser tan cruel, tan grosero y en algunos casos tan poco excitante y tan inoportuno que… bueno, ya saben a lo que me refiero.

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El pedo vaginal, la hermana del pedo, es una roba escenas impetuosa y escurridiza. Hay una multitud de sentimientos variados en torno al cameo del pedo vaginal inoportuno durante el sexo, entre estos: vergüenza, incomodidad, diversión, confusión e incluso excitación. Pero es muy normal, no deberíamos hacer un escándalo por eso ni sentir pena. Sin embargo, para muchas de nosotras, incluyéndome, un pedo vaginal suena mucho más fuerte que tus gemidos y gritos orgásmicos. Lo cual hace surgir la interrogante: ¿Si algo suena como un pedo, es un pedo?

Los pedos se consideran desagradables porque (usualmente) huelen feo. Por eso son vergonzosos. Bueno, eso y el hecho de que, cuando te pedorreas, es muy probable que estés lanzando restos de heces al aire que compartes con otras personas. Pero todos ya lo saben. También está el sonidito chistoso que sale de tu trasero y te toma por sorpresa. (Si me lo preguntan, un pedo solo es vergonzoso cuando no es intencional. Cuando te echas uno a propósito, sin importar lo vil u ofensivo del acto, el elemento de la humillación se elimina de forma automática.)

Un pedo vaginal suena como un pedo, igual que lo último de la loción cuando exprimes el envase, pero ninguno tiene que ver con el ano (el cual, por cierto, cada vez es más sexual y menos tabú en el sexo convencional de todas formas pero eso es un tema que tocaremos en otra ocasión). Además, no huele mal. De hecho, no huele a nada.

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Según el siempre confiable Urban Dictionary, un pedo vaginal es "una expulsión de aire de la vulva durante el coito; un pedo vaginal". La igualmente útil Wikipedia utiliza el termino más, amm, elocuente "flatulencia vaginal" y señala que también puede ocurrir durante el estiramiento o en otras formas de ejercicio. Claro, ¿por qué no? (Wikipedia también me informó de algo horrible llamado fistula rectovaginal, que es una herida que conecta la vagina con el colon, pero estoy divagando otra vez.) Los pedos vaginales se han infiltrado en el discurso de la cultura popular: los británicos los llaman "fanny fart"; en 2009, South Park transmitió un episodio llamado "Come, Reza y Vagipedos", donde las mujeres del pueblo se quejan del doble estándar sexista sobre los pedos vaginales de las mujeres y los pedos de los hombres; y la rapera estadunidense Awkwafina sacó una canción llamada "Queef" donde dice "tienes que aceptar tus pedos vaginales" y que "van a salvar al mundo".

Hay muchos puntos de vista con respecto a este tema. Varios hombres que conozco me han dicho que "es sexy", mi punto de vista favorito. El factor de excitación siempre me ha parecido muy comprensible; en primera, se necesita un objeto fálico para provoque un pedo vaginal y a los hombres les encanta que sus pitos provoquen cosas. Pero uno de mis amigos respondió algo mucho menos obvio cuando le pregunté por qué le encantaban los pedos vaginales durante el coito. "Cuando mi pene está dentro de una chica y le sale un pedo vaginal, vibra y se siente muy bien. Es como una mamada. Nunca me han hecho una pero supongo que así se siente".

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Y claro, no puede faltar el tipo cínico que asegura que los pedos vaginales son desagradables y que el cuerpo los diseñó para romper la burbuja de sensualidad y hacer que se baje su preciosa y frágil erección. Es el tipo que dice "Pedorrearse es normal. ¿Qué chingados son los pedos vaginales? ¿Ruidos de la vagina? Eso no es normal. Si una chica se echa un pedo por la vaginal le diría que se quite y que se largue". (No cabe duda de que estas son palabras de una persona que no coge. Y sí, conozco a esta persona, lo cual disminuye mi credibilidad.) Solo los pendejos piensan de esa forma. Así que, felicidades a las que saben de antemano la opinión de sus chicos con respecto a los pedos vaginales, a menos que nunca les haya ocurrido hasta después de haberse casado con un pendejo inseguro, y en ese caso, seguro ya no les importa lo que piensa su esposo.


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El punto no es buscar culpables, pero si lo fuera, el 90 por ciento de las veces es culpa del pene. El pene es que el que mete aire allá adentro. ¿Por qué deberíamos sentir pena cuando es obvio que la culpa la tiene el pene?

Por desgracia, no podemos echarle toda la culpa al pene, y la verdad es que las pocas veces que me ha pasado, me dan ganas de que me trague la tierra. Sí, ya sé que es normal y que no es fin del mundo. Pero preferiría que no pasara porque no sé cómo responder. Si decido seguir y él escuchó, me voy a ver como si tratara de fingir que no pasó nada y eso no funciona para mí porque soy de las que insiste en que es mejor reírse de uno mismo cuando te caes para calmar al público, en vez de volverte a parar y seguir como si nada, con las rodillas todas raspadas.

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Pero si lo reconozco, si sacudo mi cabeza y cierro los ojos con fuerza mientras arrugo la nariz por un momento y suelto una risita (lo que según yo me hace ver tierna durante la agonía de la pasión interrumpida), entonces estoy dejando que mi pedo vaginal se robe el espectáculo. Y si el chico no lo había notado, va a preguntar "¿Qué? ¿De qué se ríe?". Y se va a sentir inseguro. Pero usualmente hago que se les pase. En general, los pedos vaginales solo ocurren después de que te dan por detrás, y con fuerza. Si cambias de posición muy rápido, con las piernas lo más juntas posible mientras aprietas la vagina como si hicieras un Kegel y repites "No a mí, no ahora" en tu cabeza, es casi seguro que vas a poder amortiguar el sonido, si es que se produce alguno.

En el transcurso de mi investigación, me topé con una respuesta (de un hombre) para la cual no estaba preparada: "¿Qué es un pedo vaginal? ¿Es mi culpa?" Después de tocar este tema con más personas de las que me gustaría contar, aprendí que a) casi siempre provoca una risita y una mirada de complicidad entre todas las mujeres presentes, y b) muchos no saben qué es un pedo vaginal. Ni siquiera mi mamá. Tuve que explicárselo. Entonces, o hay vaginas más propensas a los pedos vaginales o la gente no se mueve mucho durante el sexo (…me arrepiento de haber metido a mi mamá en esto). Yo creo que pueden ser las dos cosas. Tal vez haya chicas a las que nunca les ha pasado. Felicidades. Por cierto, deberían tratar de empinarse más seguido cuando les dan. Se siente muy bien.

Recuerden, siempre pueden alzar las manos y decir "¿Y qué? ¿A quién le importa?" Esta herramienta es muy útil para la mayoría de las molestias que da la vida, incluyendo los pedos vaginales. A fin de cuentas, los pedos vaginales son molestos únicamente si ocurren durante un encuentro casual que esperas que se repita o que se convierta en una relación o si te muertes por mantener una imagen de sensualidad enigmáticamente glamurosa. No hay nada que arruine más un momento sexy que un cuerpo actuando como, pues, un cuerpo y no como un objeto con piel satinada, deliciosamente formado, que provoca erecciones, babeos, incita deseos y da un placer incontrolable.

Podemos engañarnos a nosotras mismas todo lo que queramos con respecto al sexo, cómo si es con la "persona indicada" puede tomarse como "hacer el amor"; cómo puede ser todo romance —con velas, tacones, ligueros y crema batida que no se escurre— o todo porno —diciendo cochinadas, tomas al semen y la piel toda mojada y aceitosa—. Pero la realidad es que el sexo es bastante asqueroso. Es sudor, saliva y otros fluidos que provienen de los orificios más profundos mezclándose, golpeando y embonando hasta que los participantes quedan reducidos a una pila de miembros con piel más oscura, algunos más peludos que otros. Hay que aceptarlo. Esas cosas pasan.

En realidad, no hay nada que te acerque más a la persona con la que lo estás haciendo que un momento tan humano. Ok, arruina el momento, pero ese pedo vaginal también proporciona un alivio cómico y rompe la seriedad que adquirimos cuando tenemos sexo. Ríete y sigue. Las cosas solo son vergonzosas si lo permites, ya sea a propósito o no. ¡A la mierda la pena! Además, ¿qué tiene de malo sentir pena? No es más que humildad con un toque negativo. De todas formas, a todos nos hace bien un poco de humildad de vez en cuando.