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"Definir es limitar": Los AcidYesit, una banda sin fronteras musicales

No es música andina, no es jazz, no es metal, es todo y nada. Prepárense para toda la potencia de este grupo que ruge desde Pasto.

Yesit Ipuján (bajo) y Jaime Salazar (guitarra) son los fundadores e ideólogos de AcidYesit: desde hace cuatro años en ellos confluye la inquietud por el sonido como materia prima 100% maleable, que no repara en géneros y que a la vez busca desafiarlos todos. Son herederos musicales del colectivo la Distritofónica, solo que a kilómetros de distancia, en Pasto, capital de Nariño, Colombia, tierra de magia y locura.

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Comprometidos con un acento que rememora las voces calmas de la música andina y armados con cinco fierros monstruosos: batería, guitarra, bajo y dos saxofones; este grupo nos viene removiendo con su contundente mezcla de freejazz, noise, rap, hardcore, punk, música campesinas, y cuanto elemento se cruza por sus impulsos creativos. Algo que a la final ellos han definido como "metal CampesiNoise y jazz agropecuario”. Con un disco en su haber, el grupo pastuso se posiciona como una de las propuestas más refrescantes, al tiempo corrosivas, del país. Un disco que además fue producido por Ernesto Santos, quien también ha estado en proyectos emblemáticos como Puerto Candelaria, Ásdrubal, Odio a Botero o hasta los Gaiteros de San Jacinto.

Su música ya ha resonado en festivales como el Galeras Rock, Rockarnaval, Nariño Underground, Pastojazz, Unirock en Cali o en la Fundación Gilberto Alzate Avendaño en Bogotá. Lugares donde, haciendo gala de esa chispa que cargan los habitantes de las faldas del galeras, han tocado temas como "Quesadilla on Elm Street", "Bazucumbia" o "Atrack 1". Hablamos con ellos antes de sus presentaciones en Bogotá en el marco del Festival Distritofónico.

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¿Cómo, cuándo y dónde se formó AcidYesit?

Yesit: Antes del 2012 ya nos habíamos pillado con Jaime, el guitarrista, y habíamos tenido la idea de que no necesariamente queríamos hacer un grupo, sino que queríamos reunirnos a improvisar y a experimentar. Yo estudio Licenciatura en música y Jaime estudia Literatura y en el departamento de música de la UDENAR nos encontramos a Andrés Flórez, el baterista. Pillamos el ensayadero de la U, y en ese momento fluyó el primer tema: "Quesadilla On Elm Street" –una idea que tenía Jaime–. En ese tiempo el saxofonista, José David Díaz, y otra compañera del semestre que se llama Yanci Ibarra nos copiaron la idea (más adelante llegaron Raúl Guerrero y Santiago Apráez a los saxofones). La idea era hacer riffs y melodías que fueran disonantes, diferentes. Empezamos a experimentar en torno a eso que nosotros llamamos free. Yo había escuchado acerca del free jazz, pero en realidad más que utilizar recursos armónicos o melódicos, trabajamos con recursos rítmicos y entorno al sonido y al ruido, a eso le llamamos free. La mayoría de ideas que empezaron a fluir eran de Jaime y mías, pero después el ensamble fue dándose como grupo. Eso fue en el 2012.

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Jaime: Lo del baterista fue chistoso porque íbamos pasando por el patio de la Universidad de Nariño, Andrés estaba sentado, y Yesit le dijo:

–¿Vos sos baterista?

–Sí.

–¿Quieres entrar a una banda?

–Bueno.

–Y de ahí hasta ahora (risas)…

¿De dónde viene el gusto por la experimentación y la improvisación?

Jaime: Tenemos una pasión por experimentar, por eso se armó el grupo. Yesit venía más del jazz y yo venía más del metal. Lo único que había escuchado de free jazz era Ornette Coleman. Entonces no dijimos “vamos a hacer jazz, rock, metal”, sino dijimos: “vamos a hacer música”.

Gran parte de mi vida solo escuché metal. Luego mi hermano mayor me regaló un CD de Jimi Hendrix. Después escuché Death (Chuck Schuldiner fue una influencia grande). Hasta que me encontré con King Crimson y me voló la cabeza. Por eso me dediqué a hacer rock progresivo. Parte de nuestras influencias están ahí: Tool, Meshuggah, Pink Floyd, las del lado de rock. Y la música que escuchaban nuestros padres: la salsa. También la música ecuatoriana..

Yesit: Mr. Bungle, Primus, los proyectos de Mike Patton. De ahí vienen muchas influencias, unas conscientes y otras inconscientes. Mientras Jaime estaba escuchando Metallica, Slipknot o Nirvana, yo estaba escuchando música andina y los 14 cañonazos de mis papás. AcidYesit también tiene el sabor de la música popular colombiana.

Tenemos un tema que hace referencia a esto, el "Bazucumbia", que es lo chirri de la música colombiana. Y tenemos otro tema, "Cuando pienso en free", que tiene un intro de música tradicional nariñense. El baterista viene de la música tropical también, entonces es muy ecléctico lo que tiene en la cabeza. A cualquier baterista le puedes decir “tocate esa parte bien rápida con doble pedal o bien punketa”. Pero a Papo le dices: “toca como sueles tocar en las papayeras”. Él toca como papayera y como black metal, y es una vaina muy bacana.

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¿Cómo se han aproximado las personas a su música?

Jaime: El álbum fue a parar a varios lados y en dos páginas nos referencian de forma diferente. En una: rock progressive folk, y en otro: jazz avant garde rock. Nos pueden clasificar de diferentes formas dependiendo de quién nos escuche. Hay gente que sí nos relaciona con el jazz. Nosotros ni pensamos en el público, pero también ha pasado que algún metalero cerrado nos lo encontramos por ahí y dice: ¡marica, qué chimba esa música que están haciendo! Y depronto al man normalmente no le hubiera gustado. El jueves que hicimos un concierto en La pinacoteca departamental, se acercó un man con el que yo tocaba death metal cuando tenía como 17 años y el man contentísimo, y es un metalero cerradísimo (risas).

Interesante que aborden dos géneros –jazz y metal– que a su manera cosechan puristas, algunas veces herméticos…

Yesit: Sí, los públicos más cansones son los jazzeros y los metaleros. Nosotros nos presentamos a una audición de Pasto Jazz, un festival nuevo. Fuimos la única banda que se presentó y no pasamos, no les tramó (risas). Para el segundo año dijimos: presentémonos. Y pasamos. Pero fue muy chistoso y particular que la organización del festival, y en específico el director del festival, nos sugirió que hiciéramos arreglos más jazzeros. Nosotros dijimos “Ajá, sí sí, sí”, y el día del toque salimos a tocar con toda, como nosotros tocamos.

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Jaime: Nunca nos hemos querido encasillar. De los aforismos que más se me han quedado es una frasecita de Oscar Wilde: “definir es limitar”. Nunca hemos querido definir nuestra música. Y cuando jodemos con jazz agropecuario y metal campesinoise creo que es burlándonos de lo que hacemos.

¿Tienen referentes musicales de la movida bogotana?

Yesit: Admiro muchísimo el trabajo que hicieron en Bogotá. Yo había pillado el formato de una banda que se llama Asdrúbal, donde estaba Mange. Parte del formato lo repliqué acá. Pero nosotros nos quedamos con dos saxofones, guitarra bajo y batería. Y de hecho fue bacano porque empezamos a hacer una música muy nuestra. El único cover que tuvimos, que tocamos par de veces, fue un tema de ellos, que se llama Caquero. Y lo hacíamos mucho más metalero, no tan jazzero como les salía a ellos.

En mi percepción, lo que hizo Asdrúbal y lo que hace Mula ahora aquí en Bogotá ha estado enfocado hacia el jazz. Es una influencia que tiene la gente que hace proyectos acá: improvisación jazz, pero meten riffs rockeros y es muy bacano. Nosotros no somos muy conscientes de la improvisación en el jazz. Nosotros nos amarramos mucho al ritmo. Y lo otro es que nosotros pillamos todo lo que sea melódico entorno a las disonancias e intervalos.

Tengo un referente que es Antonio Arnedo. Me parece un pionero. Y yo creo que desde ahí se empezó a generar otro tipo de música. Los Curupira me parecen un grupo áspero que empezó a romper paradigmas sobre lo que debía ser o no ser la música colombiana.

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¿Cómo fue la grabación del primer disco?

Jaime: Lo grabamos el 29 y 30 de octubre de 2013 en Estudios Ávila Musical, con Ernesto Santos, que había camellado con Odio a Botero y Puerto Candelaria, un man muy paciente con nosotros (risas). Lo grabamos en dos tardes. Grabamos todo en bloque, de una sola, porque no había muchas lucas. Y él nos dijo que parte de nuestra energía era que se escuchara en bloque. Ensayamos hartísimo.

Yesit: Queríamos salir de eso, dijimos grabemos ya, este momento, y arriesguémonos, fue muy guerreado, cada uno se gastó su tiquete, comida y estadía para dejar aparte toda la producción del disco. Nos demoramos un poco por los recursos. El disco estuvo listo en el 2014 pero tuvimos que esperar la producción del prensaje. Y ya en 2015 lo sacamos. Ha sido un gran esfuerzo, hemos camellado mucho para el disco. Es gratificante verlo en físico.

¿Qué tal está la escena musical en Pasto?

Jaime: La escena musical en pasto es complicada, difícil. Hay unas propuestas brutales, con muy buenos músicos, desde reggae hasta metal. Pero ya hablando del apoyo, es difícil. Cada vez están saliendo más apoyos de entidades gubernamentales y privadas. Se han guerriado ya como ocho años el festival Galeras Rock. La escena musical está creciendo muchísimo, tomando fuerza, pero falta educar a los públicos.

Yesit: En Pasto hay un solo lugar donde puedes llevar una propuesta propia, en los demás bares tienes que tocar covers. Y los lugares han promovido eso. El público se acostumbró a escuchar covers. Si hay covers de Iron Maiden, va hartísima people. Pero si toca una banda que tiene música propia, así sea metal, la gente no cae. La música tradicional campesina ya tiene un público ganado, pero se maneja en lo rural, en los pueblos. En Pasto toca un grupo que se llama Los Alegres de Genoy, es bacano, a mí me parece brutal, y la gente va, se reúne a veces en la plaza de Nariño a tomar chicha o hervidos con chapil, y la gente baila. Yo creo que es por la identidad, por la música tradicional. En la música urbana hay un público fuerte que es el hip hop. Apoyan y pagan los conciertos. La movida del rock y de propuestas alternativas está creciendo. Nosotros fuimos de las primeras bandas que propusimos desde la música y desde la producción, porque es raro que las bandas saquen discos.

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Jaime: En Pasto, la gente empezó a animarse a sacar discos hace sies años. La banda de nuestro ingeniero de sonido que se llama Mama Kunk sacará pronto su álbum y es muy bueno. Otro grupo que se llama Suramericaloco, de hardcore, muy bueno. Están Altars of Rebellion que acá en Colombia fueron finalistas para ser teloneros del concierto de Metallica, hacen un death metal progresivo, en Europa les sacan casetes. Y Bambarabanda. Desde que la gente empezó a invertirle a su música, la escena empezó a crecer.

¿Cómo fue la colaboración con Edson Velandia, que saldrá pronto a la luz?

Yesit: Fue sin pensarlo. Sabíamos que Edson estaba lanzando su álbum, ‘El karateka’, y estaba haciendo un taller de composición desde la crónica. Estábamos en ese taller con el ingeniero, y se me ocurrió que Edson cayera a un ensayo de la Acid. Luego pensé que lo invitáramos a un tema, que grabáramos ese ensayo. Y cuadramos un estudio.

Dentro de la nueva música colombiana, Edson es una figura. Tiene muchos tintes de música tradicional, de rock, de improvisación. Y ha dado una pauta. Hace parte de una corriente de músicos que están proponiendo cosas bacanas. Nosotros caímos y Edson bajó al estudio. Es que el man tiene mucha capacidad para improvisar letras. Llegamos de una a grabar, a ensayar y a ensamblar. Para Edson era un improvisación como tal. Y así surgió. Es un tema nuestro que tiene música tradicional, blues, y un final bien rockero y cabeceador, con muchos contrastes. Ni nosotros creímos que iba a salir de esa forma. Yo tenía una idea en la cabeza, pero fluyó bacano. Estamos agradecidos con Edson porque tiene una energía muy áspera. El man siempre tuvo la energía y la disposición de hacer algo. Nos entendimos en la forma de camellar porque el man no es un académico de la música en ningún sentido.

Jaime: En un momento creí que se iba a emputar, pero el man tranquilo, fresco. Le preguntábamos si estaba afanado, y nos respondía “durante todo el día lo que quiero hacer es música, nos podemos demorar lo que sea”. Hubo mucho feeling para hacer este arreglo con él, se lo solló mucho. Nos aconsejaba sobre cómo seguir siendo músicos independiente en Colombia sin vender la música a un productor que le cambie su estética. Edson es un personaje dentro de la música colombiana, un compositor muy duro. Quedó bien bueno el tema. Fue algo de un día para otro. Él escuchó ese día AcidYesit y creo que le gustó porque si no hubiera dicho que no, hubiera dicho “no grabo con estos manes, qué horrible” (risas).

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AcidYesit inauguró el Festival Distritofónico este martes 16 en la Universidad de los Andes en Bogotá. Sí no los vieron no se preocupen porque se desplazarán a Matik Matik, el miércoles 17 a las 9 pm.