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Cómo Gorillaz convirtió la crisis global en una obra maestra del pop británico

Once años después de su lanzamiento, podemos reconocerlo por lo que fue: una aterradora alegoría situada en el precipicio de una época cada vez más oscura en la historia moderna.
22.9.16

En una entrevista con el New York Times​, antes del lanzamiento de Demons Days, el crítico musical Jon Pareles notó dos frases en largas letras negras​ garabateadas en las paredes del estudio de Damon Albarn, en Londres. Primero: "La incertidumbre deja espacio para la esperanza", y después, "Oscuro es bueno", (con una "o" de "Good", que es bueno en inglés, tachada. Lo que en inglés da como resultado "Oscuro es Dios".)

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"Oscuro es Dios".

Esta frase es la que se queda cuando escuchas el álbum de nuevo, once años después de su primer lanzamiento, la grabación de Gorillaz cuyo estreno fue anunciado como "muy próximamente". Demon Days es un disco sobre violencia, guerra, adoración, brutalidad y fuego. Un disco con descomunales canciones pop: "Feel Good Inc", "DARE", "Kids With Guns", que encajan a la perfección con el atrevido material adicional, como la calmada "El Manana" o la claustrofóbica "Last Living Souls". Un disco de una narrativa compleja, que entrelaza falsos dioses, distopías y apocalipsis.

Como sea, Demon Days fue también un álbum pop lanzado por una banda ficticia compuesta por cuatro caricaturas infantiles: 2D, Russel, Murdoc y Noodle- encabezados por un cantante principal que la mayoría de la gente pensaba que había visto sus mejores días en el lado equivocado de 1994. En el momento, las críticas positivas​ lo llamaron "un arsenal de canciones que son más divertidas que un maratón de la serie Hong Kong Phooey", mientras que las negativas​ lo calificaron como "un tan decepcionante seguimiento como se pueda imaginar". Por supuesto, muchos lo reconocieron como un gran álbum, pero describieron típicamente sus méritos en términos de "experimentación"- o como Pitchfork lo dijo, "sci-fi kitsch". En realidad, Demon Days trataba de atacar los problemas de una forma tan directa, que parecía bastante cursi e histérica en ese tiempo. Once años después, el disco resulta aterradoramente profético.

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La fórmula de The Gorillaz, con tan sólo dos álbumes hasta este punto, tal vez fue demasiada distracción como para que el disco formara parte del canon inmediatamente, pero eso no le impidió conseguir una audiencia. Parte del top diez de discos alrededor del mundo, y arrebatando el primer casillero en el Reino Unido, Demon Days superó las ventas esperadas del disco debutante de la banda y ha continuado con 8 millones de copias vendidas desde entonces alrededor del mundo. Fue un éxito sin precedentes, pero uno que nunca fue celebrado como debiera: no sólo como un disco pop, sino como la más clara articulación del ingenio musical de Damon Albarn; y como un testamento terrorífico y oscuro de la reciente historia, cultural y política, de Inglaterra.

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El álbum debut de Gorillaz, homónimo a la banda, fue el primer disco que tuve. Como niño, me sentía igualmente entretenido y aterrado por el proyecto. Estos esqueléticos personajes vacíos cantando innumerables lamentos sobre "el brillo del sol en una mochila", siempre contaron con un toque apocalíptico. Pero, como muchas personas, encontré que el primer disco carecía de algo. A pesar de la edad, recuerdo saltar hacia atrás y hacia adelante entre canciones, sin comprometerme nunca con el disco en su conjunto. Gorillaz parecía una gran idea, o mejor dicho, un montón de grandes ideas – que no eran capaces de cerrar el por qué de su existencia, o para quién hacían su producto.​

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Lo que cambió entre su debut y el lanzamiento de Demon Days en 2005, fue que Albarn comenzó a concentrarse menos en la creación de un mundo propio para Gorillaz, y se enfocó más en utilizar el proyecto como una forma de reflejar toda la mierda que se cernía sobre el mundo que nos rodeaba. "Es lo que estamos viviendo, básicamente", le dijo Albarn a MTV en la época del álbum, "El mundo en un estado nocturno". El proyecto se convirtió en un espejo jodido, en vez de una fantástica ventana.

Es la historia reciente sobre lo que cuesta trabajo hablar. La invasión de Iraq en 2003, y especialmente la decisión de Tony Blair de comprometer las tropas británicas con la campaña estadounidense, fueron y hasta la fecha son una herida abierta: Un brutal ejercicio perpetuado que nunca ha concluido por completo. No solamente eso, fue una auténtica guerra del siglo XXI. Lejos quedaron los componentes de bueno contra malo del temprano siglo XX, e incluso el ya estancado modelo de espionaje de la Guerra Fría. El conflicto al principio del milenio nos demostró el engaño de los gobiernos que, en busca de legendarias armas de destrucción masiva​, fueron en contra de la voluntad de sus pueblos- alrededor del mundo, más de 30 millones de personas formaron parte de la marcha anti guerra en Irak, "la protesta más grande en la historia de la humanidad​". Por supuesto, el premio verdadero, el auténtico propósito, como muchos lo vieron, fue el petróleo.

El nacimiento del terrorismo en escalas nunca antes vistas, el crecimiento de una atmósfera post 9/11, de Abu Ghraib y de imágenes de tortura y ejecuciones llenando los periódicos (reales o ficticias), sin mencionar la diseminación de la información por medio de un rápidamente creciente Internet y la llegada de Facebook en 2004. El mundo, en los tempranos dos miles, fue invadido por miedo, coberturas y violencia, aparentemente debido a batallas que nunca pidió pelear. El conflicto se convirtió en una parte del aire que respiramos y las imágenes que consumimos. Esos fueron los Demon Days.

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La consciencia del álbum se hace evidente como variadas sombras de sutileza. Las indicaciones tempranas de que el LP pretendía enfocarse más en una forma de subversión, llegaron en forma de campañas publicitarias, guiadas por la frase "REJECT FALSE ICONS" (Rechaza falsos íconos). La expectativa por el disco vino junto con una página web (rejectflaseicons.com) que le permitía a los fans responder el mensaje utilizando stickers o graffiti. Los falsos iconos, a diferencia de su aseveración "Dark Is God", apuntaban a la desilusión que Albarn sentía por la autoridad y el liderazgo. Es una desilusión que plagaría el álbum.

Si había falsos iconos que tenían que ser derribados, es seguro que Demon Days estaba dirigido a George Bush. En "Dirty Harry", Bootie Brown (de The Pharcyde) rapea desde la perspectiva de un soldado americano ("Soy un señuelo amante de la paz listo para la venganza"). Hacia el final de sus destripadoras barras de breve fuego, propone, "La guerra ha terminado, así dijo el vocero, con un traje para volar puesto". Dos años antes de la salida del álbum, Bush se había plantado en el escritorio de Abraham Lincoln, en un traje para volar, proclamando que aún había trabajo que hacer, "En la batalla de Irak, los Estados Unidos y nuestros aliados han prevalecido". Detrás de él, un cartel decía "Misión Cumplida". La guerra, por supuesto, no había terminado. La gran mayoría de las tragedias militares y civiles derivadas de este conflicto, ocurrirían después de esa declaración.

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La violencia fue distribuida a lo largo de todo el disco- el video para "El Manana" fue tan lejos como para matar a Noodle en un incendio provocado por disparos desde un helicóptero, incluso si sólo fue una falsa alarma. Pero la faceta más apremiante de la guerra de Irak que fue evocada en Demon Days fue la anteriormente mencionada cacería por petróleo. Para Gorillaz, esto se manifestaba como una forma muy literal de desangrar el planeta. Despojando a la tierra de su alma, tanto por la renuncia a la moral, como por atentar en contra de la naturaleza. En una entrevista con la revistaNotion, antes del lanzamiento, Albarn dijo lo siguiente sobre la preocupación del álbum por la decaída del medio ambiente: "Eso vino de una idea muy inocente, la cual es: ¿Qué es lo que pasará cuando ellos hayan tomado todo el petróleo de la tierra? ¿Acaso no habrá grandes hoyos vacíos? Seguramente esos hoyos no deberían de estar vacíos. Seguramente hay una razón por la que tenían todo lo que tenían dentro. Es como una mala cirugía plástica, eventualmente colapsa".

Inocente o no, como imagen funciona a la perfección, con la clase de proclama política que Gorillaz logró plasmar en Demon Days. Es, después de todo, una caricatura. Esta visión de una tierra condenada, de viajeros misteriosos que excavan el terreno, es mejor articulada en "Fire Coming Out of the Monkey's Head". La canción es un monólogo de Dennis Hopper, leído sobre un estable zumbido instrumental, que cuenta la fábula de una pequeña comunidad de la montaña asediada por unos sujetos extraños, que dice "vinieron camuflajeados". A los viajeros les interesa la montaña por las riquezas que guarda en sus cuevas, y  al querer eso, alteran la esencia de su espíritu omnipotente, una bestia parecida a un dios que, anteriormente, se encontraba en paz con la comunidad. ¿Cuál fue el resultado final? Los hoyos comienzan a aparecer, el mono se agita, luego surge una catástrofe musical, "catastrofonía" tan intensa que puede ser escuchada en el espacio. "Sólo fuego, después nada". Gorillaz se relacionaría con el medio ambiente en términos mucho más claros en Plastic Beach, pero en Demon Days, la Tierra significaba otra muerte accidental por la violencia. Una roca antiguamente todo poderosa reducida a escombros; un cráneo del que se extraen a cucharadas los sesos.

En otras partes, el disco parece preocupado por el lugar de los niños dentro de este mundo. Por supuesto, "Kids with guns" es el ejemplo más obvio- la canción está supuestamente basada en la historia de un chico, escuchada por Albarn en clase de su hija, que había llevado inocentemente un cuchillo a la escuela- donde la infantilización de la violencia plaga cualquier parte. De nuevo, para regresar a "Dirty Harry", una canción que concluye con un coro de niños cantando las palabras "Necesito un arma, para cuidarme de cualquier daño". Entonces aparece el concepto en sí mismo: una caricatura, comunicando lo implacable del terror y la acción militar.

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"Last of the Living Souls" cuestiona a dónde se fue toda la gente buena, "Feel Good Inc" evoca los costos personales en términos de depresión, mientras que títulos como "Every Planet We Reach is Dead", hablan por sí mismos. El fin del mundo como lo cuenta Demon Days, es uno entregado a las manos de falsos dioses e infantes, perpetuadores de la corrupción y la avaricia.

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Por supuesto, nada de esto importaría si sonara chafa. Si la música no estuviera allí. Pero lo estaba. El álbum produjo 3 sencillos top diez en Inglaterra: "Feel Good Inc", "Dare" y "Dirty Harry"- algo sorpresivo para un disco cuyas canciones tratan de crisis políticas y guerras ecológicas. Y más que eso, es sorpresivo para un álbum que se mueve entre rap británico, piano-pop, trip-hop, reggae y psicodelia tipo Beach Boys.

Una de las cosas más destacables que Gorillaz logró, fue proveer de un vehículo hacia las listas de popularidad mainstream a una cantidad importantes de artistas. Roots Manuva, uno de los artistas más influyentes en la historia musical británica, consiguió su lugar más alto en las listas gracias a su sencillo "All Alone". Shaun Ryder disfrutó su único éxito en Inglaterra con "DARE". Lo mismo puede decirse de otros artistas fuera del país, como De La Soul, Bootie Brown de The Pharcyde y Del Tha Funky Homosapien, que disfrutaron el reconocimiento mainstream en un enlistado británico que raramente celebraba algo relacionado con el hip-hop. Es posible, que no completamente razonable, decir que bajo el anonimato del proyecto de Gorillaz, algunos artistas, condenados de otras formas por no encajar con el público inglés mainstream, lograron alcanzar a audiencias hasta ese momento no consideradas. El éxito no puede ser medido por las ventas, pero aquí hay un logro monumental que debe de ser reconocido. Demon Days estaba preparado para eludir a las grandes figuras musicales, en favor de traer a artistas desde el subsuelo, cuyas identidades distintas ilustraban el concepto central del disco.

"Para Demon Days, todas y cada una de las personas fueron escogidas para aparecer por sus atributos o texturas particulares, o aspectos culturales que representaban". Russel, baterista de Gorillaz, explica en un comic que acompaña el álbum. "Dennis Hopper, la leyenda anti-establecimiento; De la Soul, la fuerza positiva del hip-hop; Roots Manuva y Martina Topley-Bird, los hermanos etéreo; Ike Turner, la fuerza oscura del soul; Shaun Ryder, el hijo más pródigo, la voz del funk hedonista y el villano de pantomima; Bootie Brown, el objetante consciente; Neneh Cherry, como la B-girl astuta. Estos agentes jugarían papeles en contra uno del otro para los actos de Demon Days".

Albarn también descubrió a Dan the Automator y enlistó un relativamente desconocido Danger Mouse, quien había ascendido recientemente a la notoriedad gracias a sus mash ups de Jay-Z/Beatles en The Grey Album. La decisión refleja el deseo de Albarn por revertir la cultura popular, y el productor trató cada elemento orgánico de Demon Days como una muestra para ser secuestrada como él quisiera. El poner a Dennis Hopper contra reggae, o al growl de Shaun Ryder contra deliciosos sonidos sintetizados. Demon Days, temáticamente, trataba de un mundo cayéndose a pedazos, convertido en sonoro por el sonido de Danger Mouse atrayendo juntos a mundos diferentes.

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No debe de sorprender que el legado del álbum sea un poco confuso. Gorillaz nunca trato de ser más que el proyecto de Damon Albarn junto con el extraño y autoindulgente, ilustrador Jamie Hewlett. El exitoso resultado: un álbum británico como número uno escrito por una estudiante japonesa de ficción que se enfrenta con la corrupción moral y la guerra moderna- es confuso, por decir lo menos. No hay sorpresa en que fue más fácilmente comprendido como "un arsenal de canciones que son más divertidas que un maratón de la serie Hong Kong Phooey". De hecho, el propio concepto de Gorillaz que permitió sobrepasar las preconcepciones, y poner sonidos tan eclécticos en el tope de las listas, parece ser lo que les impidió tener un álbum aclamado como clásico- es difícil concederles a personajes de caricatura la misma credibilidad y estima que a un grupo de humanos. Es difícil colocar a Gorillaz junto con, digamos, Pulp, Radiohead, o incluso Blur. Y es difícil ser un seguidor hardcore de una entidad ficticia, lo cual fue ejemplificado con la recepción variada cuando se convirtieron en un reemplazo de los headliners en Glastonbury, 2010.

En retrospectiva, es concebible que las personas no estuvieran completamente preparadas para aceptar que el mundo que Demon Days describía era una justa representación del estado de los asuntos. La guerra en Irak había pasado hace sólo dos años y había supuestamente concluido, la caída financiera todavía no ocurría y nos encontrábamos aún a cinco años del manejo de un austero gobierno conservador. Quizá, para ese tiempo, el fin del mundo en pantalla parecía sólo un poco más que "una tontería pretenciosa".

Ahora, podemos reconocerlo de forma clara por lo que fue. Una aterradora alegoría situada en el precipicio de una creciente época oscura en la historia moderna. Escuchar el disco ahora se siente más pertinente que nunca. "Kids With Guns", "O Green World", resuenan con arrogantes niveles de profecía. Toma sentido, en muchos aspectos, que mundo tan feo como nosotros podemos ser, pueda ser sólo representado por caricaturas.

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