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Cultură

La batalla por las vaginas

Feministas británicas contra la cirugía cosmética vaginal.
10.1.12

En diciembre, el grupo feminista de acción UK Feminista detectó un creciente número de mujeres británicas que está pagándole a sus doctores para que les corten pedazos de sus vaginas. Por alguna razón, la idea no les gustó mucho que digamos así que fueron a Harley Street en Londres, zona de guerra de labios mal portados, para hacer algo de ruido al respecto.

Lo sentimos, es demasiado tarde, por cierto. ¿Has visto el estado de tu pubis últimamente? A veces sólo se necesita un poco de tiempo para hacerlo. Como sea, de inmediato me sentí bienvenido a la “Marcha del vello púbico” y ni siquiera tengo vagina. Atrajo a una muy buena cantidad de gente y el espíritu de unidad era intoxicante. Orgullosas poseedoras de los innumerables tipos de coños se hicieron presentes.

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Jóvenes con jóvenes coños…

Ancianas con coños viejos…

Un perro que podría o no tener una coño pero estuvo dispuesto a venir y mostrar su apoyo al concepto de los coños de todas formas…

Y coños socialistas. No estoy muy seguro de que Karl Marx tuviera algo que ver con la cirugía vaginal. ¿Acaso tendrá algo que ver con la división de labios vaginales? ;(

Y aquí están las víctimas, entrando a sus citas con el Dr. H. Egemony y la enfermera Pat Riarchy. Por alguna razón no parecen apreciar mucho los cantos y porras de la multitud en pro de la solidaridad femenina.

Como siempre, había un hombre a cargo para supervisar que las cosas no se salieran de control.

Y como siempre, ese hombre falló completamente en su labor.

Lo fundamental en el argumento de UK Feminista era la industria porno, con un acercamiento nihilista a la estética de la región púbica femenina, ejerciendo presión en las mujeres para cumplir con las expectativas de sus novios al tocarse por error por las noches cuando éstos se hayan ido a la cama o hayan salido de casa. Trataron de sustentar ese argumento a través de la comedia, usando pelucas en la entrepierna y bailando frenéticamente a Ray Charles (“Shake a Tail Feather”, obviamente. No “Lonely Avenue”);).

Las pancartas de UK Feminista no dejaron pasar la oportunidad de participar en un rico juego de palabras en una marcha anti-diseño de vagina.

Después de una conversación interminable con dos representantes de los trabajadores socialistas (sobre cómo interpretar el aumento de la popularidad de una clínica de cirugía plástica entre las mujeres sexualmente emancipadas, encadenadas a las expectativas socio económicas de la clase media-alta mediante una revisión trotskista de Marx) me las arreglé para escapar de sus intentos de contratarme y entonces hablé largo y tendido sobre vaginas con Kat Baynard, fundadora de UK Feminista.

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Kat Baynard, fundadora de UK Feminista.

“Se trata de volver a la cultura porno que le dice a las mujeres que sus genitales no se ven bien. No son lo suficientemente pequeños, no son lo suficientemente suaves, eso es el resultado del crecimiento de la pornografía, ha proliferado y se ha convertido en parte de nuestro tapiz cultural. Las mujeres en la pornografía no tienen vello púbico, los amantes del porno prefieren a mujeres que tienen aspecto de adolescentes. Los labios vaginales se exponen mucho más, se vuelven parte de un paquete que se objetiva a la novena potencia. Estamos aquí hoy por la publicidad a esas cirugías en Londres, publicidad quirúrgica como una manera de poder y solución. Pero realmente ellas sólo quieren fragmentar sus cuerpos”.

Un número considerable de fuentes confiables han expresado su preocupación sobre los peligros de esta desmedida industria del corte de clítoris. Existen obviamente, casos en los que la cirugía como la labioplastía (recorte o eliminación de los labios) o rejuvenecimiento vaginal son recomendados, incluso necesarios, por razones de salud. Sin embargo, si se trata sólo de buscar una nueva imagen, la posibilidad de que las cosas salgan mal incluyen los peligros comunes de las cirugías como hemorragias, cicatrices, infecciones, el típico peligro de que la parte más íntima de tu cuerpo sea manipulada por extraños y el estrés de no saber qué pasará con lo que te quitan. Además, acabo de escribir las palabras “industria-del-corte-de-clítoris”. ¿Acaso necesitamos una industria para eso?

Si Kay Baynard está en lo correcto –y todo parece indicar que así es, en términos generales- entonces todo se reduce a una sola pregunta: ¿Se puede dejar de ver porno? Me temo que la respuesta a eso podría deprimir a las mujeres de UK Feminista, ¿pero quién soy yo para arruinar sus sueños en un nuevo y más equitativo campo de juego sexual, uno que nos recuerda a Ojos bien cerrados pero con todo el mundo usando máscaras de Tony Benn y escuchando “Sexuality” de Billy Bragg?

Exacto: No soy quien para eso. Así que supongo que por ahora, la lucha contra las vaginas customizadas seguirá desarrollándose en las calles de Londres.

Texto por JUDAS HARDWOOD

Fotografía por NATALIE MEZIANI