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La violencia mortal contra las mujeres aumenta en Puerto Rico durante el confinamiento

Un caso de secuestro continúa afectando a la isla, donde en lo que va del año 49 mujeres han sido asesinadas y 20 han desaparecido.
9.12.20
Protestas contra el feminicidio en Puerto Rico
Una mujer grita mientras la gente protesta en Puerto Rico para exigir a la gobernadora Wanda Vázquez que declare 'estado de emergencia' en respuesta a los recientes feminicidios por motivos de género, agresiones y la desaparición de mujeres en San Juan, Puerto Rico el 28 de septiembre de 2020. Foto de RICARDO ARDUENGO, AFP a través de Getty Images.

Rosimar Rodríguez Gómez, de 20 años, se encontraba justo afuera de la casa de su tía en Toa Baja, un frondoso suburbio en el lado norte de Puerto Rico, esperando a que llegara su ex novia. Llevaba puestos sus Nike Air Jordans rojos.

Entonces, una camioneta se detuvo y apareció un hombre. Las imágenes de la cámara de seguridad muestran que le gritó a Rodríguez Gómez que se subiera al auto, para luego meterla él mismo por la fuerza. Zaira Martínes, quien vio conmocionada desde la ventana cómo empujaban a su prima al vehículo, llamó a la policía.

La policía tardó cuatro días en tomar acciones para investigar su secuestro, que tuvo lugar el 17 de septiembre. Cuando por fin lo hicieron, solicitaron ayuda al FBI. A lo largo de las carreteras pusieron vallas publicitarias con la sonrisa característicamente amplia de Rodríguez Gómez, magnificada y granulada. La historia plagó el Twitter puertorriqueño y las transmisiones de noticias locales. Las organizaciones de mujeres aparecieron para estimular el activismo en línea, pues consideraron esta desaparición como parte de un patrón que lleva años; un aumento pronunciado de la violencia de género en momentos de crisis en la isla, opacado por el desastre de la falta de atención y la arbitrariedad de la respuesta policiaca y las agencias gubernamentales.

“¿Cómo es posible que hayan esperado cuatro días para empezar a buscarla? Este año que se desató la pandemia de COVID, empezamos a cuestionar a la policía sobre todo acerca del número de mujeres desaparecidas. Los números que tienen ellos no coinciden con los que tenemos nosotros", dijo Debora Upegui Hernández, analista del Observatorio de Equidad de Género, una organización que trabaja para proporcionar recuentos precisos de incidentes de violencia de género en la isla.

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El observatorio afirma que en lo que va del año 49 mujeres han sido asesinadas y 20 han desaparecido. En los primeros dos meses de cuarentena por COVID-19, el observatorio registró un aumento del 83 por ciento en los asesinatos de mujeres. Aunque el caso de Rodríguez Gómez es el más reciente de desaparición de una mujer en la isla, presenta la peculiaridad de que se trata también de un secuestro premeditado. La gran mayoría de las mujeres en la base de datos del observatorio fueron asesinadas por sus parejas íntimas en estallidos espontáneos de violencia.

Este repunte en los feminicidios es una continuación de la tendencia que inició después de que el huracán María devastara la infraestructura en la isla en 2017, cobrando más de 3000 vidas y dejando durante meses a miles de personas sin electricidad, agua corriente o vivienda. En 2018, Puerto Rico registró el asesinato de más de una mujer por semana, aproximadamente el doble de la tasa per cápita en los Estados Unidos para ese mismo año.

“La pérdida de la vivienda, las finanzas y el empleo son factores que están altamente correlacionados con el aumento de la violencia de género”, dijo la Dra. Jennifer First, profesora de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad de Tennessee, quien se enfoca en estudiar los contextos posteriores a desastres. "Hemos visto aumentos en el número, pero también en la gravedad de estos eventos".

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A raíz de los desastres naturales y ahora de la pandemia, las agresiones menores contra las mujeres se han agravado y las agresiones graves se han convertido en homicidios y asesinatos premeditados.

“Cuando tienes todos estos factores estresantes agravantes, un modelo colonialista, huracanes, constantes terremotos este año y ahora el COVID —que le quitan los sistemas de apoyo a la gente—, todo se conjuga. Pero eso no significa que haya necesidad de levantar la mano, no es necesario matar". dijo la Dra. Roberta Hurtado, quien enseña en la Universidad Estatal de Nueva York y ha publicado informes sobre violencia de género en Puerto Rico.

El estado de "crisis prolongada" de Puerto Rico se ve agravado por la desorganización, la apatía y el apoyo irregular de la policía y el gobierno en los casos de feminicidio y abuso, según Tania Rosario Méndez, directora ejecutiva del Taller Salud, una organización sin fines de lucro que asiste a víctimas de violencia de género en el lado norte de la isla. “Cuando llegó el COVID, nosotras [las organizaciones contra la violencia de género] estábamos conscientes de lo que implicaba y tratamos de que el gobierno también lo estuviera. Lo que hemos visto este año es que los sistemas de protección social son demasiado frágiles en Puerto Rico... se trata de un colapso absoluto”.

Rosario Méndez mencionó un período de 24 horas en el que las líneas de atención de emergencia del 911 estuvieron fuera de servicio debido a casos de COVID-19 en un centro de llamadas. “De no ser por las muestras de indignación pública, habría tomado meses que resolvieran el caso. Hay una absurda falta de competencia. No se debe permitir que colapsen los sistemas de protección. Si hay trabajo pendiente, ese es el trabajo del gobierno".

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El Departamento de Justicia de los Estados Unidos realizó una investigación entre 2005 y 2010 que reveló que se habían presentado más de mil denuncias de violencia doméstica contra agentes de la policía estatal de Puerto Rico, las cuales habían tendido pocas repercusiones. La misma investigación determinó que la policía mostró una clara negligencia en su respuesta a los casos de violencia contra la mujer. Un informe de 2012 de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles de Puerto Rico describió al departamento de policía como "inmerso en una cultura de abuso desenfrenado y casi impunidad total". Aunque el departamento tiene un nuevo líder, Rosario Méndez dijo: “Las mujeres no confían en la policía. Algunos municipios tienen unidades de violencia doméstica y agresión sexual... pero no la mayoría".

Después de que se descubrió el alcance de la negligencia policial en el caso de Rodríguez Gómez, se organizaron protestas en la ciudad capital de San Juan para el 29 de septiembre. La desaparición de Rodríguez Gómez reavivó la campaña de dos años para presionar a la gobernadora de la isla, Wanda Vasquéz, para declarar el estado de emergencia en respuesta al aumento de la violencia doméstica y el feminicidio. Apenas unas horas antes de que se vieran reunidos en la plaza acordada los miles de letreros pintados a mano, las antorchas y las velas, se supo que el cuerpo de Rodríguez Gómez había sido encontrado en un pastizal a 30 metros de la carretera que atraviesa la isla.

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En la escena, a solo diez minutos en automóvil del lugar donde fue secuestrada, se encontró un casquillo de bala y un par de zapatos deportivos Nike rojos.

En respuesta a las protestas de este otoño, el congreso puertorriqueño abrió una investigación con respecto al repunte de este año en los feminicidios y la policía desarrolló un nuevo protocolo diseñado específicamente para las desapariciones de mujeres, pero la gobernadora Vásquez se negó a declarar el estado de emergencia y las organizaciones de defensa de las mujeres siguen insatisfechas.

“El caso de Rosimar creó mucha conciencia en la población… Es triste que el gobierno no aproveche esta situación y use su poder al máximo para responder a esta necesidad”, dijo Irma Lugo Nazario del Observatorio de Equidad de Género.

El 2 de octubre, justo el día que habría sido su cumpleaños número 21, Rodríguez Gómez fue enterrada y colmada de rosas; además decenas de personas acudieron a su página de Facebook con mensajes de luto y clamores por justicia. Varias de las celebridades puertorriqueñas más importantes, incluido el gigante del reggaetón Bad Bunny, publicaron el mantra "Puerto Rico está de luto", la misma frase que llevaban impresa en sus camisetas los familiares de Rodríguez Gómez en el funeral.

"Aún hay un vacío enorme", le dijo a VICE Marangeli Gómez Ortíz, tía de Rosimar Rodríguez Gómez.

Apenas cinco días después, una cuenta de Twitter que lleva el registro de feminicidios y desapariciones en toda la isla informó que una madre de 22 años fue perseguida y asesinada a tiros la noche anterior mientras conducía de regreso de una tienda a su casa.