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Las plantas saben cuando están siendo tocadas

Un nuevo estudio demuestra que las plantas reaccionan a diversos eventos que ocurren en su ambiente.

Los humanos le han atribuido unavida secreta e interior en las plantas por miles de años. Comenzó con el culto a la naturaleza de nuestros antepasados y continuó hasta la era moderna, gracias a personas como Cleve Backster, un experto del polígrafo que ejecutó experimentos en los 1960s para demostrar que las plantas podían leer nuestras mentes.

La mayor parte de las investigaciones relacionadas que buscan encontrar atributos de una especie de vida mental en las plantas han sido desacreditadas con los años. Aun así, una nueva investigación realizada en la University of Western Australia muestra que aunque las plantas puedan no tener la capacidad de pensar, estas son —de alguna forma— capaces de sentir.

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Los investigadores de la UWA llegaron a esta conclusión tras percatarse de un cambio en la expresión de miles de genes de plantas ocurría justo unos minutos después de que se les rociara con agua. Estos cambios genéticos eran experimentados en un corto periodo (la mayoría volvían a su estado normal después de media hora), sugiriendo así que las plantas están ampliamente en contacto con su ambiente inmediato y son capaces de tener respuestas dinámicas a cambios a su alrededor.

"A diferencia de los animales, las plantas son incapaces de huir de situaciones peligrosas", dijo Olivier Van Aken, investigador principal del estudio. "En lugar de eso, las plantas parecen haber desarrollado complejos sistemas de defensa de estrés para sentir su ambiente y ayudarles a detectar peligro y responder apropiadamente".

De acuerdo con el equipo, se evocaron reacciones similares en las plantas cuando los investigadores las tocaban gentilmente, las pinchaban con pinzas, o si proyectaban una sombra sobre ellas. En la naturaleza, estas respuestas defensivas podrían ser accionadas por gotas de lluvia cayendo sobre las hojas, un insecto que camina sobre la planta, o incluso el viento soplando.

Tras determinar que no había compuestos activos en el líquido rociado capaces de activar estas respuestas en la planta, Van Aken y su equipo pudieron identificar dos proteínas clave (AtWRKY15 and AtWRKY40) que activan y suprimen las respuestas de las plantas al tacto.

"Lograr apagar la señal de respuesta es muy importante", dijo Van Aken. "Permite a las plantas seguir con su vida normal, olvidándose de la señal e interpretándola como una falsa alarma".

Finalmente, Van Aken piensa que la investigación ayudará a moldear la forma en que los humanos interactúan con las plantas.

"Aunque la gente generalmente asume que las plantas no sienten al ser tocadas, esto muestra que en realidad son muy sensibles al tacto", dijo. "Aunque las plantas no parecen quejarse cuando pellizcamos una flor, las pisamos, o simplemente las rozamos al salir a caminar, ellas están realmente al tanto de este contacto y responden rápidamente a cómo las tratamos".