Cómo la cultura de Burning Man cambió los festivales de todo el mundo

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Cómo la cultura de Burning Man cambió los festivales de todo el mundo

"Hay un deseo de pasar de sólo ser un espectador feliz a querer algo más."

Este artículo apareció originalmente en VICE.

"Creo que Burning Man sufre de un problema de imagen, en la idea que tiene mucha gente al girar únicamente entorno a las historias más excitantes," menciona Fred Fellowes, fundador del festival Secret Garden Party en Reino Unido y un orgulloso asistente de Burning Man. "La mayoría de la gente tiene un conjunto de mitos muy comunes en sus cabezas—las libertades sociales, las otras libertades que ofrece—y realmente no es lo que mucha gente cree que es. Creo que mucha gente se sorprendería; es mucho más que un asunto de sobriedad, mucho más capaz de lo que esos mitos pueden sugerir."

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Fellowes ha estado en Burning Man "ocho de nueve ocasiones" desde la primera ves que asistió en el 2006. Él ha dirigido un campamento temático en la playa del evento, con un bar y una pequeña disco, y está feliz de decir que ha tenido una "enorme influencia" en el desarrollo de su propio evento para 22,500 personas. Así que es el adecuado para comentar por qué la cultura de Burning Man está floreciendo en todo el mundo y cómo la celebración de arte, amor, libertad y autoexpresión de una semana de duración está ayudando a cambiar la forma en que experimentamos los festivales.

Pero primero, recordemos exactamente qué es Burning Man: La primera encarnación del festival tomó lugar en el solsticio de verano de 1986, cuando los amigos Larry Harvey y Jerry James decidieron espontáneamente quemar una efigie humana de madera de ocho pies de altura de un hombre en Baker Beach, San Francisco. Había como 35 personas ahí observando. A lo largo de los siguientes años, el número de gente que atendía el evento anual creció de forma continúa. Pero incluso en ese entonces, ninguno de los asistentes podría haber imaginado que, 30 años después, la ceremonia de fuego que estaban presenciando se convertiría en un gigantesco evento cultural con 70,000 asistentes, que atrae gente de todo el mundo hasta su locación actual en el desierto Black Rock en Nevada.

De forma similar al principal Burning Man, hoy en día hay casi 50 "Burns"—eventos más pequeños inspirados por el espíritu de Burning Man—que se llevan a cabo cada año. Originalmente, estos sólo se realizaban en Estados Unidos y Canadá, pero ahora los encontrarás en todo el planeta, desde AfrikBurn en Sudáfrica y Midburn en Israel hasta Burning Seed en Australia y el Borderland en Escandinavia, el cual este año se lleva a cabo en un sitio considerado por la UNESCO como Herencia Mundial, en la costa danesa.

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El espíritu actual del Burning Man se basa en diez principios.

  • Inclusión radical.
  • Donar.
  • Desmercantilización.
  • Autosuficiencia radical.
  • Libre expresión radical.
  • Esfuerzo comunal
  • Responsabilidad civica.
  • Sin dejar rastro.
  • Participación.
  • Inmediación.

De esa lista, el "donar" es probablemente lo más radicales y—para alguien que nunca antes ha estado en un Burn—lo más difíciles de comprender.

Esencialmente: El dinero no vale nada. Todos dan todo a los demás y todo lo hacen en el espíritu de donar, no de intercambiar. Bebidas, drogas, comida, abrazos: La idea es que dar y recibir todas estas cosas te hará amar a todos a tu alrededor. Y, de acuerdo a mi experiencia, esa idea normalmente funciona. Cuando fui a Nowhere, un Burn en los matorrales españoles entre Barcelona y Zaragoza, pensé que el principio de las donaciones no iba realmente a ser respetado: Que era sólo una táctica de marketing y en realidad habría un mercado negro de cigarros y drogas. No lo hubo.

Sin embargo, considerando la necesidad que tienen la mayoría de los eventos non-Burn de realmente hacer algo de dinero, tiene sentido que sean los principios de inclusión radical, libertad de expresión radical y participación los que veamos más replicados en todas partes.

"Los festivales en general se han vuelto más participativos, envolventes e interactivos, con mayor énfasis en la experiencia general como punto de venta," comenta Paul Reed de la Asociación de Festivales Independientes. "Nuestra investigación de audiencia lo reporta: En el 2014, 58% de la gente encuestada dijo que la principal razón para comprar el boleto de un festival era la atmosfera en general y la experiencia—menos de 7% mencionó a los headliners. Esto es parte de un cambio cultural que va más allá de los festivales de música, con los eventos fílmicos como Secret Cinema y las compañías teatrales como Punchdrunk ofreciendo una sensación de exploración e imprevisibilidad.

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Los festivales ofrecen la mejor escapatoria de la realidad, especialmente cuando toman lugar en el ardiente desierto, todos vestidos como personajes de Mad Max y la gente literalmente compartiéndote drogas gratis.

Los compañeros de Secret Garden Party están de acuerdo en que el aspecto envolvente de los eventos inspirados en Burning Man es una forma de ir más adelante en el juego de los festivales. "Creo que uno de los espacios que no están tan ocupados por los grandes festivales con grandes bandas es el de la experiencia," comenta. "Hay un deseo de pasar de sólo ser un espectador feliz a querer algo más."

No es suficiente sólo ser capaces de mirar la acción; necesitar ser la acción—ya sea que eso signifique ligar el aro de tu pezón con alguien más e interpretar una pieza de danza interpretativa, o sólo vestir un estúpido disfraz y dejar que un fotógrafo te tome una foto en el lugar para el suplemente del diario del domingo.

Burning Man ha estado colocando temas artísticos desde la década de 1990—este año es el "Taller de Da Vinci"—y, más cerca de casa, el Secret Garden Party y Bestival han continuado con la tradición, aplicando un tema central cada año que guía la dirección respectiva del festival y su promoción. El año pasado, el fin de semana en Isle of Wight de Rob Da Bank le pidió a sus asistentes asistir con disfraces inspirados por el Verano del Amor; este año tratará del "Futuro".

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Me preguntó si el enfoque en la vestimenta tendrá algo que ver con la generación de Instagram—la oportunidad perfecta para ti y tus amigos de vestirte como pintura de Lichtenstein y generar valiosos likes. "Si, reconozco eso," comenta Fellowes, quien ha implementado una temática "Gardeners Guide to the Galaxy" futurista para la temática de este año en SGP.

Jonathan Walsh de Shambhala—otro festival que comparte varias cualidades de Burning Man—no compra mi teoría. "[Las vestimentas son] totalmente parte de la participación, lo alterno," menciona, "dejando la rutina atrás y liberándote."

Lee también: El CEO de Burning Man nos cuenta cómo el EDM y el Estado de Nevada son unos aguafiestas.

Walsh cree que más y más festivales están adoptando los principios establecidos por Burning Man porque "se está volviendo más deseable una existencia más llena y con propósito en un mundo donde la gente se está dando cuenta que trabajar más y más duro para acumular más, no es la respuesta."

Una persona que ciertamente puede identificarse con esto es Shofiqul Addin, aka Shaft, aka Shivacorn. Puedes reconocer a Shaft por el reciente documental de VICE, Unicorns, el cual documentó la subcultura hedonista que él fundó, donde la gente se auto identifica como unicornio y a veces tienen sexo entre ellos.

Alentado por su primer viaje a Burning Man en el 2010, donde el comenta haber tomado acido y haberse "perdido en el desierto por tres días," volvió a casa, vendió todas sus posesiones—menos su bicicleta, una bolsa de ropa y una Mac (él trabaja en publicidad)—y comenzó a andar en cuclillas. En los siguientes cinco años, fue a 25 Burns en todo el mundo y libremente admite que cambió su vida por completo.

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"En Burning Man se me permite ser yo mismo," comenta Shaft. "Nutre la rareza."

Ese sentimiento apela a la cultura de Burning Man y explica por qué tantos festivales—no sólo SGP o Shambhala, si no también Boomtown, Rainbow Serpent en Australia y Meadows in the Mountains en Bulgaria—han adoptado estos ideales de inclusión radical, libertad de expresión radical y participación.

El internet abre el mundo a cualquiera que lo posea. En lo que sea que estés metido—doomcore, actuando como un unicornio, en pasteles de arroz, lo que sea—la red significa que puedes encontrar casi al instante a alguien que está metido en lo mismo que tu y de pronto ya no es más un extraño. Nuestras mentes, generalmente, son más abiertas y la gente necesita espacios en donde explorar y expresar esta libertad. Y hacer eso en un desierto o un campo abierto, rodeado por gente que piensa como tu, es mucho mejor que hacerlo en tu recamara en los suburbios.

El internet también ha ayudado al crecimiento de Burning Man, y uno de los principales retos que ahora enfrenta es el retener sus ideales originales mientras se hace más grande. Pasa algo de tiempo en los foros de mensajes de la comunidad "Burner" y verás la vasta mezcla de opiniones sobre a donde debería moverse el festival hacía un mundo completamente nuevo.

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Le pregunté a un chico llamado Steve Outtrim, quien dirige el popular sitio de Burners, burners me, lo que pensaba sobre el incremento de popularidad de Burning Man y si el creía o no que su creciente visibilidad en los medios podía amenazar todo lo que ha sido.

"Burning Man se ha vuelto comercial, igual a como sucedió con Grateful Dead," comenta. "Deberían salir de gira, justo como lo hizo Grateful Dead. Es un éxito—ve con é. ¿Por qué no?"

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