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¿Cómo se hace la distribución digital en la música electrónica?

La industria musical viene dando un giro desde el nacimiento de Napster. Ya el consumo de música no se hace únicamente en un formato físico, sino en tiendas digitales y plataformas de Streaming. ¿Qué hay detrás de todo esto?
Imagen vía Catapult.

La industria discográfica estuvo durante todo el siglo pasado haciendo millones de dólares en ingresos gracias al monopolio que tenían de los medios físicos. Solo las grandes disqueras podían imprimir millones de copias de sus artistas más taquilleros y distribuir su material alrededor del mundo.

Todo estuvo en ese orden hasta el año 1999, cuando nace Napster y cambia la relación entre disquera y consumidor. El funcionamiento de esta página se daba gracias a la combinación de tres elementos básicos:

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-Un motor de búsqueda interno.

-Una ventana para compartir archivos de audio.

-Un IRC o Internet Relay Chat, una herramienta para poder chatear desde el portal.

Ya la gente podía compartir archivos a distancia y tener bibliotecas enteras de temas que alguien en algún otro lugar había comprado y subido. El impacto no se hizo esperar: nace la era digital en la historia de la industria musical. Para diciembre de ese mismo año la RIAA demanda a Napster y acaba con el sistema de distribución, pero no logra sino ahogar el primer síntoma de un cambio total en la industria discográfica.

Desde entonces el cambio se ha vuelto más evidente. Mercados como Itunes y Amazon Music venden álbumes completos y canciones individuales en los cuales se les remunera a los artistas un porcentaje del total de la venta. También se encuentran en línea mercados como Bandcamp, los cuales se basan en el principio de "pague lo que considere", con un precio mínimo declarado por el artista.

YouTube también revolucionó el consumo musical al subir catálogos enteros en videos y audios de canciones a su base de datos. La gente comenzó a acceder a este contenido desde la página y YouTube aprovechó y creó lo que hasta hoy en día es su gran negocio: monetizar los videos. El suscriptor puede recibir el dinero que esté cargado al video si abre la opción de monetizarlo, va a hacerse con la ganancia de la publicidad previa al video, en vez de dejarlo trabado en la página.

Recientemente nació la tendencia de las plataformas de streaming, estas son páginas desde donde uno tiene acceso a una base de datos de catálogos enteros de varias disqueras, y a través de una mensualidad, puede acceder a ellas, crear sus playlist y biblioteca y acceder a ella sin necesidad de gastar el espacio del archivo descargado. Spotify, Deezer, Applemusic y Soundcloud son las plataformas de streaming más populares.

Es muy interesante ver la separación que se dio respecto a estos medios y los que escogió la música electrónica para distribuirse en línea. Claro que se van a encontrar en Spotify discografías enteras de artistas de gran popularidad o colecciones completas de sellos característicos de un género, pero definitivamente no van a tener la cantidad de lanzamientos que tendría una página como Beatport, o Juno. Estas se han caracterizado por ser la plataforma de promoción y venta de lanzamientos de la gran mayoría de géneros que se manejan en la vasta gama de géneros y subgéneros de la música electrónica. Si anda en la labor de buscar House, Techno, Drum&Bass, Trance, Dubstep, Jungle, Breakbeats, etc. estas dos son las páginas en las que seguramente encontrara la mayor oferta.

Actualmente se vive un debate por la remuneración que algunos artistas logran hacer a través de las reproducciones en las páginas de streaming. Taylor Swift, por ejemplo, sacó su catálogo de Spotify por falta de pago a pesar de los millones de reproducciones que había logrado en la página. Geoff Barrow de Portishead también se manifestó contra la página por unas ganancias de 2500 dólares por 34 millones de reproducciones.

El tema de ganancias justas con los artistas sigue siendo polémico, las páginas distribuyen injustamente el dinero de la canción, terceros se quedan con partes, o en el peor de los casos, simplemente no le llega al artista. Beatport, por ejemplo, congelo durante un tiempo las regalías a los artistas mientras cambiaba de operaciones cuando fue comprada por SFX Entertainment. Por eso actualmente se están consolidando portales de distribución digital para artistas como ONErpm o Loudr que se encargan de recibir la monetización de YouTube y distribuir la música en las tiendas digitales y en las plataformas de streaming.