se va el mejor

Soy Leyenda: Luis Amado

Luis Amado se convirtió en el mejor portero de la historia del futsal gracias a sus aptitudes de liderazgo, su inmejorable posicionamiento y su carisma dentro y fuera de la pista.
13.7.16
Imagen vía UEFA-Sportsfile

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La serie Soy Leyenda se centra por primera vez en el fútbol sala… y empieza de la mejor manera posible: homenajeando al mejor portero de la historia de este deporte, el madrileño Luis Amado.

Verde, color de triunfo

Entraba con el pie derecho a la pista, no tenía prisa para vestirse antes de un partido y su primer entrenador le dijo que no serviría para este deporte. Empezó practicando kárate, baloncesto y fútbol en el colegio… y paradójicamente, se pasó al futsal porque no le daban minutos sobre el césped.

Así es Luis Amado (Arganda del Rey, Madrid, 1976), el mejor portero de la historia del fútbol sala, que esta temporada ha colgado los guantes tras una carrera de 21 años durante la cual ha ganado todos los títulos posibles.

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Amado comenzó su carrera como profesional en el Atlético de Madrid Leganés, un equipo de segunda división al que acabó recalando después que su entrenador en el Segovia Futsal —el Caja Segovia de toda la vida— le dijera que se buscase otro deporte. Fue una historia de redención: en el Atlético, el cancerbero destacó tanto que al año siguiente el equipo segoviano le recuperó. Allí empezó a llamar la atención de la selección española después de afianzarse como titular indiscutible en la portería.

Aunque Amado ganó sus primeros títulos en Segovia —una Liga y una Copa de Europa en el año 2000—, la carrera del portero madrileño dio el auténtico salto en 2001 cuando fichó por el Inter Fútbol Sala —entonces Boomerang Interviú, hoy Inter Movistar—.

Amigo, que te voy a decir que no sepas ya? Han sido tantas batallas juntos…Te echaré de menos a mi espalda capitán pic.twitter.com/LPe6SaJDuz
— Carlos Ortiz (@23Ortiz23) July 5, 2016

Dieciséis temporadas, 30 títulos y una herencia inigualable: esta es la mejor definición de los años que "La Pared" —como empezaron a llamarlo en Alcalá de Henares— pasó defendiendo la camiseta verde del Inter.

Sus antiguos compañeros no solo lo alaban por ser un portero excelente, prácticamente infranqueable, sino por todo lo que daba al equipo. José Linares, excompañero suyo, recuerda que Amado "no solo paraba: también creaba muchas las ocasiones gracias a su juego directo con el saque".

El portero de la @SeFutbol y del @InterMovistar Luis Amado se retira del fútbol sala: https://t.co/JJryUSBbCU pic.twitter.com/guuPJ0FAUh
— UEFA.com en español (@UEFAcom_es) 7 de juliol de 2016

Cuando Amado estaba en la portería, los otros jugadores se sentían seguros —y perdona que cite el famoso anuncio de Iker Casillas—. El portero ordenaba, gritaba, animaba y reconfortaba a sus compañeros de manera incansable.

"En la pista era un líder", explica Jordi Torras, rival en la liga doméstica y compañero en la selección. "Es el portero más decisivo que haya visto en los partidos más importantes. Siempre aparecía en los momentos más difíciles".

Gracias a su temple, su calidad y su comprensión del juego —"Los porteros no somos simplemente un jugador más", explicaba el cancerbero—, Amado fue una pieza clave del que, con permiso del FC Barcelona de hace tres o cuatro años, aún hoy sigue siendo el mejor equipo de la historia del fútbol sala.

Un título internacional cada 11 partidos y medio

Luis Amado fue el último superviviente de una generación de futbolistas que marcó una etapa gloriosa con la camiseta de la selección española: Javi Rodríguez, Jordi Torras, Andreu Linares o Kike Boned, entre otros, compartieron vestuario con Amado en un equipo que conquistó la friolera de dos Mundiales y cinco Eurocopas.

Amado se retiró del fútbol sala internacional justo antes del Mundial de Tailandia de 2012 tras catorce años vistiendo la zamarra roja —normalmente verde para él—. Durante ese tiempo, ganó un título cada dos años; de hecho, por cada once partidos y medio que jugaba con España, Amado sumaba un trofeo internacional a su palmarés.

Demencial.

Luis Amado y Fernandao celebran un gol durate la semifinal del Mundial de 2008 contra Italia… aunque en la final terminaron perdiendo frente a Brasil. Foto de Sergio Moraes, Reuters

El cancerbero interista jugó 179 partidos con el combinado español: solo Kike Boned le supera en internacionalidades… y por un solo partido. Amado, de hecho, probablemente habría podido seguir en la selección unos años más, incluso quizás como titular, si no hubiera decidido retirarse voluntariamente.

Detrás de él, sin embargo, queda un buen grupo de porteros españoles; puede que no alcancen el aura de 'santo' de la que gozó Amado, pero sin duda ofrecen un rendimiento espectacular. Solo hay que ver a los Paco Sedano, Jesús Herrero, Dídac Plana o Juanjo Angosto jugando para darse cuenta de que la portería española está a buen recaudo.

El momento: Centro Deportivo Universitario Nacional de Taipei, 3 de diciembre de 2004

Amado fue importante en todos los títulos que ganó con España. Su presencia, de hecho, en ocasiones llegó a ser providencial; mira, si no, el chut que detuvo en la final de la Eurocopa de 2012 frente a Rusia cuando el marcador señalaba un 1-2.

Elegir el momento culminante de la carrera de Amado es una tarea titánica. Si tuviera que decantarme, sin embargo, por la anécdota que mejor define su carrera, probablemente me decidiría por el partido de semifinales del Mundial de 2004 que se disputó en el Centro Deportivo Universitario Nacional de Taiwán.

Hasta la fecha, solo dos selecciones han ganado el Campeonato Mundial de futsal: Brasil, que ha conquistado el cetro cinco veces, y España, que lo ha hecho dos. Obviamente, en ambas ocasiones estuvo implicado Amado… y en 2004 quedó muy clara la importancia de su presencia.

En el Mundial taiwanés, que constaba de dos fases de grupos y una fase eliminatoria, España empezó arrasando: en su primer grupo ganó todos los partidos sin conceder ni un solo gol. En el segundo, sin embargo, la Roja se complicó la vida; una derrota frente a Italia les condenó al segundo lugar… lo cual les obligó a verse las caras con la poderosa Brasil en las semifinales.

El partido acabó con un empate a dos y el pase a la final se decidió en la tanda de penaltis. España empezó fallando, pero entonces emergió "La Pared": Amado detuvo el penalti lanzado por Indio, y después de estar a punto de parar otro, ganó la batalla mental a Neto y el brasileño mandó su disparo al travesaño. Los españoles pasaron a la final: su cancerbero había sido el gran héroe del día.

En el partido decisivo, España se impuso por 2-1 a Italia y afirmó el dominio que había impuesto en el Mundial del año 2000, cuando los españoles superaron a Brasil en la final de Ciudad de Guatemala. Fue la gran confirmación de la grandeza de esa generación de futbolistas, cuya tiranía en Europa se alargó hasta 2012.

Declaración final

"Amado es el portero más influyente y determinante que yo he visto en mi vida deportiva, que son 20 años de fútbol sala. Él cambió la forma de parar: eso es mucho más que ganar títulos, es dejar un legado"

Alberto Riquer, ex futbolista y actual entrenador del filial del Inter Movistar

Los deportistas más recordados no solo tienen influencia sobre su generación: su herencia va más allá. Hay estrellas inigualables sobre el terreno de juego, pero también hay personajes que trascienden los campos y las pistas.

Luis Amado es un ejemplo de estas superestrellas que son modelo y espejo para los demás. Sus comienzos en el fútbol amateur le dejaron una mochila que guió toda su carrera: sus valores impregnaron sobre todo a Inter, aunque también al Caja Segovia más exitoso de su historia, de unos modales y un savoir faire que destacaba aún cuando se les escapaban títulos.

Luis Amado celebrando el último título como interista: una final de la LNFS contra el Barça inédita hasta el momento. Imagen vía LNFS

Javier Eseverri, un jugador incombustible de la LNFS, asegura que nunca volverá a haber otro como Amado: "Luis es uno de los grandes referentes del deporte español, más allá del fútbol sala", afirma. Amado, ciertamente, es el jugador idóneo para que los más pequeños lo tomen como ejemplo: apasionado, humilde, trabajador… y tranquilo.

Líder dentro y fuera de la pista, el muro Amado empezaba a ganar los partidos antes de que se comenzasen a jugar solo con su presencia. Durante los cuarenta minutos, su posicionamiento y sus reflejos hacían el resto.

_El autor es bastante menos ágil que _Amado en una pista de futsal, pero_ en Twitter le encanta seguir los partidos de la LNFS:_ @21pauriera