Mario Balotelli

Mario Balotelli: la vuelta a Milán en 365 días

Balotelli vuelve a Milán tras registrar la peor temporada de su carrera en Liverpool, donde tristemente siempre caminó solo.

por Luis Arroyo
27 Agosto 2015, 10:25am

Foto de John Thys, AFP/Getty Images

La anarquía en el Reino Unido fue interpretada al pie de la letra por Mario Balotelli en sus años con la camiseta del Manchester City. Pero como todo himno rebelde, la apropiación cultural termina por desgastarlo: así de rápido como irrumpió la Premier League, el bueno de Mario se agotó y quedó obsoleto.

Después de 3 temporadas de locura en el City, que le permitieron sumar una Premier League y una FA Cup a su palmarés, el AC Milán se hizo con los servicios de Balotelli esperando poder al fin resurgir de ese pozo de mierda en el que estaban metidos. Pero no todo fue tan bonito como se hubieran esperado. Sí, Mario metió 30 goles en temporada y media con los 'rossoneri' —la misma cantidad que marcó en el City en tres años—, pero el delantero nacido en Palermo protagonizó más de un escándalo bastante prescindible.

Teniendo en cuenta los 30 goles, al Liverpool FC le pareció una idea interesante llevar a Balotelli al Merseyside para suplir el inmenso hueco que dejó Luis Suárez tras su marcha a Barcelona. Sí, había dudas sobre la personalidad y la inestabilidad emocional del italiano, pero los 'reds' se arriesgaron y apostaron por él.

La operación se cerró en 16 millones de libras. Mario metió 4 goles con el club de Anfield: a los 'reds' les costó 4 millones por gol. Su estancia en Liverpool duró exactamente 365 días.

La llegada de Balotelli al Liverpool se anunció hace un año con grandes expectativas. A pesar de que Luis Suárez era prácticamente insustituible —no solo por sus goles, sino también por el efecto que generaba en sus compañeros y en el rival—, la llegada de Mario logró ilusionar a la afición de Anfield.

Así, con todos los ojos puestos en el italiano y los fans esperando que marcara casi un gol por partido como Luis Suárez en su última temporada con la casaca roja, era inevitable pensar en la extrema presión —y en el posible fracaso.

Y las malas previsiones se cumplieron.

Balotelli fue terriblemente incomprendido en Liverpool... y sobre todo, Balotelli nunca comprendió que debía cambiar sustancialmente su actitud si quería tener minutos de juego.

"A ver, Mario: no te puedes llevar el balón a casa a medio partido, porque estamos jugando ahora mismo, ¿entiendes?". Imagen vía WikiMedia Commons.

El primer gol de Super Mario en Liga con los 'reds' no llegó hasta su 13ª participación con Liverpool, en febrero de 2015. Fue un tanto importante, no obstante: permitió al Liverpool imponerse al Tottenham Hotspur por 3-2 en Anfield. Aunque quizá el gol más memorable de los cuatro que marcó (y no por las razones correctas) es el que anotó de penalti al Besiktas turco en la Europa League. Mario le quitó el balón al ahora capitán 'red', Jordan Henderson, y anotó desde los once metros para asegurar la victoria de los británicos.

Ante esta acción, el legendario Steven Gerrard, que presenciaba el partido desde su trinchera de comentarista de TV debido a su baja por lesión, señaló que Balotelli había roto un código del club. Aunque el partido se ganó, para la cohesión del equipo significó un durísimo revés. El Liverpool es uno de esos equipos que respetan jerarquías: un desacato así no debía, no podía, permitirse.

Balotelli le faltó el respeto al sucesor de Gerrard al robarle un penalti, sin importar el índice de efectividad de Mario desde los once metros. Ahí es donde todo se fue al carajo entre Liverpool y el italiano. Balotelli terminó la temporada con solo 16 partidos de Premier League jugados.

Aunque sea ventajista decirlo ahora a toro pasado, es inevitable que nos hagamos una pregunta: ¿de quién fue la idea de llevar a Balotelli a Liverpool?

Cuando perdí a Suárez, perdí un poquito de lo que había tenido toda mi vida [...]. Sentí que necesitaba algo igual, para mí.

Rodgers explicó eso al periodista Michael Calvin para su libro Living on the Volcano. La declaración puede ser una clara prueba de que Rodgers vio en Balotelli más valores como proyecto personal que como un verdadero jugador que pudiera aportar algo al equipo. Ello queda especialmente claro si consideramos que Rodgers espera mucho sacrificio de sus atacantes y que en cambio Balotelli nunca ha sido un jugador de esa categoría. El problema, pues, fue tener tanta fe en Balotelli y pensar que podría llegar a ser como Suárez.

"Yo confío en ti, muchacho". Foto vía Getty Images.

El problema del Liverpool la pasada campaña, sin embargo, no solo fue Balotelli. A pesar de fichar a una decena de jugadores la temporada pasada, el equipo del Merseyside nunca logró carburar como la máquina casi perfecta que había sido una temporada atrás. El Liverpool 2014-15 fue un equipo en transición, una escuadra que experimentó la dura resaca de una fiesta que el año anterior estuvo a punto de colocarles en la cima de Inglaterra. Sin embargo, con Daniel Sturridge lesionado durante varias semanas —aún hoy sigue en proceso de recuperación—, Fabio Borini siendo FabioBorini, Rickie Lambert quedando a deber y Raheem Sterling buscando dinero, el desastre ofensivo del equipo terminó siendo inevitable.

La fallida incorporación del atacante italiano al esquema de Rodgers define bien a Balotelli. Los entrenadores que ha tenido a lo largo de su carrera, especialmente José Mourinho, no son jueces fáciles de convencer; pero si el italiano no es capaz de amoldarse a un equipo incluso con alguien tan paciente como Rodgers, probablemente el problema sea solo suyo.

A pesar de todas las críticas, Mario siempre había marcado más de diez goles por temporada antes de llegar a Anfield. Quizás lo que hoy Balotelli necesita es que se le deje de tratar como un niño especial, ya sea por su temperamento o por sus destellos de genio en la cancha, y se le considere por fin un jugador profesional. O eso, o que todos le demos por imposible de una vez.

Ahora el Milan busca reforzar una delantera prometedora, muy mejorada tras un buen verano en lo que a fichajes se refiere. Junto a las altas de Carlos Bacca y de Luiz Adriano, los 'rossoneri' han decidido dar una última oportunidad a Balotelli. Para cubrirse las espaldas, el club lombardo ha incluido una "cláusula anti-escándalos" en el contrato de Mario.

Es un todo o nada para quien no hace tanto tiempo era una de las grandes promesas de Europa. Balotelli es un tipo temperamental, pero cabe suponer que no idiota. Su estatus de delantero de élite depende ahora de su rendimiento sobre el verde: si logra estar a la altura, su vida seguirá siendo tan cómoda como hasta ahora... pero si no, deberá estar preparado para ver los partidos desde la grada —o desde su casa.

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